♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Kusanagi Dark el Vie Oct 13, 2017 3:48 pm

The Fabulous Attention Seeking Warrior: Alistair



Alistair apenas y podía contener dentro de si todo ese torbellino de emociones que se habia acumulado a lo largo del día y que habia culminado con esa explosion que tuvo en la casa de la familia Cross al encontrarse con Walter y que lo llevo a abandonar el lugar en compañía de Vincco. No sabia que pensar o que sentir...Quería gritar, de alguna forma sacar todo eso de su ser antes de que siguiera carcomiendole el alma...Y fue justo en ese momento cuando el la vio.

Allí estaba ella...Lycoris, la persona que le habia dado sentido a su vida. Si habia alguien que pudiera ayudarlo a lidiar con toda esa carga emocional tenia que ser ella...Ella que siempre habia estado allí para el, que siempre habia estado dispuesta a escucharlo y con quien no temía mostrarse débil. Por lo que, en el momento en que ella le pregunto a el y Vincco como estaban no dudo en decirle exactamente como se sentía en ese momento...

Las palabras comenzaron a salir de su boca como una tormenta, al punto de que la cleriga apenas y podía seguirle el ritmo al no entender muchas de las cosas que le contaba...Pero lo que si podía entender a la perfección era que en ese momento el necesitaba descargarse, por lo que no dudo en escucharlo atentamente y brindarle esa calidez y apoyo que lo habían hecho enamorarse de ella...Aun cuando ella misma cargaba con sus propios problemas emocionales y que el, una vez mas, era incapaz de ver y por ende, apreciar lo importante que el era en verdad para ella como para dejar esas cuestiones de lado solo por el...Tal vez, solo tal vez si el pudiera darse cuenta de lo que ella en verdad siente, podría darle la ayuda que ella prácticamente pide a gritos...Pero lamentablemente no es el caso. Su propio egocentrismo, por mas inocente que pueda ser, lo tiene cegado.

Pero el no es el único responsable de la situación actual. Tal vez el no pueda ver aquel abismo que Yura ha podido percibir en Lycoris...Pero es también por que ella misma ha ocultado durante tanto tiempo su existencia al grado de que este poco a poco ha ido creciendo cada vez mas, consumiéndola a ella misma por dentro. Sin embargo...Al ver como a quien habia llegado a ver como su mejor amigo no tenia miedo de desnudar su propia alma ante ella, demostrándole la enorme confianza que le tiene, quería devolverle esa misma confianza y acabar de una vez por todas con ese ciclo de dolor, confusion y desesperación...Y es que si habia alguien a quien podía decirle exactamente como se sentía en verdad, ese era el...Lamentablemente, como si de una broma cruel se tratara, el destino conspiro en contra de ambos evitando que ella pudiera dar ese grito de auxilio que tanto necesita...Pero que aun así elige mantener callado.




¿¡Que fue eso!? —Exclamo el guerrero tras escuchar aquella estruendosa y súbita explosion e instintivamente abrazando a Lycoris buscando protegerla—

Esa explosion... —Mira la columna de humo elevándose a lo lejos.— Vino del parlamento...

¿¡El parlamento dices!? —Respondió sorprendido— ¿¡Y que estamos esperando!?
¡Tenemos que ir!


¡Al espera! —Lo detuvo Lycoris— No sabemos que fue exactamente lo que ocurrio...

¡Justamente por eso tenemos que ir!—Grito con ansiedad— ¡Tal vez los demás tengan problemas!

No podemos estar seguros de eso. Podría ser solo una distracción —Dijo Lycoris intentando calmarlo.— Y aun si fueran ellos...Si no nos dijeron nada, probablemente solo les estorbaríamos...O podríamos terminar involucrados en algo como lo de anoche.

...—Se queda en completo silencio, apretando los puños al recordar con enojo lo ocurrido durante la pelea contra el ministerio.— Supongo que...Tienes razón.

Ademas... —Lo mira un poco mas de cerca, pudiendo notar sus heridas de su recientes peleas contra Los escribanos, Brunilda y el diablo.— No estas en condiciones de luchar ahora mismo.

La señorita Lycoris tiene razón... —Asintió un preocupado Vincco— Todavía esta muy lastimado de su pelea con la señorita Brunilda...Y no sabemos que clase de enemigo pueda estar esperando en el parlamento. Podría ser incluso mas fuerte que contra el que se quedo atrás el señor Aiden...


... —Un escalofrió recorre su cuerpo al recordar la abrumadora y maligna presencia de ese sujeto—

Yo también quisiera ir a ayudar...Pero, creo que el señor Aiden querría que lo esperáramos. —Respondió Vincco.— Estoy seguro de que el volverá.

Lo se. Aun con la maldición Aiden sigue siendo un héroe legendario.—Asiente con esperanza al igual que Vincco.— Ademas...Bien podría ser una trampa de Abraxas como dice Lycoris.

¿Abraxas...? —Ladea la cabeza confundida— ¿Por que el nos tendería una trampa...?

Espera ¿No lo sabes?—Al la mira negar con la cabeza.— Abraxas nos traiciono...El era un demonio todo este tiempo.

La revelación acerca de la verdadera naturaleza tomo por sorpresa a la cleriga. Si bien, ella sabia que su compañero no era la mejor persona del mundo, nunca se hubiera imaginado que se tratara de un demonio...O de que pudiera llegar tan  lejos como para ponerlos unos contra otros al escuchar como el guerrero le contaba acerca de la poción de amor que habia usado con Brunilda que fue parte de su motivación...O mas bien, le dio la excusa perfecta para enfrentarse a la bruja en combate. Pero, probablemente lo que las le impacto sobre todo de lo que su amigo la ponía al tanto...Era el hecho de que nadie se hubiera tomado la molestia de decircelo antes.


Ya veo... —Fue lo único que atino a decir una vez que Alistair termino de explicarle todo.—

No te preocupes Lycoris...Hare que Abraxas pague por todo el mal que ha causado...Especialmente a ti.—Aprieta el puño con enojo al recordar todo el daño que el payaso le habia causado a la cleriga, irónicamente sin darse cuenta que sus palabras de hace un momento también le habían hecho daño al recordarle lo alienada que esta del resto.— Pero por ahora supongo que lo mejor sera guardar nuestras fuerzas para el asalto...Te ves cansada.

¿Eh...? —Levanta la mirada hacia el un tanto ida, como si hubiera estado perdida en sus
propios pensamientos.— Oh...Si...Solo...Un poco.


Deberías ir a dormir entonces. —Le da una palmadita en la cabeza y acaricia su cabello con ternura.— En serio gracias por haberme escuchado...Tenia tanto en la cabeza que ni siquiera te pregunte a ti como estabas.

Yo... —Hace una pausa, como si estuviera a punto de retomar lo que quería decirle antes de la explosion. Pero en vez de eso solo sacude la cabeza y fuerza una sonrisa.— No te preocupes por mi.



¡No puedo no preocuparme por ti! —Exclama apenado.— T-Tu...Bueno...Quiero decir...Eres muy, MUY importante para mi. Y no quiero que nada malo te ocurra. Quiero que sepas que...Yo siempre estaré para ti de la misma que tu has estado para mi...En verdad te quiero, Lycoris...Mas de lo que te puedes imaginar.

Al... —Las palabras llenas de honestidad del espadachín eran como un pequeño rayo de
luz en medio de la obscuridad del abismo que continuaba creciendo en el interior de la cleriga.— Gracias...


No tienes que agradecerme. —Niega con la cabeza y le sonríe torpemente— Solo descansa ¿De acuerdo?

¡Buenas noches señorita Lycoris!—Dijo alegremente Vincco.—

Lycoris asiente con la cabeza y así, con una sonrisa ingenua e inocente dibujada en su rostro, Alistair se despide de ella completamente inconsciente de la soledad, desesperación, culpa, tristeza y odio a si misma que conformaban ese abismo en el que estaba atrapada y de el que el habría podido sacarla fácilmente si tan solo hubiera podido ver mas allá de si mismo, si tan solo hubiera podido ver las señales cada vez mas obvias de que ella no estaba bien...Pero lamentablemente en este caso la ignorancia es una bendición, pues de saber la verdad definitivamente no estaría sonriendo en ese momento.


Alistair y Vincco se separaron de Lycoris quien se quedo junto a Kitsune en tanto que ellos se registraban en el lobby donde, muy a regañadientes, Carlos Danzas les dio a ambos una habitación, maldiciendo por lo bajo sus tarjetas de platino mientras que ambos subían hasta donde esta se encontraba. Si bien no era precisamente de las mas lujosas que el hotel tenia para ofrecer a menos serviría para que pudieran pasar la noche siendo Vincco el primero en saltar sobre su cama.

¡Que cama tan cómoda!—Exclamo el pequeño con una sonrisa.— No habia tenido oportunidad de dormir en el Dragon Danzarin de aquí.

¿Ah no...? —Pregunto extrañado— ¿Pues donde dormiste las ultimas 2 noches?

No lo se...—Se rasca la cabeza confundido— Me cuesta mucho recordar que estaba haciendo antes de que el señor Aiden me encontrara...Solo me acuerdo de...Musculos...Y música...

Si que eres raro niño rata. —Suspira mientras se dirige al cuarto de baño.

Una larga ducha era exactamente lo que necesitaba para despejar su mente luego de todo lo ocurrido. Pudiendo finalmente relajarse gracias al agua caliente que caía agradablemente sobre su cuerpo, como si esta terminara de lavar el resto de los problemas que hasta hace poco lo agobiaban haciéndolo sentir totalmente refrescado una vez que salio, secándose la cabeza frente al espejo del lavabo en donde pudo ver varios artículos de aseo personal. Entre ellos un tinte color rojo que, después de pensarlo un poco, decide aplicarse.


Oye Al...—Dijo Vincco con curiosidad mirándolo desde afuera del baño— Me estaba preguntando...¿Tu cabello era rubio todo este tiempo, verdad? Entonces...¿Por que te lo pintas?

Es un poco largo de explicar pero...Es por que, cuando Remi murió mi cabello quedo manchado de su sangre y eso me inspiro a teñirme una parte de rojo. —Respondió Alistair con melancolía— No solo para simbolizar que a partir de ese momento seria alguien diferente al tomar el nombre de Alistair...Sino también para,
de alguna forma...Sentir que Remi aun estaba conmigo y que continuaría viviendo a través de mi...Por eso también tome su nombre como parte de la identidad que me cree para tratar de huir de mi mismo...


Pero...Tu ya no tienes por que seguir huyendo....¿No? Entonces...¿Por que te lo pintas de nuevo?—Pregunto inocentemente aun sin poder entender la razón de su compañero de volver a pintar su cabello.—

Por que...Necesito valor y fuerza para el asalto que haremos al castillo mañana. —Dijo con
un poco d inseguridad en su voz.— La verdad es que siempre trato de actuar como un héroe pero por dentro tengo miedo...Y, tal vez suene tonto pero, si pinto mi cabello de esta forma me sirve como recordatorio constante de que Remi esta a aun mi lado apoyándome y eso me hace sentir seguro.


Yo no creo que eso sea tonto.—Sacude la cabeza.— Todos tenemos miedo a veces...

Tal vez...Cuando todo esto termine, deje de teñir mi cabello y vuelva a ser solo Alfonse. —Dice una vez que termina de aplicarse el tinte.— Pero hasta entonces...Aun necesito un poco de Alistair.


No entiendo cual es la diferencia entre Alfonse y Alistair...—Ladea la cabeza.— Los dos son Al ¿O no?

Si... —Rie para si mismo mientras mira su propio reflejo en el espejo.— Creo que tienes razón...

Alistair sale del baño y le da una palmada a Vincco el la cabeza, revolviendole el cabello como si de un hermano menor se tratara antes de dejarse caer de espaldas sobre su cama, mirando al techo por unos momentos reflexionando en los sucesos del día de hoy así como preparándose mentalmente para el asalto antes de acercar el dorso de su mano a su rostro y observar la marca que habia en este una ultima vez antes de quedarse dormido...Sin percatarse que durante la noche, dicha marca volvía a brillar al igual que la de Vincco.


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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Caco el Sáb Oct 21, 2017 8:22 am

El gran asalto a Beagalltach había comenzado, y con él, el destino de una región, quizás del continente entero, se jugaba en manos de unos valientes que sin miedo a la muerte se enfrentaban a las temibles fuerzas demoníacas de la inquisición. Pero en una triste jugarreta del destino, en una cruel broma pesada, quien debía ser la esperanza de la gente, la luz que guíe al pueblo a la victoria, se encontraba aún en cama e inconsciente. Su expresión, a ratos de paz, a ratos de dolor, señalaban una lucha interior, una que él, y sólo él, podía terminar.


A su lado, TCS leía un libro de la casa de Kor, mirando a ratos de reojo al clérigo, quizás buscando una respuesta, una señal, un lo que sea. Para el del sombrero, si ni sus galletas habían funcionado, no había mucho más que él pudiera hacer. Aparte del guía de los espiritistas, sólo dos personas más sabían del paradero del clérigo, y ambas estaban demasiado ocupadas arriesgando su vida en el asalto como para extender la noticia. Por eso, la sensación de que el héroe legendario una vez más había desaparecido cuando más se le necesitaba comenzaba a manifestarse en los bynquisterrences. Mientras, Aiden seguía escalando ese pozo de 600 años de antigüedad en el que había caído, buscando la verdad, buscando respuestas, pero sobre todo, buscando regresar.


Por fin, luego de mucho tiempo, los 5 estaban juntos nuevamente. Los cinco elegidos originales de hace 600 años, aquellos que llevaban encima la carga y la bendición de Rem. Frente a ellos, el hijo pródigo del Rey de los Demonios, Satanael, El Diablo en persona. Una lucha entre dos fuerzas predestinadas a enfrentarse, ya sea en el pasado o en el presente. El destino del mundo, a cargo de cinco valientes.


La llegada de Hansel había sido un bálsamo para los jóvenes, quienes vieron en el mago del grupo un inesperado as bajo la manga capaz de poner la balanza a su favor. Los cinco ahora tomaban sus armas y se ponían en posición de defensa frente al de piel oscura y su mascota. Detrás de él, una puerta de inmenso tamaño desprendía cantidades abominables de prana y energía demoníaca.


Satanael: Hansel! Me hiciste un favor viniendo hasta aquí! Ahora que tengo a los cinco esbirros de Rem reunidos frente a mí... No debo contenerme -Su aura demoniaca crece considerablemente-. Espero le hayan rezado a la puta de su diosa -Desaparece y reaparece en el cielo con los brazos abiertos-. Porque hoy será el día en que dejen este mundo

Los elegidos sintieron de golpe una ola de calor desde el portal demoníaco, tan fuerte que tuvieron que alejarse para no sufrir quemaduras considerables. El terreno poco a poco cedía, el suelo se volvía rojo como la sangre, y de la puerta carmesí comenzaban a emerger seres terribles. Demonios enormes y de altísimos niveles de poder que se postraron a un lado de Satanael. Cada uno con la suficiente fuerza como para arrasar con pueblos enteros, ahora miraban de forma despectiva a los 5 elegidos de la diosa.

Caleb: Esos son...

Satanael: Dichosos sus ojos, que tienen al frente a los cuatro grandes generales del Eohnomaos!

Elena: Su poder... Es como una pesadilla

¿¿??: Sabía que tarde o temprano los vería, pero enserio pensaba que serían más cosa
-menciona uno de los generales, un demonio de apariencia humanoide de tres metros de altura y larga melena-. Yo, Eligor, puedo moler a todos y cada uno de un puñetazo


¿¿??: Matar.... Matar.... Matar....


¿¿??: Quizás deberías reconsiderar la opción de matarlos, Sarin. Sería demasiado simple... Mejor llevémoslos al Eohnomaos, donde conocerán el verdadero sufrimiento


¿¿??: ...


Satanael: Eligor, Andras, Sarin y Malphas. Sólo uno de ellos es suficiente para destruir un reino por completo. Esta es la sorpresa que les tenía preparada, elegidos. Espero que les guste

Dalgren: En total hay seis enemigos, cada uno con poderes desconocidos, pero con muy altos niveles de prana. Deberíamos sep...

Hansel: Yo voy contra el perrito

Dalgren: Qué?
-voltea a ver a su lado pero Hansel ya no estaba-. Como sea... El resto, prepárense para la batalla! Por Rem y por nuestro mundo!


Cualquiera pensaría que Hansel pecaba de impulsivo y las pagaría caro, pero su movimiento fue tan repentino que no sólo tomó por sorpresa a sus compañeros, sino también a sus oponentes. En cuestión de segundos había desaparecido y reaparecido frente al gigantesco demonio Malphas, un coloso de tonalidades verdes, tan grande que parecía ser capaz de albergar vida encima de él cual isla caminante. Hansel no se detuvo a pesar del tamaño de su oponente y levantando su báculo creó una serie de orbes multicolores que impactaron en el rostro de la bestia, cegándola. Acto seguido utilizó su control del caos para hacerlo desaparecer tanto a él como a la criatura y ponerlos en la costa, debajo del pico de Vyn

Caleb: Se llevó al más grande a una zona mucho más fácil de maniobrar... Eso es brillante!

Dalgren: Presta atención Caleb, atacarán en cualquier momento



Pero Caleb no alcanzó a ver como el propio Satanael aparecía frente a él y lo tomaba del cuello, elevándolo y apretando con tal fuerza que el Cross poco a poco perdía la respiración. Antes de que las cosas pasaran a mayores, Eithne atacó al Diablo con su regalia, momento que aprovechó este para lanzar a su presa y hacer que ambos hermanos choquen al voleo. Dalgren se disponía a ayudarlos, cuando Andras, quizás el más extraño de los cuatro por su elegante forma, aparece frente al capitán y levanta el brazo, inmovilizando al pelirrojo haciendo uso de habilidades psíquicas.

Dalgren: Q-Qué diablos?! -Trata de soltarse, pero lo único que consigue es aumentar la presión-.

Andras: Tú pareces ser fuerte. Un humano digno de enfrentarme

Caleb: Dalgren!
-el rubio se levanta buscando atacar al demonio blanco, pero una embestida se lo lleva hasta la base del pico de Vyn a velocidades sobrehumanas-. Agh!

Eligor: A nosotros los demonios no nos gusta que interfieran con nuestras presas
-exclama el de los prominentes músculos-.

Caleb: Tú... -se limpia la sangre que cae de su labio-. Eligor, no? Apártate, es mi última advertencia

Eligor: Oh? Y si me niego?

Caleb: Esto!
-despierta Dragon Fang y se mueve como el rayo con espada en mano, dispuesto a atravesar al demonio... Pero este consigue esquivarlo-. NANI?!


Eligor: Demasiado lento


Desde su posición, a Eligor no le bastó más que realizar un uppercut para mandar a volar a Caleb varios cientos de metros de altura. Para luego aparecer en el cielo, donde estaba el cuerpo del Cross, y realizar un nuevo golpe esta vez en forma de maza, regresándolo al suelo y provocando un cráter colosal. Mientras, aún en el pico, Satanael luchaba contra Undine en un duelo que la summon spirit comenzaba a perder, mientras Elena se defendía de Kerberus con hechizos de luz.

Undine: Señorita Elena... Déjeme ayudarle! -exclama la encarnación del agua bloqueando con su lanza los puños del Diablo-.

Elena: N-No! No te preocupes por mí!

Eithne: Elena! Satanael... Él es mío, permíteme enfrentarlo. Undine, tú ayuda a Elena con el cerbero!

Undine: ...?
-la mira extrañada, mientras Eithne cae en cuenta que en ese tiempo Undine aun no era su summon spirit y por ende no podía darle órdenes-.

Elena: Está bien, pero ten cuidado Eithne, por favor! Undine, ven aquí! -La espíritu de agua obedece y se mueve hacia su invocadora... Hasta que lo que parece ser una enorme garra la aplasta y la vuelve brillitos-. !!!!

Sarin: Matar.... Matar....

Eithne: Elena!!

Elena: No... No te preocupes
-dice a la distancia la rubia, armándose de valor frente al horripilante general demonio y al cancerbero-. puedo hacerlo... Confía en mí. Tú encárgate de Satanael, cierra su horrible boca de una vez por todas


Eithne: De una vez por todas... Sí!



La pelea definitiva por fin comenzaba. Las parejas ya estaban en el escenario, a lo largo y ancho de la costa norte de Brennevin. El bien contra el mal, de la forma más literal posible, con los elegidos de la diosa y los elegidos del rey de los demonios en un combate mortal que hacía temblar el continente entero. Hansel volaba alrededor del enorme coloso Malphas, lanzando esferas y rayos de energía, mientras esquivabas espinas, rocas y lianas que lanzaba su oponente desde su cuerpo que parecía controlar la naturaleza. Dalgren luchaba contra los poderes mágicos de Andras, utilizando su recién forjada armadura para soportar los pulsos demoníacos que recibía. En el suelo, Caleb y Eligor se batían en un duelo de fuerza física pura, donde el más fuerte de los demonios hacía gala de su título con golpes que provocaban verdaderos terremotos, obligando a Caleb a activar el poder de su sangre legendaria para no morir en el proceso. La única que estaba en desequilibro era Elena, quien se vio rodeada por dos bestias, una peor que la anterior, pero ambas buscando aniquilarla. Una pelea injusta que pronto la invocadora emparejó al llamar al rey de los summon spirits, Maxwell.

Y en la cima del todo, dos fuerzas se batían en duelo. Satanael, el hijo pródigo de Mephaltak, y Eithne, la elegida de la Diosa Rem. Báculo y guante chocaban, generando ondas de energía que cortaban el aire. Ninguno vacilaba, uno dispuesto a derrotar de una vez por todas a los elegidos y la otra en busca de respuestas, y en busca de venganza.


Eithne: Hiiiaaaaa!!! -Clava su báculo en el suelo, causando que un torrente de energía dorada se esparciera a su alrededor. El Diablo genera un campo de fuerza con su energía demoniaca y luego se lanza hacia Eithne para golpearle el abdomen, movimiento que la joven predice y consigue esquivar, para luego cubrir su báculo con prana e intentar atravesarlo, pero el cuerpo de Satanael se vuelve energía y reaparece a metros de distancia-. Infeliz...!

Satanael: Sabandija, eres fuerte... Pero estás lejos, muy lejos de superar toda la fuerza del Eohnomaos!
-aumenta todavía más su poder-.

Eithne: (Definitivamente no me recuerda. Este hombre cree firmemente que soy la verdadera Eithne Cross) Por qué... Por qué haces todo esto?! Dalgren lo dijo, no? Eres un ser human...

Satanael: CÁLLATE!



El moreno transforma sus ropas en energía, creando una bestia de prana que ataca de lleno a Eithne, dañándola severamente, pero consigue levantarse una vez más. Satanael ya la esperaba, moviéndose hacia ella y dándole una patada en el rostro que recibe de lleno. Pero aprovechando el momento, la Cross logra sujetarle el pie y descargar su prana en el cuerpo del "demonio", causándole un dolor inmenso debido a las propiedades sacras del prana de la joven.

Satanael: Aaahhh! -salta hacia atrás, aún temblando-. Qué sensación más... Asquerosa...

Eithne: Darganndea... Qué es Darganndea?

Satanael: Hm?
-el rostro del hombre parece sorprendido ante la pregunta-.

Eithne: Contesta! -la rubia se lanza al ataque, chocando nuevamente su regalia con los brazos desnudos del hombre. En el cielo, puede verse a Caleb y a Eligor chocando una y otra vez a velocidades supersónicas, provocando pequeños sonic booms-.

Satanael: Darganndea... El otro continente... Qué diablos te importa?!

Eithne: (Otro continente?!) Y por qué dijiste que estos demonios vienen de Darganndea? No me digas que...

Satanael: Que Darganndea ya cayó en las manos de los demonios? Que su gente fue aniquilada por estas criaturas? Eso quieres escuchar?!

Eithne: No puede ser... (Entonces por eso el portal de los empyreanos nos llevaría hasta allá, es ahí donde se encuentra actualmente el Rey!)
-el Diablo vuelve a manifestar físicamente su prana, cortando a la joven, quien responde con un rayo de energía lumínica desde su mano que roza los cabellos del hombre-. ... Y tú lo ayudaste

Satanael: De qué hablas?

Eithne: Ahora lo entiendo todo...
-a su alrededor pueden verse una serie de meteoros cayendo desde el cielo, destruyendo gran parte del terreno y acabando por fin con el cancerbero-. Tú... Tú no eres de Brennevin, sino de Darganndea, no?


Satanael: ...

Eithne: Tú... Vendiste a tu pueblo, o me equivoco?!

Satanael: Silencio...

Eithne: Le vendiste un continente entero al Rey de los Demonios, y planeas hacer lo mismo ahora con Brennevin!

Satanael: QUE TE CALLES!
-el cuerpo de Satanael aumenta todavía más su energía, despidiendo ondas de choque que tumban a la Cross-.

En la costa, Hansel batallaba contra Malphas porque literalmente no le hacía daño. Era demasiado grande, demasiado resistente y por sobre todo demasiado pesado como para utilizar su control del caos una vez más. Y por el contrario, él poco a poco sufría los ataques del gigantesco demonio. Entonces en el suelo cerca suyo aparece repentinamente Elena, quien había escapado de Sarin al distraerlo con ayuda de Maxwell. El mago se ve aliviado de ver a un aliado consigo.

Elena: Te veo en problemas, Hansel

Hansel: Qué puedo decir, soy bueno en muchas cosas, pero al parecer no en escoger a mis oponentes jeje...
-exclama el controlador del caos volviendo a tierra firme-. La verdad es que he tratado muchas cosas, pero apenas puedo moverlo


Elena: Esa cosa es demasiado grande... -observa al cuadrúpedo, que fácilmente podía llevar una ciudad encima sin problemas-. Acabemos con él, juntos!

Hansel: Por eso siempre me caíste bien Elena


Lejos de la costa, puede verse el rostro de Caleb siendo deformado por el puño de Eligor, mandándolo a volar contra unas montañas y literalmente atravesándolas en el proceso. Caleb, desde dentro de la tierra, pierde la paciencia y despierta por completo su Dragon Fang, elevándose a los cielos presentando ahora unas brillantes alas de dragón verdosas, lanzándose hacia Eligor y luchando de igual a igual hasta que su espada, Baten, por fin consigue cortar al demonio, causándole una herida profunda en sus pectorales.

Eligor: Ugh! Así que aumentaste tu poder... Qué clase de secretos escondes, pequeño humano? Es que acaso eres más que un simple ser humano?

Caleb: No intentes engañarte, pensando que soy otra cosa. Te demostraré lo que puede hacer un "simple humano", Eligor! Recibe mi poder!
-una enorme cantidad de prana le rodea, reuniéndola toda en una esfera que posteriormente lanza al cielo- The Emblem of the Cross!!

Eligor: Pero qué---



Cuando Eligor volteó, lo único que vio fue un dragón gigante hecho completamente de energía. Tan grande, que tanto los generales demonio como los elegidos pudieron verlo, al igual que varios pueblos en el lado norte del continente. El mítico ser de energía, que representaba a aquel Dragón Legendario que dio origen a la familia Cross, aleteó sus alas dejando salir una cantidad brutal de prana que cubrió por completo a Eligor, bañándolo en energía sagrada y derrotándolo en el proceso. El ataque fue tan potente que consiguió dañar incluso al resto de los generales. Un brillo resplandeciente del menor de los Cross que terminó con este de rodillas, jadeando, mientras el Dragon Fang desaparecía.

Caleb: *pant* *pant* Creí que no tendría que... Darlo todo...

Andras: AAAAAHHH!


Mientras la luz del dragón derrotaba a uno de los generales, otro sufría el daño colateral. Andras, que hasta entonces había demostrado ser un rival extremadamente molesto al poseer conocimientos completos del estilo de batalla de cada elegido, ahora veía su concentración mermada por la fuerza de la marca de los Cross. Ese momento, esos escasos segundos, fueron suficientes para que Dalgren tomara la iniciativa y empuñara su nueva espada con fuerza, dispuesto a atravesar de una vez por todas a tan molesto enemigo.

Dalgren: (Es ahora o nunca) Calamity Blade! -su espada se tiñe de un color rojizo, mientras aumenta considerablemente su tamaño y Dalgren sale despedido del suelo, apuntando de lleno al pecho del demonio blanco-.


Andras: (Imbécil) -Cuando ve a Dalgren a escasos metros de él, deja de fingir dolor y concentra toda su energía en el pecho, justo hacia donde iba el pelirrojo-. Serás el primero en caer!

Dalgren: !!


Un tremendo rayo de energía roja salió disparada del cuerpo de Andras, un ataque lo suficientemente poderoso para barrer un pueblo entero que Dalgren ahora recibía de lleno sin ningún tipo de protección. Parecía ser el final del líder de los elegidos antiguos, pero grande fue la sorpresa del demonio al ver al capitán completamente intacto una vez el rayo se disipó, continuando con su arremetida y atravesando por completo su cuerpo con la espada. Andras, que normalmente flotaba, cae de golpe al suelo.

Andras: Pero... Cómo... Mi técnica era... Infalible... Tenía los datos.... De cada uno de ustedes... Tuviste que haber... Muerto...

Dalgren: Sí, tenía que haber muerto
-exclama el pelirrojo, que con su capa totalmente incinerada, deja ver por completo su nueva armadura- De no llevar conmigo a Ziedrich, la armadura invencible de los empyreanos


Andras: Empy... reanos....? Pero ellos... N-No puedo creerlo!

Dalgren: Ellos crearon esto, que me permite, durante una leve fracción de segundos, volverme virtualmente invencible.

Andras: Inaudito...

Dalgren: Tu error fue uno solo, Andras: No actualizaste tu base de datos


Pero mientras Andras caía, el combate contra Malphas se encontraba en su apogeo. Elena y Hansel volaban alrededor de la titánica criatura lanzando hechizos aparentemente ineficaces. Gastaban prana en vano, o al menos eso parecía, pues en cierto momento quedó solo Hansel atacando a la criatura, distrayéndola, mientras Elena canalizaba una gran cantidad de prana a la distancia, preparando una de sus habilidades más fuertes. Cuando estuvo lista, Hansel detuvo su arremetida y se transportó a un lado de la joven clériga.

Hansel: Esto te va a doler más a ti que a nosotros

Elena: Aaahhhh....
-su cuerpo entero resplandece, para luego llevar las manos al cielo-. JUDGEMENT!

El cielo entonces pareció resquebrajarse, y de cada grieta, un rayo sagrado repleto de energía divina caía al suelo, impactando con violencia y causando daño super efectivo a los demonios que quedaban. Satanael, Sarin y el susodicho Malphas resintieron el violento ataque, pero también los elegidos, quienes tuvieron que buscar refugio para no ser impactados por el ataque de la joven sacerdotisa.


Hansel: Yeeeee

Elena: No te distraigas!
-Ve a Malphas siendo impactado por varios rayos debido a su tamaño, a tal punto que sus piernas ceden y momentáneamente la bestia cae-. Ahora, sólo tenemos unos segundos!

Hansel: Prepararé la nevera

Elena: Maxwell, regresa!
-Maxwell desaparece momentáneamente-. Vuelve, Undine!

Undine:
-Se materializa en el campo de batalla-. Señorita Elena... Sufrí muchos daños, no podré hacer más que un hechizo para usted

Elena: Eso es exactamente lo que necesito, Undine. Confía en mí
-la joven cierra sus ojos y junta las manos, canalizando su prana de tal forma que la espíritu del agua comienza a recibir esa energía-.

Hansel: Overflow! -El mago pone una mano en el hombro de la joven, que siente su cuerpo vibrar mientras su reserva de prana por unos segundos parece duplicarse, aumentando considerablemente la cantidad que le daba a Undine, utilizando su báculo como canalizador-.


Elena: Ahora, Undine! Sólo un ataque....

Undine:
-asiente-

En la costa de pronto las mareas comenzaron a recogerse a alarmantes velocidades, pero no se trataba de un simple cambio en el nivel del mar, sino una cantidad demencial del líquido vital que ahora se reunía y acumulaba. Eithne, quien se encontraba detrás de una roca todavía resguardándose del juicio divino, observa a la distancia como hacia el pico de Vyn y sus alrededores comenzaba a acercarse una ola como ninguna otra. Una que, de hecho, él pudo reconocer fácilmente. Era la misma técnica que tantas veces lo había salvado a él y al grupo de elegidos del presente, sólo que en tamaño jumbo. Una ola de decenas y decenas de metros de altura y un kilómetros de ancho que amenazaba con golpear la costa norte del continente al grito de la invocadora.

Elena: SPEAR OF BAPTISM!

Hansel: Con mi ayuda!



El ataque más fuerte de Undine, potenciado con la habilidad de Hansel, arrasó por completo el campo de batalla, apagando el fuego, dañando a los enemigos y curando a los presentes. Eithne estaba completamente shockeada al comparar semejante tsunami con las olas que él era capaz de realizar con Undine. ¿Realmente era tanta la diferencia? Pensaba el clérigo mientras era mojado por el agua y veía parte de sus heridas siendo curadas. Mientras tanto, en la costa, Malphas se sacudía el agua del cuerpo sin éxito, sintiendo como las olas lo cubrían por completo y comenzaba a ser presa de la corriente.

Elena: Está cubierto, Hansel!

Hansel: Sí, ya veo que está cubierto

Elena: ... Pues has algo!

Hansel: Claro, claro, sólo estaba contemplando un momento la escena
-levanta su báculo, que se ilumina de color azulado-. Ice Age!


De golpe, toda la zona en donde estaba Malphas cubierto de agua comenzó a congelarse. El agua de las olas se volvía hielo ante el hechizo del elegido, de tal forma que en cuestión de segundos todo el cuerpo del gigantesco ser se había transformado en una enorme paleta demoníaca, cual dinosaurio en plena era del hielo. Hansel y Elena volvieron a tierra, agotados y empapados, pero viendo su obra contentos: Malphas no volvería a salir de su prisión de hielo eterno en cientos, quizás miles de años, en el fondo de los mares al norte de Brennevin. Con el coloso derrotado, tan solo quedaban dos enemigos, que ahora parecían divertirse luchando en un 2 vs 1 contra Eithne.


Eithne: Eres... -recibe un golpe en el rostro que la manda hacia atrás-


Satanael: Disculpa? Creo que no te oí, pequeña

Eithne:
-Levantándose-. Desprec-- -La garra de Sarin la ataca por la espalda, Eithne alcanza a preverlo y echarse hacia adelante, mas no es suficiente y siente su espalda arder por el tajo-. Uggh.... (A pesar de todo el entrenamiento, a pesar de todos estos días, sigo siendo débil... Satanael... El Diablo... Incluso en esta realidad me está superando...)

Sarin: Matar.... Matar...
-la bestia estaba ad portas de comerse a la rubia en el suelo, mas el propio Diablo le hace una señal para que se detenga-.

Satanael: Esta jovencita atrevida consiguió enojarme, déjame el gusto de asesinarla -El hombre se acerca a la joven, que de rodillas luchaba por incorporarse-. Jovencita... Por haber atentado contra mí, te prometo que el resto de tu breve existencia será una orquesta de desgracias. Lo juro por la piedra, el roble y el olmo: te convertiré en mi blanco. Te seguiré sin que me veas y apagaré cualquier chispa de placer que encuentres. Jamás volverás a conocer la caricia de un hombre, un momento de descanso, un instante de paz. Y juro por el cielo nocturno y por la luna que si perjudicas mi misión, te abriré en canal y saltaré en tus entrañas como un niño en un charco. Encordaré un violín con tus tripas y te haré tocarlo mientras bailo.

Eithne: (Esas palabras....) !!!
-Siente un dolor terrible en la espalda, materializado en una de las protuberancias de Sarin saliendo ahora de su abdomen-


Satanael: Ahora, debería cortarte un brazo? Una pierna? Qué tal una cicatriz en ese bello rostro que tienes, primor... -su mano se baña en prana oscuro, transformándose en una cuchilla, con la cual está apunto de lanzar un tajo al rostro de la joven-.

Eithne: No.... -Cierra los ojos, asustada, sólo para encontrarse la figura del capitán entre él y el Diablo, sujetando con la mano la cuchilla de prana-.

Satanael: Oh? El príncipe azul entra en escena, creí que Andras estaba entreteniéndote -ve al pelirrojo apretar la cuchilla que envolvía su brazo con tal fuerza, que acaba deshaciéndola y sosteniendo su mano original- Ughh... Pero esto qué es....

Dalgren: Balore, el guantelete empyreano


Eithne: (Balore...?)

Dalgren: Ninguna de tus habilidades podrá atravesarlo, Satanael. Por el contrario, planeo atravesarte con él

Satanael: Siempre tan confiado, Dalgren. Siempre creyendo que tienes todo bajo control... Déjame decirte que estoy sorprendido, de todos, no pensaba que tú, un simple humano, terminarías usando la mítica tecnología empyreana. Es una pena que un ejemplar tan valioso tenga que morir hoy

Dalgren: De qué estás...

Eithne: Cuidado, Dalgren!


La joven gritó con todas sus fuerzas, y su grito llegó a los oídos del pelirrojo justo a tiempo para que volteara y viera dos tentáculos ir directo hacia su corazón. Alcanzó a duras penas a moverse para esquivar el mortal ataque, pero teniendo su atención en ello no vio un tercer tentáculo que lo agarró del cuello por la espalda, estrangulándolo con fuerza mientras lo elevaba al cielo.

Satanael: Jajaja... JAJAJA! Infiernos, hace años que no me divertía tanto! Lástima que esta jovencita alcanzó a salvarte la vida. Porque sigues vivo, ¿cierto, Dalgren?


Dalgren:
-lo mira con furia, respirando con mucha dificultad a unos dos metros de altura-.

Satanael: Hasta cierto punto, me alegro de que sigas con vida. Para que sepas que esta batalla en el pico de Vyn será recordada en la historia como el día en que los elegidos de Rem fueron finalmente derrotados!

Dalgren: ...

Satanael: Ahora, Sarin, acaba también con la chica. Ya me cansé de todos estos pelmazos


Eithne vio como ya no uno, sino muchos tentáculos la apuntaban, cada uno con una punta filosa dispuesta a cercenarla. Satanael comenzó a retirarse como quien ya ve el combate ganado, mientras la joven trata de reincorporarse sin resultados, debido a las heridas que había sufrido previamente. El fin parecía estar a la vuelta de la esquina cuando los tentáculos salieron todos disparados al unísono, decenas de ellos dispuestos a atravesar el indefenso cuerpo de la joven Cross y acabar de una vez por todas con su vida y, de paso, con la vida del héroe legendario atrapado en ella. Eithne siente sangre salpicar en su rostro, pero no tarda en darse cuenta que aquella no era la suya, sino la de un hombre que en el último segundo había salido de su agarre para protegerla.



Eithne: No...

Dalgren: Ugh...
-siente su cuerpo desarmarse, mientras las decenas de tentáculos le atravesaban-.

Eithne: NO! DALGREN, NO! -la joven queda en shock, trata de ir hacia él para ayudarle, pero sus piernas temblorosas no le responden-.

Dalgren: Tranquila... -el capitán voltea, hay sufrimiento, pero también tranquilidad en su rostro-. Je... Realmente no puedo creerlo... Debí haber muerto al instante, pero Ziedrich cubrió parte de mis puntos vitales... Realmente esos empyreanos son... Algo...

Eithne: Dalgren! Dalgren, escúchame! No te rindas, por favor! Si no estás tú, yo....

Dalgren: Eithne!
-el grito de Dalgren sorprende a la chica-. Hay una cosa... Que quiero decirte...


Eithne: No hables como si fueras a morir, maldito!

Dalgren: Eithne... Yo... Todos nosotros... Fuimos elegidos por la diosa por una razón...

Eithne: ...

Dalgren: Por nuestra fuerza, por nuestra valentía, por nuestra inteligencia o por nuestra bondad, todos tenemos algo que nos hace destacar, y ser capaces de aguantar este destino que nos impuso Rem...
-la joven lo miraba atentamente. Sus ojos verdes eran un mar de lágrimas-. Pero ese... No es tu caso...

Eithne: Eh?

Dalgren: Es algo que sólo Rem... Y yo sabemos... Buagh!
-escupe más sangre-. Nosotros, los elegidos, tenemos el potencial de volvernos grandes personas, de volvernos héroes recordados por la historia

Eithne: ...


Dalgren: Pero sólo tú, Eithne... Sólo tú.... Tienes el potencial de volverte un Héroe Legendario


Eithne: !! -Al decir eso último, puede verse la imagen de Eithne desdoblándose, y de pronto pareciera que Dalgren no sólo le habla a ella, sino también a la figura de Aiden-.

Dalgren: El problema es que eres... Demasiado tímida... Y demasiado terca... Je.... Pero dentro de ti, Eithne... Tú tienes el poder de salvar el mundo con tus propias manos... O de ponerlo bajos tus pies....

Satanael: ...
-Escucha detenidamente a la distancia-.

Dalgren: Esa es.... Tu mayor virtud.... Y tu mayor maldición....

¿Por qué sentía que no era la primera vez que oía unas palabras como esa? ¿Por qué sentía que Dalgren no sólo le estaba hablando a Eithne, sino también a él mismo? ¿Una mera coincidencia, o el capitán finamente había descubierto la verdad? Preguntárselo parecía un ardid, pues frente a Eithne ahora el pelirrojo comenzaba a volverse brillitos y a regresar con la diosa. La Cross vio su mundo romperse en mil pedazos al ver hombre que se había sacrificado por ella perecer en el campo de batalla. Era un sentimiento demasiado fuerte, de ira, de dolor, de venganza, que calaba en el alma, mientras sus palabras no dejaban de repetirse en su cabeza.

Eithne: El potencial de ser un héroe... No... El potencial de ser un héroe legendario -La joven comienza a levantarse, mirando el cuerpo de Dalgren deshaciéndose-. Lo que está dentro de mí...

Sarin: Matar... Matar...



-suelta el cuerpo moribundo de Dalgren, y se prepara para hacerle lo mismo al de Eithne, mas sus látigos de hueso, cuando intentan llegar a ella, chocan con una especie de campo de fuerza-.

Eithne: Claro, ahora lo entiendo... No soy tan valiente como Caleb... Ni tan inteligente o fuerte como Dalgren... Ni mucho menos soy una persona noble como Elena... Yo fui escogida porque... -siente los latidos de su corazón volverse cada vez más violentos-.

Sarin: Matar...


Pero por más que dijera matar, el general demoniaco simplemente no podía atravesar el cuerpo de la joven, que ahora brillaba con una extraña tonalidad lumínica, rodeada por un aura más cercana a la que llevaba Rem que a la que podía estar hecha de prana. Su cuerpo entero se vio entonces recubierto por esta energía, transformándose en un pilar de luz que no sólo alertó a Satanael, sino también a sus compañeros, que lentamente comenzaron a acerarse a ese faro improvisado. Cuando el pilar se apagó, sólo quedaba una silueta fulgurante en donde antes estaba Eithne. Un ente que parecía estar por sobre las emociones, por sobre una condición terrenal.


Sarin: Matar... Matar...

Eithne:
-Lo ignora y se arrodilla a un lado del cuerpo de Dalgren, tocando delicadamente su mejilla. De golpe, su cuerpo comienza a regenerarse, y los brillitos que antes se llevaban su esencia ahora volvían, como si hubieran puesto una cámara en retroceso-.

Sarin: MATAR! -Nuevamente el demonio lanza sus tentáculos, pero en un flash todos estos habían sido cortados, cayendo al suelo en un baño de sangre negra-, IIIAAAAHHHH

Eithne: ¿Matar?


Sarin no supo si aquello era una pregunta, una pregunta retórica, una afirmación o un sarcasmo. Tampoco pudo pensar mucho en ello, pues su cuerpo se hizo pedazos en cuestión de segundos, implotando desde adentro hasta volverse brillitos rojos que regresaban al inframundo. El resto de los elegidos ya llegaba, algunos más agotados que otros, observando la silueta de Eithne brillando como un pequeño astro ante la mirada incrédula de sus compañeros. Decir que se veía diferente era quedarse corto.


Eithne: ... -mueve la mano, y de pronto, el espacio entre ella y El Diablo desaparece, quedando de pronto el ser demoníaco frente a ella, recibiendo un golpe que lo manda a volar y repitiendo el proceso una serie de veces, hasta que Satanael termina en el suelo, con el rostro atónito y hecho polvo-.

Dalgren: Ugh... Uh? -Despierta, sorprendido de seguir vivo, y luego segado ante la imagen de Eithne que estaba no muy lejos de él-. Eithne... Eithne!

Elena: Dalgren!
-la joven corre hacia el pelirrojo para sanar sus heridas-. Qué ocurrió?!

Dalgren: Ese es... El verdadero poder de Eithne... Su potencial escondido...

Caleb: El verdadero poder... De mi hermana?
-el rubio era quizás el más sorprendido, pues a pesar de ser el más cercano a Eithne desconocía por completo ese "potencial" del que hablaba Dalgren-. (Dragon Fang...? No, no parece haber aumentado su prana...) H-Hey, no puedo sentir su prana

Elena: Ni yo... Lo habrá perdido?

Hansel: Probablemente es lo contrario. Somos nosotros quienes nos volvimos incapaces de percibirlo. ¿Esto tiene algo que ver con la sangre dracofílica de ustedes, Caleb?

Caleb: No... No lo sé. Eso definitivamente no es el Dragon Fang de nuestra familia (Eithne, realmente... Eres tú? No se parece en nada a mi hermanita...)



Hansel: Vaya vaya, esa chica realmente es un misterio tras otro

Elena: Lo importante es... E-Está de nuestro lado o no?

Dalgren: Velo por ti misma


Los cuatro voltearon entonces a lo que ocurría en el campo de batalla, donde Satanael hacía todo lo posible para bloquear los ataques de la joven, quien ni se inmutaba ante cualquier cosa que hiciera el Diablo. En cierto momento, el moreno intentó golpearla de lleno, con todas sus fuerzas y energía demoníaca que tenía, pero al chocar su puño con el rostro de la joven, lo único que sintió fue su brazo entero incinerarse. Al ver que lo físico era imposible, intentó dañarla con magia, mas un campo de fuerza bloqueaba cualquier intento.

Satanael: Qué clase de monstruo eres tú?!


Eithne: Satanael...
-su voz sonaba extraña, como un eco-. Tus manos están manchadas con la sangre de cientos de miles de personas. Cargas con el alma de todo un continente al cual vendiste para tu propio beneficio.

Satanael: Sí... Sí! Y qué?! Es esa misma sangre que se derramó por mi culpa la que ahora me da fuerzas! No hay nadie que se me compare en el Eohnomaos! Soy la mismísima mano derecha del Rey de los---


Satanael recibió entonces un golpe. Un único golpe de semejante violencia que su cuerpo salió despedido a velocidades sobrehumanas, tales que cualquier ser vivo hubiera muerto por la mera fricción, mas el cuerpo demoníaco que poseía le permitió sobrevivir el viaje exprés directamente a las heladas tierras de Øystæin. Atravesó cientos de montañas, ríos, bosques y planicies hasta estrellarse contra un témpano, donde ya lo esperaba Eithne para golpearlo una vez más hacia el cielo, mandando el cuerpo de Satanael directamente a la atmósfera, desde donde nuevamente fue golpeado esta vez a los profundos pantanos de Bolgester, donde otra vez ya estaba ahí Eithne, sosteniéndolo del cuello y lanzándolo disparado hacia el norte. El cuerpo del demonio atravesó cientos de kilómetros en cosa de segundos a velocidades demenciales, hasta que Eithne lo cachó antes de terminar su recorrido y ambos volvieron al punto de inicio, en el pico de Vyn. En un par de segundos había sido golpeado a lo largo y ancho del continente, sintiendo su cuerpo entero estremecerse.


Satanael: -gran parte de su ropa estaba rota, su cuerpo estaba deformado y ensangrentado, y su mirada, por primera vez, era de miedo-.

Eithne: Y no contento con traicionar a tu pueblo, confabulas con Mephaltak para que Brennevin caiga al igual que su continente hermano, Darganndea. Tu destino merece ser uno peor que la muerte. Ni matándote miles de veces sería suficiente

Satanael: D-Déjame en paz... Vete! Vete!
-el hombre se levanta apenas y trata de huir, pero la figura de Dalgren se le interpone. Vuelve a intentarlo en otra dirección, y termina chocando con el trasero de Hansel. Y así con todos, encontrándose encerrado junto a Eithne por el resto de elegidos-. No.... -mira al suelo y grita-. SEÑOR! SEÑOR MEPHALTAK, SÁQUEME DE AQUÍ, POR FAVOR!

Eithne: Nadie vendrá a salvarte, Satanael
-le da una patada en la barbilla para dejarlo boca arriba-. Este es tu....

-Fin del OST-

Pero entonces, el cuerpo de Eithne pierde su luz. Tan rápido como había llegado, el estado de excitación sagrada desaparece de golpe, y la silueta magnánica de antes daba paso a ser la joven de cabellos rubios y ojos verdes de siempre. Hasta cierto punto, sus compañeros la miraron aliviada, mientras Satanael rogaba en su interior que la Cross cayera por el cansancio o algo por el estilo. Pero no. Había un trabajo que debía terminar. La mujer, luego de unos segundos de confusión, extendió su mano para que apareciera su regalia, con la cual apunta directo al pecho del Diablo.



Caleb: Eithne, volviste! Estoy tan contento...

Eithne: (Esa transformación... Fue lo mismo que aquella vez, con Archibald, pero esta vez pude manejarla durante mucho más tiempo)
-Pronto vuelve a su contexto, mira de reojo a su hermano y le dedica una sonrisa para tranquilizarlo, para luego enfocarse en el ser repugnante que tiene entre la punta de su báculo y el suelo-. Es el fin, Satanael

Satanael: ...

Eithne: Pagarás, por todo el daño que nos has hecho
-La joven está apunto de matarlo, cuando ve... Lágrimas. Satanael temblaba y lloraba, mirando fijamente a la joven-.

Satanael: Por favor, no lo hagas...

Eithne: Qué? Enserio dices eso, luego de todo?

Satanael: Escucha, lo sé, estaba equivocado... Lo que me hiciste... Lo que me demostraste recién, sólo demuestra que mis deseos de poder son inútiles, existiendo alguien como tú

Eithne: Crees que adulándome te saldrás de esta, infeliz?!
-Acerca más su arma, al punto de rozar el cuello del hombre-.

Satanael: Por favor... *snif* Sé que en el fondo eres una mujer bondadosa.... Sé que en el fondo... Sólo quieres la paz, igual que todos. Por eso eres una elegida de Rem, porque eres una buena persona.

Eithne: ...

Satanael: Cómo te llamabas? Eithne Cross? Escucha... Te prometo... Que no volveré a seguir a los demonios. Romperé todos mis lazos con ellos... Y desapareceré. No más ayuda, no más misiones, no más sangre, ni combates. Nada. Te lo prometo a ti, Eithne, y a todos

Caleb: Eres un ser despreciable, Satanael! Vendiste a todo Darganndea y ahora esperas que te creamos!?


Satanael: Lo sé... Lo sé!
-el hombre deja salir aún más lágrimas de desconsuelo-. Y no hay día que no me arrepienta de mis decisiones. Lo justificaba diciendo que con eso obtendría el poder que buscaba, la inmortalidad que tanto quería. Pero a cambio de mi familia... De mis amigos... De mi reino. No lo vale. No lo valió. Oh, elegidos de Rem, se los ruego, busquen en el fondo de su ser, y encuentran la piedad.

Eithne: ...
-Mira de reojo a sus compañeros, ninguno parece dar alguna señal-.

Dalgren: Es tu decisión, Eithne -exclama el pelirrojo mirándola fijamente-.

Eithne: (Mi decisión...) -Mira de nuevo a Satanael. Por la paliza que le había dado hace unos minutos, apenas y podía considerarse rostro lo que observaba-.

Satanael: Por favor...

Eithne: ...



Una petición repentina que remece el corazón de Eithne. Con un rival derrotado y arrepentido, ¿hay espacio para el perdón?


_________________


Aiden:
Equip:
-Retribution Staff.
-Lycoris Potion.
-Atund's Stick.
-Mysterious Scroll.
-Tome of Arms.
-Holdrege Royal Earrings.
-Vol Luminatio Glyph.
-"Vale por una acostada por despecho".
-Soul Devourer.

Skills:
-Heal.
-Lumino heal.
-Sharpness.
-Lumino Sharpness.
-Greatshield of Artorias.
-Phantom Knight.
-Phaselock.
-Vol Luminatio.
-Byakugan.
-Vol Byakugan.
-¡ENORMIZAR!
-Quicksummon.
-Summon Spirit: Ifrit.
-Summon Spirit: Mara.
-Summon Spirit: Undine.
-Summon Spirit: Odin.
-Blue Earth.

Pet:
-Paloma mensajera.
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