♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Nube el Miér Sep 13, 2017 7:14 pm

Tiro de Xavier a Ziul.
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Xavier: ¡ZIUL!



Ziul: Pareces más tenaz que el resto de los legionarios. ¿Será acaso que ostentas un rango más alto en tus filas?

Xavier: ¡La llama de la legión arde igual en cada uno de nosotros! ¡Bastará que uno de nosotros te aniquile para que toda la legión goce el triunfo!

Ziul: ¿Has visto a tu alrededor? Unos minutos más y no habrá más con quienes puedas compartir tu hipotético triunfo. La legión ha muerto ¡yo la maté!

Ambos contendientes de lados opuestos se lanzaron el uno contra otro en un violento arranque enloquecido de extrema brutalidad y violencia. La espada de Xavier resplandecía en un rojo vivo gracias a su habilidad de ignition break, la mismo tiempo que la palma derecha de Ziul le correspondía tornandose de un naranja fosforescente gracias a su touch of combustion. Ambas técnicas colisionaron en una versión miniatura de la explosión que arrasó con todo un parlamento hacía casi ya una hora. El estigia simplemente agitó su chamuscada mano, mientras que Xavier veía como su espada comenzaba a coartearse.  

Xavier: Tsch...

Ziul: Han sido una molestia por mucho tiempo legionario. Ya no más.


El seguidor de Anhk veía con preocupación como su enemigo jurado se dirigía con gran velocidad hacia él. Su arma actual no estaba en condiciones de tener otra afrenta con las garras demoníacas de Ziul y según sus cálculos no alcanzaría a cambiarla por su hacha antes de que el ataque le alcanzara. Sin más opciones, decidió someter a su gran espada a la prueba definitiva y esperar que resistiera otro embate con el temido líder de los segadores. No obstante, para suerte del legionario, su propia descendencia llegó a tiempo para protegerle, asestándole un atronador espadazo que si bien no fue mortal gracias al traje protector del estigia, definitivamente estuvo cargado con una fuerza demoledora, prueba de eso era que el inquisidor se había salido volando algunos metros, resultando estrellado con las ruinas del parlamento.  

Zeke: Fíjate jefe. ¿Estás bien?

Xavier: Ni creas por un segundo que ya me estoy haciendo viejo para esto...  pero sí, en verdad te lo agradezco.

Zeke: No hay de que. Y ahora...

Ziul: ¡Y ahora te quedas quieto!

De la nube de escombros y ceniza, emergía una vez más el jefe de los segadores, desplazandose a una velocidad  extraordinaria (especialmente para un mago de casi 50 años) con la que logró alcanzar al musculoso espadachín con la guardia baja, dándole el tiempo suficiente para sujetarlo del brazo con el que actualmente sostenía su espada e iniciar una de sus más confiables habilidades.  

Ziul: ¡Frost Touch!

Zeke: ¡AAAGGG!


Xavier: ¡ALEJATE DE EL!

Ziul: Lo guardo para después. ¡A ti te acabaré ahora!

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Cuenta sin uso el Miér Sep 13, 2017 7:14 pm

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Nube el Miér Sep 13, 2017 7:18 pm

Tiro de Karius vs Ziul.

Zeke se descongela

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Gracias a la intromisión de su hijo, Xavier había no solo recuperado la compostura, sino también un arma que no estuviera al borde del colapso, ahora blandiendo su confiable hacha que en tantas ocasiones le ayudó a salirse con la suya años atrás. Lo malo es que eso le había costado lo que podría ser una futura hipotermia al espiritista, provocando que una enorme rabia se apoderara del legionario ante la idea de que algo malo pudiera pasarle a su propia sangre.  

Ziul: ¿Quieres salvarlo? Adelante. Ven por mí.  

Xavier: ¡Esto lo pagarás caro maldito!


Ziul: Una vez más, te pido que mires a tu alrededor. Creo que puedo pagar cualquier cantidad que ocupes (le da un pequeño meñicazo a al amuleto que porta en su cuello).

Xavier instintivamente hizo caso a la recomendación del estigia y miró a su alrededor. El campo de batalla seguía como lo recordaba. Sangre, fuego, cenizas, guadañas, espadas y sombreros desperdigados por donde se viera, bañados en los restos de lo que alguna vez fueron personas y ahora solo eran destellos en el firmamento... ¿Y en el piso? ¿Que era aquello que resplandecía en el suelo? ¿Monedas? Sí, eran monedas de oro. ¿De donde habían salido? ¿Acaso tenía algo que ver con Ziul?  

Ziul: El amuleto demoníaco de la avaricia. Garantiza que, cuando sea inportunado con alimañas como ustedes, nunca me quede con las manos vacías. Recoge lo que quieras y lárgate. Enríquecete a costa de la sangre de quienes confiaron su vida en tus manos.  

Xavier: ¡CANAYA!

Tal y como Ziul lo esperaba, la serie de acontecimientos sazonada con sus crueles palabras, hicieron hervir la sangre de aún alguien tan experimentado como lo era Xavier. El solo pensar que todo lo que quedaba de tan buenos hombres que tanto querían ver un mañana libre de la inquisición, eran solo monedas con las que sus enemigos llenaban sus bolsillos, lo hizo rabiar como nunca antes. Tanto que se lanzó sin pensar hacia el de traje negro, solo pensando en rebanarlo a la mitad antes de que gastara a sus compañeros en idioteces o en nudes.  

Ziul: Tal y como lo supuse... (hondea su capa y Xavier solo logra cortar una parte de esta, mientras el se desplaza facilmente lejos del rango de ataque) ¡Ahora!


Las garras del traje del noble demoníaco fallaron por poco el cuello del legionario, pero de todos clavandose en su hombro salpicando manchas carmesí en el oscuro atuendo del estigia. Y aunque la escena se veía desalentadora, lo cierto es que cualquier dolor que pudieran estar provocandole aquellas filosa cuchillas a Xavier, no se comparaban al dolor de sentir su propia vida desgarrada y sirviendo como alimento para el inquisidor.  

Karee: ¡Ziul! ¡Tendré que pedirte de la manera más atenta que...

Ziul: ... (Toca a Karee y lo congela). ¿Y ahora en que estaba?

Xavier: ¡Aaaaggg!

Ziul: Ahh sí. ¡LA CAIDA DEL ULTIMO LEGIONARIO!

Karius: ¡¿Que dijiste estúpido?!


Ziul: ¡Te pondré en tu lugar entrometido!

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Cuenta sin uso el Miér Sep 13, 2017 7:18 pm

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Nube el Miér Sep 13, 2017 7:19 pm

Tiro de Zeke vs Ziul.

Karee se descongela.

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>Seguir con Dread

Aquel integrante de la legión a quien podría llamársele la mano derecha de Xavier, había aguardado el momento correcto para dejar de acabar con los demás segadores y enfocarse en su líder cuando la situación lo ameritara. Y con los 3 espiritistas indispuestos y su líder siendo lentamente consumido por el enemigo, era el momento de su entrada. Con la ayuda de su habilidad Phasegate, fue fácil arribar frente a Ziul antes de que este lo esperase, realizando un corte que, si bien el estigia esquivó, al menos lo obligó a soltar al jefe de su organización.  

Xavier: ¡Karius!

Karius: Yo me encargo ahora. Tu recupera tus fuerzas.

Xavier: ¡No puedes enfrentarlo solo! (Se levanta con dificultad) No es un oponente cualquiera. La legión debe estar unida.


Ziul: ¿Algo así como en un monedero?

Ambos legionarios se lanzaron en contra del adversario, realizando ataques sincronizados que el estigia encontraba la manera de evadir o bloquear con sus garras. Incluso en ocasiones, lograba usar sus hechizos de "toque" para apagar las flamas de sus armas, o intentar hacerlas estallar. Si guardaban mucho la distancia, el inquisidor los plagaba de espectros oscuros que salían en su contra mientras el se mantenía a salvo sin recibir daño alguno. Aún sin sus segadores, era un oponente de cuidado.  

Xavier: Tsch... Tengo una idea... pero necesitaré que lo entretengas "Tengo que reconocer cuando mis fuerzas comienzan a llegar a su límite"

Karius: Para cuando vuelvas... ¡No quedará nada de él!

El espadachín avanzó nuevamente hacia donde Ziul, evadiendo o rebanando a todos sus espectros, colocandose a una distancia de apróximadamente dos metros, y desde allí activar su deadspikem, provocando que el encapotado diera un salto para evadir el ataque. Antes de poder preparar su cuidadoso descenso, Karius ya lo esperaba para darle un atronador espadazo llameante, alcanzando solo a preparar energía gélida en su mano y alcanzar a rozar la hoja de la gran espada de Ankh.  

Karius: ¡ES INUTIL!

El ataque dejó una rajada en el traje de Ziul y lo mandó a estrellarse directamente al suelo. Sin ánimos de dejar a su oponente descansar, arremetió de nueva cuenta en su contra; lo que no esperó Karius es que el cambio drástico de temperaturas que había sufrido su espada gracias al frost touch del estigia, la había dejado en un estado sumamente delicado, por lo que en cuanto dio el siguiente tajo en contra del inquisidor...


Se hizo pedazos. Cada trozo de la espada elevandose en el aire con violencia, cada uno reflejando la iracunda mirada del estigia, quien tomó del cuello al legionario para comenzar a congelarlo nuevamente. Esta vez no dejaría a nadie para después. Rompería esa escultura de hielo de una vez por todas y luego proseguiría con el otro legionario. Esta vez nada lo deten...

Zeke: ¡SAINT'S FALL!

Ziul: ¡Tu otra vez! (Da otro salto para apartarse del disparo luminoso de la skill). ¿Acaso tu? (Voltea a ver a Xavier a un lado de su hijo, derritiendo el hielo con el calor de su espada). Ya veo. En vista que no podían vencerme ustedes mismos, decides traer a este muchacho musculoso e inconvencionalmente fuerte ¿Eh? ¿Es acaso el tu carta del triunfo?

Xavier: Reconozco que eres un oponente digno de la legión Ziul. ¡Pero no podrás contra este muchacho! ¡El representa todo por lo que he luchado hasta ahora! ¡Eso es algo que no puedes destruir!

Ziul: Ya veremos. ¿Estás listo para defender las palabras de ese legionario?

Zeke: Yo carreo.


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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Cuenta sin uso el Miér Sep 13, 2017 7:19 pm

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Kida el Miér Sep 13, 2017 7:56 pm

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Nube el Miér Sep 13, 2017 7:57 pm

Karius vs Ziul.
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Zeke: Bien Ziul, ya te divertiste, pero es hora de que alguien te ponga en tu lugar.


Ziul: Sabandija confianzuda.

El espadachín elegido hizo una seña con la mano a Ziul para que se acercara, con su espada reposando en su espada y sujetada por solo su diestra del mango. A sabiendas que podría ser peligroso acercarse demasiado a esa enorme espada, el estigia solo disparó una serie de fantasmas producto de su Abyss, anticipandose a que el espiritista los esquivara, pero no fue así. Cada uno de los espectros productos de su técnica impactaron en el blanco, causando la aflicción de aversión a la oscuridad, dejando al fornido adversario tambaleandose.  

Ziul: ¡Ja! Esta era su arma secreta. Ni siquiera puede evitar mis ataques más basicos.  

Zeke: ¿Ohh? ¿Eso fue un ataque? Es que como no lo sentí pues...

Legionarios: OOOOHHHHHHHH

Ziul: ¿Con que sí eh? ¡Veamos que tanto resistes que devoré tu propia escencia!


Disparando otra serie de espectros, Ziul esperaba distraer al espadachín lo suficiente para acercarse y realizar su drain touch como lo hiciera con su padre, y gracias a la condición de dark aversse, el daño provocado por su habilidad se vería sumamente potenciado. No obstante, aún a varios metros de Zeke, notó como era interceptado por un blade beam proveniente de su espada.  

Ziul: Bastará más que un proyectil (Usa orb of darkness para neutralizarlo) para detenerme. (Nota que la temperatura comienza a aumentar de repente) ¡¿Que?!

En el intervalo que Ziul había interceptado el blade beam, Zeke le había disparado con otro proyectil, esta vez no proveniente de su espada, sino la espada misma. Similar a los legionarios, irradiaba una intensa energía térmica, pero esta lo suficientemente fuere para crear un estallido que obligó al agitado estigia a retirarse, no esperando que impactaría con una cuchilla de hielo que había sido dejada por anticipo por su oponente, quien pudo realizarla simplemente otra de sus espadas de su stock, esta vez usando su Highlander reforzada por el padre del mayor enemigo de los segadores.

Ziul: ¡NGGG!

Zeke: ¡Hey! (Crea un orbe luminoso con Saint's Fall) cacha esto (Le avienta el orbe a Ziul y en cuanto lo toca, instantaneamente comienza a darle una serie de espadazos y lo remata con un cabezazo directo a la frente que lo incrusta en el piso).  Bien hecho.


Ziul: Como... ¡¿COMO ES POSIBLE?! ¡¿El gran Ziul siendo humillado por un simple mercenario?!

Zeke: Hey, ¡HEY! No soy un mercenario. Soy un repartidor.  

Ziul: ... ¡ESTO NO TIENE SENTIDO!

El espadachín elegido hizo una seña con la mano a Ziul para que se acercara, con su espada reposando en su espada y sujetada por solo su diestra del mango. A sabiendas que podría ser peligroso acercarse demasiado a esa enorme espada, el estigia solo disparó una serie de fantasmas producto de su Abyss, anticipandose a que el espiritista los esquivara, pero no fue así. Cada uno de los espectros productos de su técnica impactaron en el blanco, causando la aflicción de aversión a la oscuridad, dejando al fornido adversario tambaleandose.  

Zeke: Descuida, no olvidé tu entrega. Ahora mismo te voy a repartir unos buenos chingadazos.  

El estigia intentaba a toda costa volver a tocar al mejor repartidor de toda Valaflam, pero su enorme espada se ponía en el camino en cada ocasión. Inclusive si lograba congelar alguna, solo tenía que dejarla en el piso y recoger otra, o si no, la legión amablemente le prestaba más. Además, no era solo el filo de su arma de lo que debía cuidarse. En cualquier momento Zeke podía recurrir a golpes, patadas y/o cabezazos que tenían la fuerza de un toro.  

Ziul: Solo una vez... ¡Solo debo tocarte una vez más y acabaré contigo!

Zeke: ¡Tócame esta!


Ziul: ¡Miserable motón de!  

LA KAREETIRADA

Antes de poder reaccionar, sintió como de repente su visión era cegada por unos instantes. Si hubiera podido recuperar la visión unos segundos antes, hubiera visto que acababa de ser "saboteado" por el mejor practicante de esa profesión en Deneb. Gracias a su Deku nut, los ojos del estigia se encontraban inútiles, no abriendose hasta que ya tenía al enorme espadachín frente a él, asestandole un poderoso Cross Slash que comenzaba  a hacer rasgaduras en su traje y hacerlo derramar su sangre, cosa que la vestimenta del noble demonio había evitado por muchos años.    

Ziul: ¡¿Quien eres tú?!

Zeke: El carry (Antes de terminar el cross slash, le asesta una patada que lo saca volando) UFFF. Todo este jale me dio hambre.

Ziul: Nggg... no... creas que esto ha terminado...


Pero antes de que la pelea entre Zeke y Ziul pudiera resumirse, una figura atrapada en el hielo comenzaba a liberarse...    

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Cuenta sin uso el Miér Sep 13, 2017 7:57 pm

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Mystearica el Miér Sep 13, 2017 10:02 pm



La pelirroja no supo cómo, pero su carrera la había llevado nuevamente a un punto de inicio. Luego de la huida, el descargo y la vorágine de emociones, se vio a sí misma frente al hotel donde se estaba hospedando. Su inconsciente había sido benévolo y por una vez había arrastrado sus pies a un lugar más tranquilo. O así pensaba.

Levantó su vista a las ventanas que emitían una cálida y acogedora luz desde tal imponente edificio. Entornó los ojos al verlo, le ardían, el cansancio era innegable. La mejor opción que tenía luego de haber caminado todo el día era regresar y tomar un respiro. Abrió la puerta de entrada con un inusitado sigilo. Los ojos del recepcionista avaro se pararon sobre ella medio segundo, pero al reconocerla volvió a ignorarla. No era digna de su tiempo.

Por un momento se quedó parada sin moverse y no supo si aquel aturdimiento se debía al cansancio o a qué, pero solo un visitante que entró a las apuradas pudo sacarla de su ensimismamiento. Eso y un agudo ladrido.




Esta persona desconocida traía en sus brazos a una criatura peluda que de desconocida no tenía nada. Lycoris frunció el ceño al reconocerlo, como haciendo un esfuerzo por pensar.

Lycoris: ¿...Kitsune?

Kitsune: -le responde jadeando y moviendo la cola-

???: Fantástico, es a ti con quien debo dejarlo.

Lycoris: ¿Eh? E-espere, yo--

???: Me encargaron traerlo aquí, y honestamente ya casi estoy sin tiempo para regresar. Ten.

Como lo haría como una criatura pequeña, este hombre deslizó al canino en los brazos de la clériga. Confió en el animal, ya que no solo demostraba conocer a la joven, sino tenerle un apego que no le tendría a cualquiera. El vaivén de su rabo era algo que no podía simularse. Así de repentino como llegó, se había ido. Parecía que de eso se conformaba el día de la clériga, arribos y partidas fugaces. Esta, sin embargo, con un presente.

Lycoris: -mira al recepcionista con recelo, luego al cachorro- ¿Qué haces aquí?

Kitsune: -la mira unos segundos antes de acurrucarse en sus brazos-...

Lycoris: -le sonríe débilmente- No eres el único.

Como intuyó que no podría quedarse parada allí mucho más tiempo, menos ahora que cargaba un bultito peludo en sus brazos, sus ojos buscaron algún lugar donde ambos pudiesen descansar más cómodamente. Un sillón bordeaux aterciopelado que adornaba el lobby pareció la mejor opción. La pelirroja hizo a un lado los cojines bordados que ocupaban en lugar del medio antes de sentarse. El canino ni se inmutó, ahora acurrucado en su falda.




Lycoris: Me pregunto…-habla casi en un susurro- Qué estará haciendo tu dueño que mandó a alguien más a traerte aquí.

Kitsune: -se deja acariciar el lomo, demasiado casado para responder con sus usuales jugueteos-...

Lycoris: Espero… él esté bien.

No pudo evitarlo. Se vio inundada de recuerdos de un momento a otro. Sintió como si su última interacción con él hubiese sido hace semanas, pero apenas habían pasado un par de horas. Recordó las palabras que intercambiaron, las miradas, el tacto. Se sintió mareada del golpe de calor y avergonzada por haberse despedido cuando lo volvió a encontrar tan pronto, al menos al pequeño. Pero no pudo distraerse demasiado, ya que el cachorro la sacó de sus pensamientos de golpe. No se había movido, pero hacía un gruñido extraño. No tardó en entender qué era lo que inquietaba a su acompañante.

Lycoris: ¿Tienes hambre?

Kitsune: -levanta sus orejas, como habiendo oído algo que llamó su atención. Su cola se mecía de nuevo-

Lycoris: Hmm… Ehh… -revisa en el interior de su bolso- ¿Tendré algo aquí que puedas comer? (¿Estará bien que te dé algo?)

De todo lo que había sacado de su bolso, una manzana de un profundo rojo fue lo que terminó llamando la atención de Kitsune, quien ahora no dejaba de jadear expectante. Lycoris tuvo que alejarla varias veces de su hocico para evitar que le pegara un mordisco. El hambre había vuelto a darle un poco de energías.




Lycoris: Espera, espera. No puedes comértela entera, las semillas pueden hacerte mal. -con cuidado comienza a pelar la manzana y cortarla en gajos simétricos. Se demoraba más de lo acostumbrado al tener las yemas de los dedos aún adoloridas.-

Kitsune: -la observa moviendo la cola, expectante-

Lycoris: Tienen amigdalina, ¿sabes? Eso no hace bien.-le da de comer el primer gajo pelado-Aunque… no puedo creer que te esté explicando esto, si no me entiendes.

Kitsune: ¡woof! -engulle enérgicamente cada pedazo de la fruta que le entrega la pelirroja-

Lycoris: Bueno, ya no hay más. Es todo.

Ella levantó sus manos para demostrarle que estaban vacías. Un vistazo le bastó al animalito para entenderle. Agradecido, se volvió a acurrucar sobre su regazo, dando un par de vueltas antes de estar completamente acomodado sobre su mullida superficie. La mano libre de la pelirroja era lamida con gratitud por el pequeño peludo. Aún tenía el dulzor de la fruta, creyó. No lo detuvo. Aliviaba la quemazón. En la otra, envuelta para desechar, reposaba la colorada cáscara junto con su corazón.

Lycoris: En verdad… espero que… esté…

De golpe, sus párpados se volvieron pesados. No, era todo su cuerpo el que se había vuelto pesado, envuelto en una sensación de entumecimiento. Agradeció el estar sentada, porque sabía que de no haberlo estado, se hubiese ido de bruces al suelo. Las esquinas de sus ojos ardían y pudo sentir aún como estaban levemente hinchados. Suspiró reclinándose y hundiéndose en el acolchado sillón.




El cachorro ya había sido vencido por el cansancio de un día completo de caminata y ahora dormía plácidamente. Respiraba tranquilo, ajeno a todo. Tenía todo lo que podía querer, se había alimentado y ahora estaba cómodo y cálido. Todo aquello contribuía como efecto somnífero a la clériga que luchaba por mantenerse despierta. Después de todo, en su último vistazo al reloj que adornaba el hall de entrada, aún no era ni medianoche. Y hubiese caído en los brazos de Morfeo de no haber sido por dos voces conocidas que poblaron el lugar. La primera y más aguda la llamó por su nombre.





Vincco: ¡Señorita Lycoris! -corre hacia ella apenas la ve- ¿...se encuentra bien?

Lycoris: -sacude su cabeza tratando de ahuyentar la somnolencia- Vincco, Al ¿que hay de ustedes?

Aún con las toneladas de sueño que sentía tener encima, la pelirroja supo al verlos que el paseo del que venían no había sido el más grato. De alguna manera, recién al poner pie en el Dragón Danzarín pudieron recuperar el aliento y comenzar a relajarse. Así lo hicieron, sentándose uno a cada lado.

Vincco: Pues…

Alistair: No… La verdad es que no. No estoy bien.

El rubio, quien no había dicho ni una palabra luego de entrar había de pronto tenido un brote de sinceridad. Lycoris se volteó a penas lo había oído hablar. Lo notó tenso, enojado…¿asustado? Su ceño estaba fruncido y sus manos estaban cerradas en puños con tanta fuerza que ella casi juró que lo podía ver lastimándose. Pero aún así siguió. Era un río ahora, solo él podría detenerse.

Alistair: Tengo… demasiadas cosas en la cabeza. En primer lugar… No dejo de preguntarme por qué Vance decidió abandonarnos.

Lycoris: (¿Vance qué…?)

Alistair: ¿Y lo peor? Me molesta que nadie se haya molestado en detenerlo. ¡Especialmente Brunilda! ¡Hasta lo incentivó a irse!

Vincco: Y fue tan de pronto… el señor Vance…




Alistair: Cada día que pasa estoy más convencido de que no es una buena persona. Estaba… tan furioso que…

Vincco: Se pelearon -baja un poco la cabeza-

Lycoris: ¿Al y… Brunilda?

No era difícil darse cuenta de que esos dos no congeniaban, y cualquiera diría que era cuestión de tiempo que dicha incompatibilidad terminara mal. Solo hacía falta un chispazo que encendiera el fuego para que se diera el enfrentamiento. Y así había sido. Parte de la clériga se lamentaba de no haber estado allí para detenerlo. Siguió escuchando con atención porque no parecía ser lo único que brotaba del joven.

Alistair: Sí, la enfrenté. Y confiado de que entre nosotros no tenía que contenerme… casi me… -hace una prolongada pausa, como obligándose a sí mismo a terminar la oración- cobro la vida de alguien más.




Lycoris: (Al…)

Alistair: Y eso… me hace pensar -abre las palmas de sus manos frente a él y las mira por un rato- Tal vez no soy mejor que ella. Especialmente por lo que dijo ese sujeto…

Lycoris: ¿Quién? ¿Qué dijo?

Vincco: ...Él…

Alistair: -se lleva una de sus manos a su pecho y estruja la tela debajo- Que hay algo en mí. Algo… maligno. Y en verdad… tengo miedo. Tengo miedo de que sea verdad.

Los ojos rubí que tanto la habían estado evitando ahora se habían encontrado con los de ella. La consternación en su rostro era innegable. Su mirada era transparente y mostraba toda esa encrucijada que tenía dentro. Su compañero era así para ella. Sencillo. Lo podía leer como un libro. Y él encontraba en ella esa persona con la que podía sincerarse. Estaba bajando la guardia. Le estaba contando el temor más profundo que no lo dejaba pensar. Que lo hacía sentir un escozor tal dentro de él que no veía otra forma de calmarlo más que abriéndose.

Alistair: Justo cuando creí estar seguro de quién soy…

El rubio no había despegado en todo aquel rato la mirada de ella. Buscaba allí seguridad. Buscaba en ella la seguridad que creía haber encontrado y que ahora había perdido. Lycoris supo que lo que lo traía mal no era el conflicto con sus compañera la bruja, o la despedida con otro. Entendió que todo aquello que había soltado de golpe, y sin darle tiempo a procesarlo, era algo superficial. Aquello solo le ayudaba a darle un hilo conductor al lío con el que cargaba y atolondradamente exclamaba. Era como que al tratar de organizarse terminaba rebalsando por otros lados. Lo entendía, ella era igual. Ella se sentía igual. Era como verse a sí misma, sólo que abriéndose a alguien. Se sentía extraño. Irónico. Pero lo agradeció.

Tener en frente al espadachín la llenó de una extraña sensación de calma. No podía explicarlo. No quería hacerlo tampoco. Así era como se sentía a su lado. Quería agradecerle. Quería hacérselo saber. ¿Pero como? Si ni ella podía explicárselo. Solo quería estar ahí para él. La necesitaba, y no sabía cuánto tiempo más podría hacerlo. Su mano envolvió la del muchacho y su cabeza se apoyó sobre su hombro. “Aquí estoy”, quiso decir.

Lycoris: Al… siempre va a ser Al.




Alistair:...

Lycoris: Y eso no va a cambiarlo nada.

Las palabras le salieron de forma lenta, como si las estuviese arrastrando. Como en un susurro. Suaves, cálidas, arrulladoras. No era la primera vez que las pronunciaba. No era la primera vez que calmaba la tormenta de Alistair con esas mismas palabras. Esta vez las dijo distinto, pero el significado era el mismo. Y de la misma manera le habían llegado al muchacho. Con profundidad, con alivio. Tardó en responderle. Ahora era él el que era sacudido por recuerdos.

Alistair: L-Lycoris…

Vincco: La señorita Lycoris tiene razón. No importa que le haya dicho ese… señor. Para mí sigue siendo el mismo.-cierra sus puños como haciendo énfasis en su afirmación-

Por un instante, ella pudo ver cómo los ojos de su compañero se llenaban de lágrimas. Pero fue fugaz. El rubio se apresuró en ocultarse detrás de su brazo y secarse con el reverso de su manga. Lo hizo con torpeza, pero con los ánimos altos. La clériga no solo tenía el poder de sanarle las heridas físicas, estaba comprobado. Vincco probaba ser un inocente pero fuerte refuerzo a aquella sanación. El espadachín les respondió con una sincera sonrisa.

Alistair: … Gracias niño ra-- -se detiene por un segundo y niega con la cabeza- Vincco.

Y entonces, en aquel dulzor que flotaba en el aire, hubo una pausa. En ella, la pelirroja se volvió a preguntar qué haría ahora. Estaba escondido detrás de una sonrisa un torbellino de cosas que le hubiese gustado decir. ¿Debía seguir el ejemplo del espadachín y hacerlo? ¿Y si lo hacía qué diría? Se le comenzó a acelerar el pulso. ¿Debía decirle de…? De pronto, un cosquilleo sobre sus labios. Se los mordió para apaciguarlo.

Lycoris: Sabes… Al…


“Al yo…”


Lycoris: También…


“Te extrañaré.”




Lycoris: Quería decirte--

Pero el momento perfecto se había esfumado. Si tan solo hubiese sido más rápida, si no hubiese titubeado, podría haberle ganado al tiempo. Pero ¿se puede realmente vencer al tiempo y al destino? Cuando ambas agujas del reloj se alinearon en lo más alto, un sonido más fuerte que el del gong del reloj decorativo se hizo sonar. La explosión que traía el cambio, aunque lejana en el centro de la ciudad, había retumbado por todo el hotel. Los vidrios se habían sacudido con fuerza y hasta adornos se habían caído de sus estanterías. Aquel que dormía con tranquilidad también despertó de un sobresalto. La medianoche había traído algo para todos.

Y a algunos, varios, le había quitado.

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Celtic el Miér Sep 13, 2017 10:20 pm


Su respiración se volvía agitada. El sudor frío se mezclaba con la tibia sangre que brotaba de sus heridas, su mirada sumamente alerta tratando de vislumbrar cualquier movimiento en medio de las tinieblas. La samurai había estado en muchos combates desde que había iniciado su viaje con los elegidos de Rem, pero en ninguno de ellos se había sentido tan vulnerable como lo era este. Aún en aquella pelea contra Hod, el segundo mejor asesino de todos, sentía que con el apoyo de Lycoris, Alistair, Vincco y desde luego Karee, era capaz de hacerle frente a cualquier adversario. Pero ahora...

Attrocius: ¿No te cansas... (Jadea) de solo correr...?

Ruumi: ¡¡¡


Pese a sus esfuerzos para mantenerse lejos de su oponente en lo que pensaba en una manera de enfrentalro adecuadamente, este había aparecido nuevamente detrás de ella, no sin antes dejar como rastro un pútrido hedor que hacía que sus nariz comenzara a arder y su estómago a revolverse. Se deslizó rápidamente hacia un lado para guardar distancia del enemigo, olvidandose por unos momentos de la peculiar habilidad de aquel demonio, con la cual de su cuerpo salían disparadas cientos de agujas conectadas a su cuerpo. Por ende, aún si podía evitar las agujas, los filamentos que las conectaban a Attrocius seguían siendo obstáculos que debía considera o podría verse enredada en aquellas viscosas extremidades bañadas en lo que parecía ser la propia sangre del engendro.  

Attrocius: No importa... (Jadea mientras la ve evitar sus espinas) cuando trates de mantenerte de pie... tu destino (Jadea) es ¡caer! (Sus ojos comienzan a resplandecer)

En ese momento, conforme Ruumi evitaba o cortaba las extremidades del demonio, su ausencia de calma y compostura le impidieron ver que Attrocius solo la estaba guiando a un punto en específico donde tenía ya preparada su pool of darkness, sintiendose que sus piernas se hundían en una textura fangosa parecida al mismo pantano unukelense, mientras los filosos dientes como navajas de las criaturas que moraban en el charco, se alimentaban de sus tobillos.  

Ruumi: ¡NOOO!

Attrocius: Puedo sentirlo...(Jadea) tu agonía despierta en mí recuerdos... (Jadea) memorias de combates antiguos que dejaron cicatrices que jamás... (Jadea) sanarán... ¿Estás pagando por las afrentas de mortales muy antes de tu tiempo?  

Ruumi: ¡DEJAME SALIR!


Con sus piernas inmovilizadas (y parcialmente comidas) y el resto de su cuerpo hundiéndose en aquella charca más rápido de lo que quisiera, la samurai recurrió a la habilidad Mighty Deluge legada por el espíritu de invocación del agua, con la cual formó un torrente a partir de su lanza, sirviéndole para propulsarse fuera de las tinieblas y ahora con trayectoria a su molesto adversario. Solo era cuestión de clavar la punta de su lanza en su el craneo de aquel enemigo, de ese modo el combate terminaría antes de que aquella criatura tuviera tiempo para reaccionar.  

Ruumi: ¡MUERE!

Attrocius: Yo ya estoy muerto...

Jamás hubiera esperado la heredera del clan Hikami que la cabeza de Attrocius podía girarse sobre su propio eje sin ninguna consecuencia negativa para su cuello. Simplemente su craneo se volteó dejando la parte del casco frente a la punta de la lanza, y si bien el impacto fue potente, también lo fue la lanza de hueso que tomó el demonio salida de un pentagrama demoníaco en el piso, y que encajó en el abdomen de la samurai.


Ruumi: ... ¿Que rayos eres...? ¿Que quieres de mí...?

Attrocius: Ya no soy nadie (Jadea) ... y no hay nada que puedas hacer por mí (Jadea)...Salvo darme la satisfación de un hubiera.  

Ruumi: No entiendo nada... de lo que dices... (Se lleva la mano al abdomen para cubrir su herida)

Attrocius: Los humanos creen... que los demonios son bestias (Jadea) pero no lo son jovencita... tienen metas y aspiraciones... (Jadea) pero si no las cumplen... solo les queda morir... O como yo (Jadea), esperar lo suficiente a encontrar algo que pueda aliviar su decepción. (Jadea) Memorias de mortales que me condenaron al fracaso se despertaron de su letargo al verte (Jadea). Y aunque ellos ya no estén, tu tendrás que pagar por esto que siento...    


En la zurda de aquel ente demoníaco una masa amorfa comenzaba a manifestarse, el espeluznante zumbido de miles de insectos y alimañas se hacía presente, poniendo los pelos de punta de la joven samurai que no podía tolerar la idea de que su final sería servir como comida a un montón de bichos. ¿Y que culpa tenía ella que aquel demonio quisiera venganza? ¿Que culpa tenía ella de que todos quisieran resolver sus problemas usandola de un modo u otro? ¿Que culpa tenía ella de haber nacido en la familia que nació? No iba a tolerar más que quien fuese quisiera recriminarle por quien fuera o por quien quisiese ser. Menos un sucio demonio.


Ruumi: ... Hmp... dices que los demonios no son bestias, pero no he visto a ninguno no actuar como tal. Sientes furia y lo primero que haces es atacar sin sentido. No eres más que una bestia y es lo que seguirás siendo. No se que te pasó hace tiempo pero tuviste tu merecido, y lo volverás a tener.  

Attrocius: INSENSATA (Arroja todos sus insectos contra ella)

Ahora que la guerrera amagés había sufrido más daño que nunca, por alguna razón aquel miedo que la invadía era reemplazado con una enorme confianza y determinación. ¿Acaso algo dentro de ella había despertado así como lo habían hecho los recuerdos y el rencor de Attrocius? Pero no solo era actitud lo que resplandecía en la chica sino, realmente todo su cuerpo comenzaba a resplandecer.  


Como si fuera una enorme lámpara mata insectos, conforme las criaturas invocadas por el Gnaw se acercaban a Ruumi, estas se deshacían al contacto. Realmente parecía que era solo por entrar en contacto con la samurai, pero ella realmente los despedazaba sumamente rápido con su katana, cosa que por experiencia en combate, el demonio pudo notar, recordando aún más luchas en el pasado. De repente la imagen de Ruumi era reemplazada en su cabeza por la de otra mujer. El fuego, la decadencia, los gritos y las hordas a su alrededor. Estandartes agitandose en el campo de batalla, y la sangre recorriendo el piso como si fuera un taciturno rocío color carmesí. El escenario definitivo estaba listo.  

Attrocius: FINALMENTE. MI OPORTUNIDAD PARA DERROTARTE DE UNA VEZ.

Ruumi: Adelante, no me harás retroceder.

El demonio disparó de nueva cuenta todas sus puas en contra de Ruumi, esperando que esquivara o cortara las primeras para que el resto la penetraran, jamás esperando que tomaría las primeras dos con la mano, y posteriormente lo jalaría hacia ella para que, con su mano libre, preparar su lanza y asestar un atronador ataque que reunía una energía igual o superior a la que la cubría en ese momento.  

Ruumi: !!!GREAT RETRIBUTION!!!  


Attrocius: ¡¡¡INAUDITO!!!

El torso del demonio fue atravesado antes de si quiera poder intentar reaccionar al fulminante ataque de la samurai, retrocediendo un poco mientras sentía que aquella vida vacía y miserable a la que se había aferrado todos esos años, comenzaba a extinguirse solo unos cuantos minutos (pese a que para algunos se sintiese como 3 meses) después de comenzar a divertirse. El tiempo es relativo dicen algunos y Attrocius coincidiría 100%.  

Attrocius: Has... peleado... (escupe sangre) bien... ¡¿Pero que harás si tu adversario es el mismo aire que respiras?!

Una vez más, la neblina tóxica comenzaba a manifestarse y en esta ocasión acercándose mucho más a Ruumi, de forma tan veloz y fija que no importaba cuanto se moviera, esta lograba alcanzarla. Y no solo eso, sino que por su esfuerzo de alejarse, su respiración se agitaba más y por ende se veía obligada a inhalar más aquel repugnante y tóxico aroma que la estaba llevando al borde del vómito.  

Ruumi: "Soy una samurai..." (Piensa cubriendose su nariz y boca) "No perderé ante un truco barato como este.." (Toma de su lanza dragónica, la Gae Bolg)  "¡NO PERDERE ANTE NINGUN DEMONIO!"

Aunque normalmente no haría uso de una técnica como la que iba a utilizar ya que realmente no tenía muchos usos además de verse bien, en este caso pensaba que podría servir. Tomando su lanza del centro con ambas manos, Ruumi comenzo a darle vueltas y vueltas lo más rápido que su nueva energía le permitía, creando lo que parecía ser una especie de remolino que apartaba el aire lejos de ella. De ese modo, podía "dispersar" a su oponente el tiempo suficiente para que su prana se agotara, y cuando ese momento sucediera...    

Attrocius: M-masaka... (Cree ver por unos momentos emerger de aquella lanza una figura que provoca que hasta el mismo se aterre).


Ruumi: DESAPARECE.

Un gale stinger directo al corazón fue todo lo que se necesitó ahora que el demonio había quedado sin prana y sin fuerzas. Su deseo de un último combate había sido cumplido, y aunque no pudo lograr su cometido, al menos ahora sabía de cual era su nivel. Sabía a donde realmente hubiera llegado si hubiera concluido aquella batalla como se debía. Además, tenía un último consuelo... Quizás el combate había terminado, pero su venganza no.    


Ruumi: Uff... ufff (Deja de resplandecer) ¿P-pretendes seguir? (Su cuerpo comienza a tambalearse)  

Attrocius: Hace unos momentos... te dije que no podías ofrecerme nada... me equivoqué... no he saciado mi sed de venganza... pero esta batalla fue un refrescante sorbo... es por eso que...

Ruumi: ¿?

Attrocius: No permitiré... que alguien más pose sus garras sobre ti... tu morirás por mi mano. O más bien por la tuya propia... Serán lo mismo.

Ruumi: ¡¿De que hablas?!

Attrocius: Este cuerpo... (comienza a hacerse destellos rojos) ha cumplido su utilidad... pero mi escencia no. Usando las bases de la transmigración, hago mi juramento que te seguiré toda la eternidad y provocaré una horrible muerte para ti... pero a cambio no permitiré que alguien más me despoje de ese honor... esa es... mi venganza...  


Antes de que Ruumi pudiera cuestionar que pasaba, un fulimnante estallido la dejo ciega y paralizada por unos momentos, notando como aceleradamente todos los destellos que emergían del cuerpo de su oponente no se dirigían al centro de la tierra, sino al filo de la espada heredada por su padre (Ya que la Gae bolg ya contaba con una presencia que lo intimidaba). La samurai no sabía que pasaba pero no podía detener nada de lo que pasaba, viendo con horror como el bello filo de la katana de su padre ahora se deformaba y adquiría un tono siniestro y brutal que la hacía sentir dudas de seguir tocándola.


Ruumi: ¡Noooo! ¡El arma de mi padre!

Cambiada totalmente, con puas emergiendo de ella. un rojo carmesí como la sangre de quienes serían sus futuras víctimas y desde luego, una presencia oscura emergiendo de ella. La katana de Harusame, aquel regalo que le recordaba lo mucho que su padre la amaba y confiaba en ella, ahora era un grotesco instrumento unicamente para matar. Sentía que en cualquier momento, ese filo le haría daño... pero por otro lado, un sentimiento dentro de ella la hacía sentir ganas de estrenarla. ¿A que prte de su consciencia debía escuchar? Tendría que pensarlo luego ya que ahora que el combate había finalizado, un enorme agotamiento se apoderó de ella.  

Ruumi: ...Kaar.... (Cae al piso)


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Inquistor's Katana es ahora Demonic Katana.

Demonic Katana: El usuario no recibe daño resultado de una tirada que le haría acreedor a penalización. Cada vez que el usuario fuera a asestar un golpe crítico por resultado de una tirada, el ataque se anula y el usuario recibe como penalización el daño que iba a causar con ese ataque crítico. Cuando demonic Katana es equipada, debe durar 3 roles equipada antes de poder desequiparse.
El usuario no puede bloquear una penalización de una unidad aliada mientras tenga Demonic Katana equipada.
Si otra persona intenta usar esta arma, sus tiradas disminuyen en -4 y recibe el doble de penalización.


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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Zhadow el Sáb Sep 16, 2017 10:45 am



Garibaldi Courtyard (ost)


Jaeger: Al parecer las cosas se están deliberando…pero gracias a la información que hemos conseguido podremos movilizarnos mucho mejor ahora que sabemos más de la inmortalidad de nuestros enemigos, pero no deja de ser un hecho que no hay muchas maneras de lidiar con esa habilidad tan molesta.




???: Ya veo…Que fastidio

Jaeger Archibald estaba recargado con sus brazos cruzados en la pared al lado de una puerta que era la entrada de la habitación, era un cuarto oscuro pues no había nada de iluminación más que una tenue vela en el centro de una mesa de lectura que a duras penas revelaba la silueta de un individuo que se encontraba sentado tomando algo de una elegante tacita mientras levantaba su meñique cada vez que iba a dar un sorbo .  

Jaeger:  Aiden inmortal…como  si no tuviésemos suficientes problemas ya, pero al menos no debería ser una amenaza después de los eventos establecidos

???: Se lo merece, es un peso justo por destruir nuestra bella utopía

Jaeger: Destruir no…Posponer, lograremos lo planeado como lo hicimos hace  años… Somos mucho más fuertes y contamos con aun mejor apoyo, estamos listos para lo peor, si vienen a atacarnos no habrá forma que nos derroten en nuestro terreno.

???: Hmp, me agrada cuando suenas así…Eso me recuerda, escuché el asunto con Spencer y no pude saludarlo, pero si él estuvo aquí ¿Crees que venga ella?

Jaeger: Ten por seguro que lo hará…que logré entrar al castillo sin el cuello rebanado, eso no me consta...¿Tanto la tienes en cuenta Beleth?




Beleth: Ohhh amigo mío, tengo cuentas pendientes... si ella viene a atacar ten por seguro que llegará ante mí, yo sé que quiere traerme su fino y blanco cuello solo para que mis bellas manos puedan estrangularlo con la elegancia que se merece…Por fin podré tomar venganza de aquella vez (no se aprecia realmente pero puede escucharse como se relamía)

Jaeger: Quisiera decir que tengo una meta tan personal como tú, pero estaría mintiendo, tengo un panorama más general de este posible conflicto...el cual puede ocurrir en cualquier momento, es posble que atacarán pronto si los inmortales están aquí, así lo han hecho en toda región que han visitado…un nuevo asalto, un nuevo resultado, si ganamos no importa si pueden revivir ya habrá quedado por implícito que nuestra fuerza es superior, quizás no tenemos nuestros viejos puestos amigo mío, pero no dudo ni un segundo de la terrible fuerza de los nightlords.

Beleth: Un asalto…ha pasado tiempo ya, pero créeme que esto es algo que espero, nosotros no somos papanatas que aceptaron tratos solo por la diversión de la matanza humana, nosotros realmente buscamos seguir con su legado...Tengo mucho que agradecerte, y lo lejos que ha llegado este movimiento es una de esas cosas

Jaeger: …(asiente) Aprecio tus palabras,  pero no quiero que generes tanta expectativa, deseo mucho nuestros ideales pero también deseo mucho salir con vida, si bien se me hace imposible que las cosas se salgan de control, en el muy remoto caso que llegase a pasar me retiraré como la última vez, y si no hay rastros de poder retomar los cimientos como sucedió el último asalto, supongo que volver a una vida en Eohnomaos no suena tan mala idea. .

Beleth: No esperaba menos…Pero no tengo problema, ya has hecho más que suficiente, haz lo que tengas que hacer  pero me encargaré de que te sientas aún más seguro de nuestra victoria  cuando no veas más que rojo por cualquier ventana del castillo de la sangre que desparramará todo enemigo que trate de enfrentarse a nosotros




Jaeger: Dijiste palabras similares la última vez…pero me alegra ver esa usual confianza, supongo que te levanta el ánimo la rein…

Sin embargo, antes de seguir la conversación un hombre muy conocido y apreciado por todos en el castillo entro tranquilamente a la habitación, era el amable mayordomo que hizo una reverencia en disculpa por la interrupción pero ambos personajes que conversaban solo asintieron en silencio para invitarlo a entregar el mensaje

Mayordomo: El adorable invitado que dejó en la entrada está un poco deseoso por pasar, si gusta puedo insistirle en que aún no es momento pero me parte el corazón hoho.




Jaeger: …(suspira) Déjalo pasar, ya terminé aquí, iré en un momento.

Mayordomo: Haré que pase entonces. (Dijo antes de retirarse)

Jaeger:…Bueno, supongo que deberé ver mi último regalo para Abraxas, nos vemos hasta entonces.

Beleth: Hasta pronto…Y gracias de Nuevo.

Jaeger: ¿Hmmm? ¿Ahora porque?  

Beleth: Por siempre visitarme así…es relajante...familiar...




Jaeger: …Sabes, a veces creo que ni esos 2 lo extrañan como tu…nos vemos Beleth

El personaje que leía solo asintió sereno mientras seguía con su lectura, y conforme iba recapacitando todo lo dicho en esta plática empezaba a sonreír más y más mientras bebía más de su taza… Pronto podría combatir de nuevo y vengarse de los sucesos que pasaron hace no demasiado tiempo pero que hasta la fecha no había podido saldar ninguno…la venganza se aproximaba, los elegidos no eran los únicos impacientes por el asalto...


Beleth rait now:

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Celtic el Sáb Sep 16, 2017 12:19 pm


Karius: "Debiste retirarte cuando tuviste la oportunidad Ziul... Por que ahora ya no podrás salir con vida."

El hielo que aprisionaba a la mano derecha del jefe de la legión había sufrido su última coarteadura antes de venirse abajo y colapsar en una violenta lluvia de escarcha, liberando al formidable guerrero que allí aguardaba su despertar. Aún cuando Ziul estaba concentrado en su pelea con el chico Zallinger, en el momento en el que escuchó el retumbar de la prisión helada que el había creado, tuvo que darse la vuelta para resistir el violento embate del enloquecido legionario, quien usaba su espada extra para realizar corte tras corte violentamente.


Ziul: ¡Si no puedes esperar tu turno para morir! ¡Bien! ¡Te aniquilaré primero y luego a ese maldito repartidor!

El lustre anaranjado en la mano de Ziul señalaba que usaría su habilidad más poderosa, el touch of combustion. Un solo toque de esa habilidad podía hacer estallar a quien sea, pero aparentemente eso no provocaba miedo alguno en Karius, que igual se lanzó al ataque pese a las advertencias de Xavier de recibir apoyo de Zeke y el saboteador.

Karius: ¡Todas tus técnicas se ejecutan igual Ziul! ¡YA NO PUEDES SORPRENDERME!

Para aquellos que miraban la escena, lo primero que debía pasar por su cabeza es que Karius se estaba exponiendo demasiado. Bastaba con que Ziul tocara la espada o al mismo legionario para ganar aquel embate y dejarlo demasiado lastimado como para defenderse, de modo que tanto Xavier como los elegidos estaban listos para actuar. No esperaban que su presencia no sería necesaria puesto que la espada de Karius se había envuelto de llamas una vez más, pero no con la típica llama brillante de la legión, sino una negra y tenebroso que ardía con mayor violencia que cualquiera que hubieran presenciado.

Ziul: ¡ESO ES!


Ziul: ¡AAAAAGGGGGG! (Grita ante la pérdida de su brazo debido al fuerte tajo que había realizado su oponente, negando obviamente su touch of combustion) N-no... no puede ser... ¡¿C-como puedes saber esa técnica?!... ¡¡¡

Karius: La llama de la legión arde...

Ziul: ¡TUUUU!

Pero antes de que Ziul en respuesta pudiera usar su otra mano para responder, el legionario lo partió en 2 fácilmente con su espada de llamas negras. Pero no bastó con eso. Luego fue otro corte horizontal, y luego uno diagonal y luego cientos de cortes más. Pudiera decirse que era un corte por cada leigonario caído. Al final del ataque, del estigia solo quedaban trozos de tela quemada por todos lados y un amuleto de craneo tirado en el piso. Todo lo demás... ahora estaba en el más allá.  


(Terminar ost).

Karee: ...

Xavier: Karius... (Se acerca hacia su compañero quien está respirando agitado y pone una mano sobre su hombro).

Karius: Creo que me excedí... Pero tenía que hacerlo pagar por todo lo que...

Xavier: Entiendo. Creo que si no me hubieran faltado las fuerzas, ese pude haber sido yo... O cualquiera de nosotros.

Como era natural de pensar, con su líder derrotado, los pocos segadores que seguían de pie se dieron a la huída sin mirar atrás. Habían perdido a aquel que los había organizado, entrenado, enseñado y guiado desde que su organización se había creado. Tenían que llevar la noticia de su pérdida a todos y prepararse para el oponente que les deparaba. Quizás la legión había quedado diezmada, pero los integrantes que quedaban demostraban tener la fuerza de 20 hombres. Sin mencionar advertir a todos de,a aquel que de momento, se había vuelto la nueva mayor amenaza de los segadores.  

Xavier: Muchas gracias por tu apoyo hijo.  

Zeke: No hay de qué pá.  


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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Zhadow el Sáb Sep 16, 2017 3:02 pm



Unseen Entry (ost)


Abraxas caminaba bostezando por el castillo, había tenido un largo día de entrenamiento y a lo largo de la noche le siguieron preguntando algunas cosas de los elegidos después de que revelara la primera información de los templos, ahora que resentía los efectos de sueño sin duda ya estaba bastante agotado como para quedarse más tiempo despierto, sin duda aun le faltaba acostumbrarse bastante a que su propio cuerpo ya no lo mandara a…”dormir” a las 12, bastaba con ver sus bostezos y estiramientos constantes .




Abraxas: (bosteza) Ahhhh…Hehe, que gran día, cada vez me siento más poderoso huehue, y vaya que me conviene que seguro esos chavalones pronto vendrán a invadir tirándosela de héroes como en el infierno (dice mientras abre la puerta de su cuarto) pero esto es muy distinto a esa cárcel de mala muerte hehe…(se empieza a acomodar en su cama)porque no solo tenemos más demonios de los que Zeke podría critiquear, sino lo más importante es que…(se acomoda bien en su camita y se tapa agarrando un segador de peluche que venía con el cuarto)…ese enorme ejercito me tiene a mí…al grandioso…Abraxas…(cierra los ojos y todo se ponen negro)

???: Siiiii! Deben estar felices de tener a alguien tan genial como usted señor


Abraxas: …Vaya que…(abre los ojos de golpe) AHHHHHHHHHHHHHHHH

Noisy demon(ost)



Abraxas se cayó de su cama envuelto en su sabana al hacerse para atrás al notar que a su lado estaba acostado un enorme demonio fortachón que lo único que cabía de el en su mueble era parte de su musculosa espalda. Abraxas solo se empezó a zangolotear como gato pues se enredó en su sabana y rápidamente a como pudo sacó únicamente la cabeza de la tela

Abraxas: ¿Es ese sueño del jabón otra vez?

Abraxas no entendía bien el contexto, Orobas no le mencionó que compartiría cuarto con alguien…aunque bueno, tampoco le sorprendía sino se lo hubiera dicho en primer lugar por los lols. Por …seguridad Abraxas se arrastró un poco para atrás y luego todo lo posible hasta chocar con una pared del cuarto cuando el demonio se levantó de la cama y su cabeza casi alcanzaba el techo del cuarto




???: ¿E-Es usted? Puedo olerlo pero no lo creo…

Abraxas:"esa máscara..."…¿Soy yo? Soy yo si es Bueno, no soy yo si alguien te debe dinero huehue

???: SI DEFINITIVAMENTE ES USTEEEEEEEEEEED!!!!

Abraxas solo notó como el demonio lo agarró con una mano (aun envuelto en la sabana como pelota) y creyó que estarían por inventar el Aballxas, pero en vez de eso aquel gran demonio lo agarró y lo chocó en su pecho mientras lo abrazaba con fuerza y notaba…mocos y lágrimas salir de su rostro

???: SI ES USTEEEEED ;__;

Abraxas: Empiezo a extrañar a Alphis…esto debería tocarle a el hehe…

Abraxas no estaba muy seguro de que pasaba pero al menos el demonio se veía…¿Sentimental? ¿amigable? ¿No gigante homicida? Ehh…eso le bastaba de momento, salvo cuando escuchó como todo ese amor empezaba a crujir sus huesos.

Abraxas: Oye…hehe…podrías no se…¿Dejarme respirar un poco chico grande? hehe

???: ¡D-disculpe!

Rápidamente el demonio tomó a Abraxas con cuidado y lo acostó en la cama con suma delicadeza mientras el demonio procedía a ponerse de rodillas, como inclinándose ante la superioridad del enmascarado, cosa que lo sorprendiò un poco pero no como para decirle al musculoso que se levantara, alimentaba su ego. .

Abraxas: Hey, gracias, hehe….Hmmmm..(se le queda viendo)…Tu…




???: Mi amo, Y-yo… oí rumores que había vuelto a las andadas en un Nuevo cuerpo luego de haber desaparecido por sus viajes de negocio y y y y y yo…después de tanto tiempo sin verlo tenía que veniiiiir, lo extrañeeeeeeeeeeeeeeeeeee

Abraxas agradeció que portaba su traje de Rain porque notó como de los ojos del demonio salió un torrencial de agua que eran sus lágrimas, de forma que aunque quedó empapado no lo sintió en lo más mínimo, aunque le molestó que después de 3 veces que intentara hablar, en cada una de ellas un chorro por el estilo lo interrumpió.

Abraxas: ok ok, ya ya, no me cabe ni la menor duda ahora, mis recuerdos fluyen más que el agua por tus ojos, seguro te la has pasado mal ¿No Basilidian?

Basilidian: S-shi…

Abraxas: hehehe no esperaba toparme contigo tan rápido… se ve que me extrañaste

Basilidian: ¿Cómo no voy a extrañarlo amo? Sin usted sentía que no podía hacer nada, y…Lilieth intentaba llenar el vacío dándome ordenes, lo aprecio pero no es lo miiismoooooo waaaaaahhhh


Abraxas escribió:Ohh Basilidian, mi compañero más confiable sin duda…o algo así. No tengo muy claro como lo conocí, me queda algo oscuro ese recuerdo hehe pero tengo memorias de como el tipo me trata como su amo, hacía cualquier cosa que yo le pidiera, como defenderme de algún atacante o cosas más triviales como limpiar mi capa cuando nadie ahí hubiera estado para hacerlo, buen tipo. Es un demonio musculoso y grande, bastante fuerte de hecho, cuando le digo que haga algo se empeña bastante en hacerlo como si fuera un ser valiente, determinado y poderoso…completamente opuesto a lo que es normalmente, un demonio tontito y chillón incapaz de comer y respirar al mismo tiempo salvo que yo se lo diga…y lo he hecho hehe, a veces trata de hacer cosas por si mismo para ayudarme, algunas le salen bien y la mayoría…no tanto.

Abraxas: Ya, ya , no hace falta que llores tanto hehe, ya estás grandecito y tu amo ya está de nuevo en las andadas campeón, entrenando para volverse más fuerte que nunca con este cuerpo así que porque no me cuentas que te trae por aquí.




Basilidian: S-si…(toma asiento en un banquito mientras Abraxas mira confundido como aquel mueble aguantaba ese peso) Desde que se fue no he hecho mucho más que prepararme para su regreso…como le dije me quedé con Lilieth y y y…pues…hace poco un tipo hablaba raro ...no le entendí pero ella me dijo que le dijo que usted había regresado y y y y ahh…ahhh…

Abraxas: “Veo que Sugam me está haciendo uno que otro favorcito hehe…” Ya, ya, tu puedes muchachote, déjalo salir

Basilidian: Ehmm..Bueno...Lilieth no estaba segura pero yo si le creí al demonio…le insistí que si podía llevarme con usted y me dijo que justo a eso vino, Lilieth iba a acompañarnos pero creo que el demonio le insistió que no fuera porque la cosa sería algo peligrosa y no quería exponerla, ella se enojó pero cuando menos pensé ya estábamos fuera de Eohnomaos…seguía sin entenderle así que con señas me dijo lo esperara afuera pero me desesperé porque no supe cuánto y yo quería verlo a usted… y y y un muy amable señor me dejó pasar y me dijo donde estaba su cuarto y lo esperé aquí porque si olía a usted…h-huele bonito..

Demons Unite(ost)


Abraxas: …Aha...bueno Olvidaba lo afectivo que eras hehe, pues qué remedio , no te mentían con que pronto ocurrirá un conflicto bastante grande se va a poner buena la cosa hue, en parte por eso me parece un momento perfecto para que llegaras y por la razón que Sugam te trajo… pero creo que sería peligroso para ti grandulón y tengo mucho que hablar contigo, mejor ve y regresa a Lilieth para que le digas que le caigo en la semana, y que traeré la leche que quedó pendiente huehuehue

Basilidian: P-pero señor! No he hecho más que entrenarme desde que se perdió para que cuando regresara poder protegerlo mucho más mi amo ¡D-déjeme ayudarlo! ¡SERE UN BUEN CHICO!

Abraxas se quedó pensativo…Aun había cosas que no recordaba y ese demonio sin duda era gran fuente de sus recuerdos, y hasta llegaba a tenerle cierto aprecio a aquel bebé gigante que se proclamaba como su fan más grande. Se rascó la nuca y simplemente alzó sus hombros en señal de que no le quedaba de otra más que tomar una decisión

Abraxas: Está bien muchacho hehe, puedes quedarte, te encargaré unas cosas estos días pero siempre ten en cuenta que deberás salir corriendo para con Lilieth si ves que el asunto es peligroso aún tengo mucho que hablar contigo para que mueras .

Basilidian: ¡No lo defraudaré mi amo!




Abraxas: Yo sé que si lo harás huehuehue, ahora, ve y pregúntale al Mayordomo donde puedes quedarte a dormir, tendrás el honor de entrenar conmigo a primera hora.

Basilidian: ¡SIiiiii! ¡Lo quiero señor!

El demonio se levantó sumamente alegre dispuesto a dormir como un buen muchacho para poder levantarse a “jugar” mañana temprano. No importaba el tamaño o fuerza, el tipo era sin duda un especie de niño, aunque antes de que con sumo cuidado se fuera para no destruir paredes, Abaxas notó un rostro tatuado en su espalda pero no pudo identificarlo completamente

Preparing the arena (ost)



Abraxas: Hehe…el tipo ni si quiera sabe que los humanos y demonios son enemigos naturales, ve a todos por igual, solo le importa si me caen o no bien….Hmmm…creo que estará bie énfasis en el creo hehe, no quiero hacerme una mala reputación donde no lleve ni la semana de regresar y mis fans estén muriendo y no de ganas de verme hehe.

Abraxas se sentía confiado de su decisión y le intrigaba que tan fuerte se había vuelto ese compañero suyo y de que era capaz, pero ahora debía preguntarse qué tanto lo expondría al combate que se vendría…Pensativo se dispuso a sentarse en el banquito para poder pensar más fue interrumpido porque apenas en el momento que tocó la madera, el banco se desmoronó y Abraxas cayó al piso

Abraxas: Ohh que la...Ahh no importa hehe...(ríe un poco mientras vuelve a ponerse de pie) Parece que este juego se pondrá más interesante amigos míos...Pero lo que hace más divertido es que sé que no hay forma en la que yo pierda...Porque aun si logran matarme no podrán quitarme este cuerpo...Puedo sentirlo...(toma un pedazo de papel de sus notas)...Puedo sentir como aún está la luz de Rem en mi interior esperando porque Alpha retome el control para que siga con esa tonta misión, pero tan inútil como siempre esa Diosa de pacotilla solo está dándome un escape (su pecho empieza a formar una pequeña esfera de energía béndita)...Mátenme y solo reviviré lejos del conflicto para hacer lo que quiera, pierdan y seguiré desarrollando mis capacidades demoníacas en este cuerpo con Orobas, no importa que intenten, esa tonta luz que tanto buscan en mi...(se arranca ese brillo del pecho con fuerza para meterlo indignado en el papel)...solo los dejara ciegos de ver mi gran obra y el balazo que irá a sus cabezas…huehuehuehue!


Abraxas notó como el papel en donde guardó esa energía se empezó a enrollar casi por si mismo, había creado un scroll que sin darle mucha importancia lo metió a su bolsillo como si fuese una fea bola de papel, la habilidad no le gustaba pero tampoco quería tirar skills a la basura ... Un nuevo aliado, los altos mandos preparándose para combatir a enemigos inmortales, viejos enemigos con sed de venganza...todo poco a poco se conglomeraba para que estallara en la gran batalla que se daría en Beagaltach...Sin duda los espiritistas y cazadores la tendrán díficil ante un conflicto de semejante magnitud, pero al menos al parecer las amenazas ya estaban claras y nadie podía hacerlas empeorar o...




Scroll obtained:


Divine Storm: El usuario hace aparecer una serie de martillos hechos completamente de luz que empiezan a aplastar a los enemigos. Estos martillos no hacen daño pero debilitan en 1 el risk level del enemigo durante el siguiente turno si se supera el risk level.

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Caco el Lun Sep 18, 2017 7:04 am




Ahí estaba, por fin, imponente y majestuoso, el templo de Rem. Una estructura grandilocuente e impoluta, que destacaba aun por sobre las montañas y los árboles que le rodeaban. Podía verse un río pasar por su costado, y pájaros de todos los colores posándose en los diversos segmentos de la edificación. Los elegidos del pasado avanzaron sin rechistar, dejando por un momento sola a Eithne, quien obnubilada seguía observando en detalle aquella casa de la Diosa, comparándola inevitablemente con los templos roñosos o ruinas varias que había visitado en el tiempo presente. Para no causas más sospechas, se decidió finalmente a entrar con el resto. Y lo que sintió fue inigualable.


Eithne: (Esta sensación...)


Cuando entró, de pronto todo pareció iluminarse. Su cuerpo se sintió cálido, y sus pies parecían andar por las nubes. Una sensación majestuosa que sólo una vez había sentido antes: Cuando Rem había adquirido forma física y, durante sólo unos segundos, lo había tocado. En aquella ocasión, sintió su cuerpo entero estremecerse y por primera vez fue consciente de que estaba ante un ser divino. Pero ahora, era como si toda la habitación estuviera bañada en esa sensación. Los dolores de su cuerpo desaparecieron, cualquier pensamiento negativo de su mente se inhibió. Si el paraíso existía, Eithne pensó que aquello era lo más cercano que podía existir.

Eithne: ... -Por inercia se lleva la mano a la frente, rozándola con sus dedos, en la misma zona donde hace unas semanas la diosa lo había tocado-.

Pero sus compañeros no parecían ni de lejos tan abrumados por la sensación, por el contrario, caminaban como si nada, como si ya estuvieran acostumbrados. La rubia comprendió entonces por qué lo llamaban una zona segura, y es que ni un demonio con un mínimo de inteligencia se atrevería a poner un pie dentro de ese templo. Los cuatro avanzaron entonces, hasta lo que parecía un altar en el centro de la edificación. Y entonces, se arrodillaron, con los ojos cerrados y en pose formal, como si fueran caballeros presentándose a su reina. Y la reina no tardó en aparecer


Rem: Me alegra verlos sanos y salvos, hijos míos

Externamente no había cambiado. Llevaba la misma imagen con la que en su día se había presentado a él y al resto de los elegidos del presente. No obstante, internamente era innegable un cambio. La diosa emitía un aura purificadora, un sentimiento de paz y hasta de placer que nunca había sentido cuando la veía en la actualidad. De hecho, el clérigo recordaba haber visto cómo la imagen de la diosa a ratos era intermitente o disminuía su tamaño. Ahora en cambio, la veía en gloria y majestad, y todas esas respuestas inútiles parecieron no importar siempre que pudiera sentir esa energía sagrada estando cerca de ella.

Dalgren: No tiene de qué alegrarse, somos nosotros quienes nos llenamos de júbilo ante su presencia -exclama con respeto el pelirrojo, sin siquiera atreverse a mirarla-

Rem: Levanta la mirada, Dalgren. Mis campeones, como mínimo, tienen el derecho a observarme

Dalgren: Diosa Rem, yo...
-el capitán levanta la mirada, observando los verdes ojos de la diosa y llenándose de vigor-.

Rem: Soy consciente de que han pasado momentos difíciles últimamente

Caleb: Son los demonios, Diosa Rem, se han adueñado de este territorio y nos siguen a donde vayamos




Elena: Tememos que si no hacemos algo, seguirán volviéndose más y más fuertes y no podremos hacerles frente

Rem: Es innegable que las fuerzas de Mephaltak se han fortalecido, pero no teman, hijos míos, pues cuando llegue la hora de la verdad, ustedes contarán con toda mi bendición

Caleb: Sí, señora

Eithne: (Realmente la respetan... Es una Diosa Rem completamente diferente)

Rem: No por nada son mis elegidos.

Elena: Hablando de elegidos... El otro grupo se encuentra bien? Aparte de los mensajes de Maotelus, no hemos tenido contacto alguno

Rem: Mírenlo ustedes mismos


Moviendo con gracia una de sus manos, la soberana de Brennevin crea una pantalla de energía que lentamente comienza a mostrar una imagen, la de un hombre fornido en un ambiente de hielo. El hombre pronto parece notar que lo observaban y se acerca, mirando a Eithne y compañía. Pronto, detrás del hombre aparecen más rostros, cada uno más particular que el anterior. Todos los miraban, y el rostro de sus compañeros pareció iluminarse al ver a quienes se encontraban del otro lado. No cabía duda, esos eran la "otra mitad" de los elegidos.


Dalgren: Maotelus, maldito canalla, es bueno verte




Maotelus: Más respeto, Dalgren, recuerda que estás en el templo de la Diosa Rem

¿¿??: A-A mí me e-encantaría estar en e-ese t-t-t-templo... Aaahhh... Choh!

Caleb: Se encuentran bien, chicos? Los veo algo enfermos

Maotelus: Ha sido un camino difícil, el clima es nuestro peor enemigo, pues no contamos ni con provisiones ni con indumentaria adecuada. Pero no se preocupen, ahí estaremos

Elena: Me alegra oír eso...

¿¿??: Caleb, qué tal una carrera? El último que llegue al punto de encuentro tendrá que ser el esclavo del otro durante un día

Caleb: Que sea una semana!

Eithne: ...


Todos eran particulares, pero por la resolución del portal, no podía ver con claridad sus apariencias. Observaba, no obstante, rostros felices, hombres y mujeres, cabellos rubios, rojos y negros. Ambos grupos conversaban animadamente, mezclando planes a futuro con recuerdos del pasado. El clérigo agradeció que Eithne al parecer no era muy habladora per sé, pues al menos pasaba desapercibido el hecho de que no reconociera a nadie del otro lado. Uno de ellos, no obstante, le dirigió la palabra. El hombre musculoso que estaba al frente, aquel al que llamaban Maotelus, el único al que podía ver con relativa claridad.


Maotelus: Eithne, has pensado en lo que hablamos la última vez?

Eithne: (Piensa rápido) Sí...

Maotelus: Muy bien, espero lo tengas en cuenta. Recuerda que el poder de tu arma a veces puede ser engañoso. Que aquellas visiones no te nublen, jovencita

Eithne:
-Asiente-.

Había sobrevivido. Aunque inconscientemente le quedó dando vueltas lo que el hombre le había dicho. ¿Que no crea en las visiones? ¿Cómo no hacerlo, después de comprobar lo útiles que eran en el combate de entrenamiento contra su hermano? Nuevamente, tendría que quedarse con las ganas de preguntar para no levantar sospechas, y de esta forma pasaron los minutos y el enlace terminó, acordando ambos grupos, nuevamente, que se verían en el extremo norte del continente, en la cima del monte más alto, donde comenzarían los preparativos para el choque final.

Dalgren: Diosa Rem, le pido por favor que nos cobije esta noche en su morada

Rem: No hay problema hijo mío, pueden quedarse el tiempo que estimen conveniente

Caleb: Podríamos explorar los alrededores antes de que anochezca, recolectar materiales, buscar comida y una posible ruta de escape...

Dalgren: Sí, me gusta como piensas. Si nos disculpa, Diosa
-dice el capitán haciendo una reverencia. Rem sonríe antes de difuminarse-. Andando


Era el momento, ahora o nunca. Eithne comenzó a seguir al resto mientras estos salían del templo, dispuestos a explorar la zona. Cruzaron el umbral y ya comenzaban a perderse en la espesura de un pequeño bosque, cuando la mayor de los Cross levanta la voz para llamar la atención del resto. Algo nerviosa, pero decidida, exclama sus intenciones.

Eithne: Adelántense por favor, debo volver al templo unos minutos

Caleb: Ocurre algo? Necesitas ayuda?

Eithne: No, nada de eso, sólo necesito preguntar algo. Algo... Privado



El resto se miró entre sí, luego miraron confundidos a Dalgren, quien acabó asintiendo en señal de aceptación. Le indicó al resto que lo siguiera, mientras Eithne se giraba y comenzaba a regresar. Antes de perderse en la espesura, el hermano menor volteó, mirando a la rubia moverse a paso raudo, como si quisiera llegar al templo lo más rápido que pudiese. Y era cierto. Por fin, el clérigo podría resolver las dudas que inundaban su mente, y quizás, en el mejor de los casos, volver a su propio tiempo. El miedo de perderse el asalto, o aun peor, que sus compañeros elegidos fracasaran en la misión por no estar él presente, eran un peso que a cada hora se hacía más pesado. Igual que antes, entró al templo, se acercó al altar, arrodillándose para llamar a la Diosa.


Eithne: (Diosa Rem...)

Rem:
-Apareciendo frente a ella-. Qué deseas, hija mía?

Eithne: Rem, yo...
-se sorprende ante lo difícil que es decir la verdad. Todo ese tiempo había estado actuando, y ahora que llega la hora de decir quién es realmente, las palabras no le salen-. Yo...

Rem: No te preocupes. Sé lo que te aflige, mi querido hijo

Eithne: -levanta el rostro y la mira, sorprendido-. (Acaba de decir.... Hijo? Entonces...) S-Sabes quién soy?

Rem: Por supuesto. Puedo ver claramente que tu alma no corresponde a tu cuerpo

Eithne:
-Voltea para asegurarse de que no hubiera nadie en el templo-. Rem... Tengo que regresar. Necesito que me regreses cuanto antes!

Rem: A tu propio tiempo?

Eithne:
-Asiente-.

Rem: Me temo que eso es imposible



Los ojos de Eithne se humedecieron de golpe, sus brazos temblaron y cayeron al costado. El rostro de Rem era impertérrito, y el mensaje había sido tajante, como un sable cortando la carne, las esperanzas del clérigo. Si la misma diosa de ese mundo no podía sacarlo de allí, ¿qué le quedaba?

Eithne: No... tiene que ser una broma. No? Puedo sentirlo, puedo sentir tu poder más fuerte que nunca, algo como esto debería ser fácil para ti

Rem: A tus palabras no les falta razón, pero ni siquiera mi poder es suficiente para sacarte de donde estás. Recuérdalo, esto no es un viaje temporal... Es una ilusión

Eithne: ...

Rem: Una ilusión creada en los confines del Eohnomaos, una técnica que bloquea mi influencia

Eithne: No puede ser...




Rem: En estos momentos, tu cuerpo se encuentra virtualmente muerto. Tus funciones vitales aún existen, pero tu consciencia, tu ser, ha desaparecido de ese mundo

Eithne: No... No! Debe haber una form--

Rem: No la hay. Nadie, excepto quien realizó la técnica, puede detenerla

Eithne: No...
-tenza los músculos con violencia, invocando a su Regalia y poniendo el filo apuntando a su cuello-. En ese caso, acabaré con esto por mi cuenta. Cuando resucitamos, todos nuestros daños y heridas desaparecen, no? LO he visto muchas veces. Si esto es lo mismo, entonces...

Rem: Detente, hijo mío. Tu alma ha sido separada de tu cuerpo, por lo que aunque lo hicieras, no podrías regresar.

Eithne: ...

Rem: Aun más, estas personas, esta gente que fueron mis elegidos hace cientos de años, no poseen el mismo don que ustedes

Eithne: Qué...?

Rem: En resumidas cuentas, no poseen la bendición de la resurrección. Si mueres en este estado, hijo mío, lo único que te espera es un limbo de infinito sufrimiento. Tu cuerpo se mantendrá vivo mientras tu alma vaga infinitamente buscando un lugar a donde ir. Un destino peor que la muerte

Eithne: Un destino peor que la muerte... (Entonces, a eso se refería El Diablo con que los demonios tenía una forma efectiva de acabar con nosotros, a pesar de la inmortalidad) Rem...
-sus ojos se bañan en lágrimas-. No... No! Nooo!! AAAAHHHHHHHHHH!!


Era una imagen deplorable. La joven pataleaba, golpeaba el piso, gimoteaba y chillaba al verse envuelta en un trágico destino. Su mente comenzó a pensar, si quizás nunca hubiera ido al combate de Al y Brunilda en primer lugar... Si quizás no hubiera encontrado Vincco, si quizás no hubiera luchado con el ministerio... Si quizás sólo una pieza de ese puzzle hubiera faltado, no habría terminado encontrándose con el Diablo, no habría terminado sufriendo las consecuencias de luchar contra un ente muy superior a lo imaginable. Era el fin de su aventura, como héroe, como elegido, como persona.

Sus amigos, su familia, la persona que amaba, todo parecía alejarse, todo parecía difuminarse hasta desaparecer por completo. Y en el fondo de ese abismo: La locura. Si no quedaba nada por lo que luchar, si estaba condenado a vivir en un mundo irreal, la muerte era la única respuesta. Respirar un segundo más era retrasar lo inevitable.

Pero entonces, algo ocurrió. Sintió su cuerpo rodeándose de energía pura, y de pronto, un cuerpo la estaba abrazando. Un cuerpo brillante, casi dorado, la rodeaba con los brazos. Era Rem. Eithne sintió el abrazo de Rem como un bálsamo de consciencia. Su cuerpo emanaba un calor tremendo, pero no dañino, sino purificador, sus brazos eran firmes, pero delicados. No pudo hacer más sino dejar caer el rostro en el pecho de la diosa y sollozar, ahogándose en sus propias lágrimas, descargando todo su odio, toda su molestia y sufrimiento. La Diosa, por otro lado, se mantenía en su posición sólo moviendo, muy lentamente, una de sus manos, acariciando el cuerpo de su hija



Eithne: Rem... Rem!

Rem: ...
-acerca su rostro al oído de la mujer y dice algo, una frase ininteligible-.

Pronto, el cuerpo de la diosa se deshizo en energía, y la Cross volvió a estar sola en el templo. Lo único que se oía eran sus sollozos, mientras comenzaba a levantarse y con los guantes se secaba las lágrimas. Pensó en lo difícil que fue para la diosa materializar una de sus manos para tocarle en el presente, y ahora, 600 años antes, con facilidad había podido asumir una forma corpórea. El abrazo de la Diosa, sea como sea, consiguió darle a Eithne esperanzas. Vagas e improbables, pero era algo de lo que podía sujetarse. Sentía su cuerpo exaltado, sus sentidos finos, su respiración suave. Física, moral y mentalmente, la diosa había intervenido para sanar al clérigo atrapado. Y con esas sensaciones, salió del templo en busca de sus compañeros.


No tardó en encontrarlos en la espesura, siguiendo su rastro de prana. Con el tiempo había desarrollado la capacidad de sentir el prana de las personas, siendo aquella probablemente una habilidad de la propia Eithne. No era tan efectiva como su prana sense, ni tan rápida como el byakugan, pero era fácil de usar. En el camino sus ojos perdieron el rojo irritado y el aire secó el rastro de sus lágrimas. Era de noche, y el grupo recibió de buen grado a la joven mientras caminaban con un rumbo en particular. Eithne estaba apunto de preguntas el destino, cuando lo vio frente a sus ojos.


Dalgren: Sabía que mi memoria no me engañaba, estaba aquí, cerca del templo

Elena: Agua pura y limpia, por fin!

Caleb: Ya era hora

Elena: Y quién dijo que tú podías ir?

Caleb: Eh?

Elena: Nos bañaremos yo y Eithne. Ya luego tú y el capi pueden hacer lo que quieran

Eithne: Espera un...
-la toman de la mano-.

Elena: Vamos, bajemos!




Caleb: Hey, eso no es justo!

Dalgren: Está bien, tú  yo iremos a buscar comida mientras, Caleb. Deja que se diviertan, han tenido un día duro

Caleb: Supongo...


Jalada casi a la fuerza por su compañera, Eithne acabó a las orillas del lago, viendo maravillada las aguas cristalinas que combinaban con la luz de la luna en el cielo. Era un paisaje precioso que, según le contó la clériga, se trataba de un lugar que Dalgren conocía desde hace tiempo. Unas aguas al norte de la región de Bolgester que eran especialmente cálidas y puras, más parecidas a unas aguas termales que a un lago común y corriente.

Elena: Es perfecto para darse un baño -dice estando ya prácticamente desnuda-.


Eithne: E-E-E-E-Espera! -grita la Cross, visiblemente ruborizada-.

Elena: Uh? Qué ocurre?

Eithne: No, es sólo que... (Diablos, cómo me dejé arrastrar a una situación como esta) Te puedes enfermar! Sí, eso!
-en lo que hablaba, Elena, ignorándola, ya se había metido al agua-.

Elena: No seas aburrida, Elena! No te preocupes, no hay nadie mirando, es territorio de chicas!

Eithne: ...
-Traga saliva-.

Se le habían acabado las excusas. Y siendo sinceros, realmente necesitaba un baño. Aun así, por miedo a quién sabe qué, se escondió en unos arbustos para proceder a sacarse, con mucha dificultad, la compleja prenda que llevaba encima. Notó por fin con detalle su ropa, fina y elegante, blanca, azul y dorada. Su hermano tenía algo similar, por lo que dedujo se trataba de una indumentaria clásica de la casa de los Cross en ese entonces. Fue consciente también de su cuerpo, y es que el traje que llevaba era bastante recatado.

Ahora, semidesnuda, podía verse a sí misma como una mujer bastante bella, quizás demasiado delgada. Su piel era liza y perfecta, sin ninguna marca o cicatriz. Le hizo gracia la pureza de ese cuerpo en relación de la catástrofe que era el suyo en su cuerpo real. Desató, finalmente, un vendaje que llevaba en la zona de los pechos. Le dolían. Ahora que pensaba, le habían molestado todo este tiempo, sólo que hasta ahora se daba cuenta. Cada movimiento, cada salto o ataque, se volvía dificultoso con esas dos bendiciones. Pensó en Kristya, Brunilda y todas esas mujeres que conocía, mucho más voluptuosas, y lo difícil que debe resultar para ellas siquiera moverse.


Eithne: (El traje lo escondía, pero al parecer estoy muy bien desarrollada...)

Qué incompatibilidad sexual la que sentía, viéndose en un cuerpo desnudo que otrora despertaría pensamientos lascivos en él pero que en ese momento se trataba de sí mismo. No sentía excitación alguna, sino pudor, pudor con el que llegó al lago y, tapándose los pechos con los brazos, ingresó a este y sintió por fin el agua cubrir todo su ser. Un relajo exquisito que pagaba todo el maltrecho camino que había tenido que recorrer durante el día. No tardó en ver a Elena, que en una zona más profunda, apenas y dejaba sobresalir su cabeza.


Elena: Por fin, ya era hora

Eithne: Estas aguas... Están realmente bien




Elena: Siempre he creído que hay que aprovechar estos momentos de paz. Me recuerdan qué es lo que buscamos preservar

Eithne: Supongo que tienes razón...

Elena: Eithne
-la joven se incorpora, mostrándose en plenitud a la Cross, que no puede evitar sonrojarse de nuevo y desviar la mirada-. Eh?

Eithne: N-Nada... Qué deseas?

Elena: Ya sabes qué es lo que quiero

Eithne: (No, diablos, no lo sé, dame una pista por favor) Lo sé...?
-titubeaba la rubia, al ver a su compañera acercándose-.

Elena: Ayúdame con la espalda

Al decir estas palabras, la joven se gira y se deja caer en el cuerpo de Eithne. Esta siente su peso, duda, pero finalmente acepta, incómoda pero al mismo tiempo consciente de que debía mantener las apariencias. Con esto en mente, movió con cuidado los cabellos de Elena, unos cabellos finos y rubios, parecidos a los suyos, aunque en el caso de la clériga eran completamente lizos. Pero lo que realmente llamó su atención al verla de cerca no fue su cabello, sino su cuerpo. Contrario al suyo, Elena tenía cicatrices, varias de ellas. Un contraste terrible teniendo en cuenta que era claramente bastante menor. Una niña con semejantes marcas en su cuerpo...


Eithne: ... -con cuidado comienza a pasar sus manos por el cuerpo de su compañera, causando suspiros de satisfacción en ella. De pronto se detiene y habla-. Cuántos años tienes, Elena?

Elena: Mm? Creí habértelo dicho hace tiempo. Tengo 16 recién cumplidos

Eithne: (Entonces sí, es sólo una niña, metida en todo esto...)


Tenía suerte de que le estuvieran dando la espalda, pues su rostro se había vuelto apesadumbrado. Pensaba en la infinidad de peligros y en los imponentes enemigos a los que debía enfretarse ese grupo y no se explicaba cómo esa niña había terminado allí. Su cuerpo no era el de una luchadora, sino el de una campesina. Sus cicatrices no eran de combates de hace años, sino actuales, de hace meses, como quien debe luchar sin saber hacerlo, con el riesgo constante de morir en el proceso.

Eithne: Sabes? Tengo un amigo que tiene casi tu misma edad (Oh no, pensé en voz alta)

Elena: Enserio? Creí que no conocías a nadie tan pequeño

Eithne: E-Es... Un viejo amigo, que no veo hace mucho, pero cuando lo conocí era apenas un poco mayor que tu




Elena: Y cómo era?

Eithne: Era muy bueno. Siempre tenía una sonrisa para todos, y nunca dejaba atrás a un amigo en problemas. Era algo inocente y testarudo, pero en el fondo, todo lo que hacía lo hacía por el bien de los demás incluso por sobre el suyo. Era un niño alegre y valiente (Al cual quizás no vuelva a ver nunca más...)

Elena: A mí me gustaría ser valiente como él...

Eithne: Uh? Por qué lo dices, Elena?

Elena: Porque yo no soy como tú, como Dalgren o Caleb... He, se podría decir que hasta los envidio un poco. Yo era sólo una sacerdotisa de Amalurz

Eithne: (Amalurz, así que ya existe)

Elena: Nunca supe lo que era luchar, ni arriesgar mi vida, Diosa, ni siquiera sabía lo que eran los demonios. Cuando fui elegida entre tantas personas por Rem, pasé días enteros preguntándome por qué yo

Eithne: Estoy segura de que todos en algún momento nos cuestionamos eso, Elena. Nadie está preparado para cargar con este peso.

Elena: Muchas veces pensé en dejar todo de lado. Pero tampoco era una opción

Eithne: No lo era? Por qué?

Elena: Porque...
-la joven se queda un momento en silencio, respirando el aire de la noche, sintiendo las manos de su compañera aún en su espalda-. Porque por momentos como este, por este lago, por esta noche, por estos escasos minutos de felicidad, creo que vale la pena luchar



Eithne: (Por esos pequeños minutos de felicidad...)


Nuevamente, e igual como le pasaba a veces con las palabras del menor de los elegidos del presente, el clérigo descubría la inocencia y la pureza enseñanzas valiosas. Enseñanzas que él mismo a ratos olvidaba. Luchar por esos pequeños momentos de felicidad, por más efímeros que fueran... En el fondo, todos lo hacían. Todos luchaban por defender esos pequeños momentos de paz,
de una u otra forma.


Elena: Eithne, juguemos a algo

Por motivos que no comprendía, el cuerpo de la clériga de pronto concentró prana, para posteriormente manifestarlo no en forma de una skill, sino a través de una imagen en el cielo que poco a poco comenzaba a tomar forma. La piel azulada, el cabello largo, la expresión serena. El rostro de la Cross no cabía en la sorpresa frente al espíritu que ahora se posaba, de pie, en el lago cerca de ambas. Un espíritu que conocía muy bien.


Eithne: Undine!

Elena:
-La mira extrañada-. Wow, cómo lo supiste? Estoy segura de no haberla invocado frente a ti antes

Eithne: F-Fue sólo intuición femenina

Elena: Hmm...
-la rubia parece no creerle, pero de pronto sus ojos se iluminan-. Oh! Ya veo, seguro tuviste una visión sobre esto con tu arma, no? Probablemente ya nos viste a ambas aquí, y me viste invocar a Undine

Eithne: S-Sí, exactamente eso fue lo que pasó

Undine: Qué desea, señorita Elena?

Elena: Giremos!



No lo reconocía. Los ojos de la summon spirit y los suyos se habían cruzado un par de veces, pero la encarnación de las mareas ignoraba por completo la identidad real de quien, 600 años en el futuro, sería su nuevo invocador. Qué coincidencia, pensaba el clérigo atrapado, encontrarla justo allí, y qué ironía el que Undine haya viajado junto a los antiguos elegidos mucho antes que él. ¿Por qué nunca se lo había dicho? Se preguntaba constantemente, siendo interrumpida por una leve corriente que comenzó a mecerla y a transformar el apacible lago en una especie de pequeño maelstrom gracias a las habilidades de Undine. Dentro de la corriente, ambas chicas se mecían dejándose llevar. La menor, especialmente, reía a carcajadas de felicidad, contagiando a la Cross.

Y cuando terminaron de girar, acabaron una contra la otra, chocando de frente. Elena dejó caer su rostro en el pecho de Eithne, quien se sentía especialmente perturbada tanto por tener a una mujer desnuda entre sus brazos como porque el busto de la joven rozaba con el suyo.


Eithne: (Contrólate, contrólate, contrólate)

Elena: Pero sabes, Eithne?
-exclama, sin levantar la mirada-. A la que más envidio es a ti



Eithne: A-A mí?

Elena: Mhm. Porque él... El hombre a quien más admiro, sólo tiene ojos para t---

Eithne: *gasp*



Se estremece, con tal sobresalto que se separa de Elena. Sus ojos estaban fijos en algo, algo no muy lejos, en la orilla. Eran las ropas de Elena. Pero eso no era lo que le llamaba su atención, sino lo que estaba junto al vestido: Un arma. Un báculo fino y dorado, que destacaba especialmente por la imagen de un sol sumamente alegre. No había equivocación, y por lo mismo la Cross se había sorprendido tato: aquella no era primera vez que veía ese báculo.

Elena: Qué pasa? Es como si hubieras visto un fantasma

Eithne:
-despega los ojos del báculo, para mirar ahora, fijamente, a la pequeña-. Elena... De dónde sacaste ese báculo?

Elena: Uh? Estoy segura de habértelo dicho antes...
-nota que su interlocutora mantenía la mirada inquisidora-. Oh bueno, quizás se lo dije a Cassandra y no a ti. Ese báculo es una reliquia familiar, que usamos para ceremonias y ritos

Eithne: (Familiar!?)

Elena: Con la ayuda de Rem, descubrí que no sólo era un artilugio ritual, sino también una poderosa arma, pues me permite atraer espíritus fuertes y amplificar el poder que dan estos

Eithne: (Entonces, esta niña...)




Elena: Oh! Y casi olvido lo más importante. Vas la carita del sol en la punta?

Eithne:
-Asiente-.

Elena: Se supone que esa carita feliz representa la harmonía entre Brennevin y los mundos de donde vienen esos espíritus

Eithne: (No puede ser...) Espera un segundo, Elena. Estás segura que no has visto otro báculo parecido, pero con un sol muy enojado?

Elena: No, jamás he visto algo como eso. Pero...
-Se detiene un segundo, como temiendo sus siguientes palabras-. Hay una leyenda, que dice que si el rostro del bastón adopta un semblante distinto, significaría un desequilibrio entre Brennevin y otros mundos.

Eithne: (!!)

Elena: Quizás...

Eithne: Quizás?

Elena: Quizás, si el Rey demonio ganara esta guerra.... Eso podría pasar


Una maldita sentencia que no se atrevía a revelar. Un simple objeto le había dado la respuesta, y confirmado aquel mal presentimiento que había sentido desde que había aparecido en ese mundo. El presagio de una pérdida. El presagio de la muerte. El presagio de una lucha que no podrían ganar... Su mente lo llevó al presente, al momento donde vio ese mismo báculo y ese rostro colérico del astro rey inmortalizado en él. El clérigo había recibido, de forma inesperada, el peor augurio de todos: El de la derrota definitiva de los antiguos elegidos de Rem. Y todo a través de ese maldito rostro.

Eithne: (Oh no...)





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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Zhadow el Lun Sep 18, 2017 9:46 pm

Rastros de guerra (ost)


Muertes…llamas…desolación…¿Feria para las tortillas tirada? Ehem…heridas que no podrán sanar nunca, eran las señales que deja una Guerra y esta vez no era la excepción, la guerra entre segadores y legionarios había sido catastrófica, fue una masacre para ambos bandos que solo representaba vacío y desesperación, incluso al ganador era difícil decir que fue una victoria …Pero entre todo ese desastre, una persona sonreía, una persona que había admirado todo el evento desde lejos sin entrometerse pues no era su conflicto


Ayayemuch: …Haber terminado, espadachines en llamas triunfar...Sin duda haberme demostrado ser valientes guerreros…pero ahora a tomar lo que pertenecerme.

Durante la batalla escribió:Recopilando los hechos, Ayayemuch había venido al lugar por la explosión del parlamento, vino a la ciudad pues buscaba entretenerse y sin duda que lo logró pues al llegar al conflicto notó como una gran batalla sucedía entre 2 bandos, le trajo incluso nostalgia de cómo eran las guerras que había vivido en sus tiempos, no solo contra Hemwicks, contra tribus rivales por territorios.



Es por eso que decidió solo observar, aun si quería pelear sabía que su presencia alteraría el curso de la pelea fácilmente a favor del bando que apoye, para Ayayemuch la guerra es algo puro, el conflicto de creencias, territorios, derechos, algo debía ser importante para ambas partes que hacía que orgullosamente pelearan por el triunfo y el tribal no tenía nada de las cosas anteriormente mencionadas en esta batalla como para sentir que lo incumbía por ahora, aun si los segadores eran aliados suyos como quién dice, esta batalla no era la que a él le importaba sino la que se vendría más adelante.

Aun si el conflicto era interesante, no fue solo eso lo que lo hizo quedarse a observar, uno de los guerreros tenía un arma a su disposición, un arma conocida muy bien para el Guhnka, no solo le bastó con verla, podía apreciar su olor aun con todo a su alrededor quemándose, podía sentir su poder aun si estaba casi apagado, no había llegado por coincidencia, fue el destino que lo trajo hasta aquí


Ayayemuch: Tu también estar aquí Behelit…Pensar que ambos llegar a mismo lugar, mismo tiempo...Mi entender, mi gloriosa liberación fue para juntos poder de nuevo estar.. todo se ha alineado para este momento…Pero tu dueño verse un guerrero digno, más no un guerrero suficientemente despierto…por eso tú también dormir, tu querer despertarlo pero no poder…No preocuparte…pronto estarás donde mereces


Ayayemuch solo siguió observando, la guerra era intensa, todos peleaban fervientemente y sin deje de duda de sus acciones, mataban sin remordimiento como debía ser, nada los detendría hasta haber un ganador y eso es algo que reconocía de ambos ejércitos.

El conflicto llego al punto en que todo giró en torno al comandante de los segadores, Ziul, quien peleaba duramente contra los enemigos, se veía invencible…o así parecía hasta que Ayayemuch vio sorprendido como el portador de su arma lo empezó a derrotar sin esfuerzo, era un verdadero prodigio en el combate que actuaba por su instinto y eso lo dejaba ser sumamente rápido en todas sus acciones, sin duda un guerrero que podría estar a la par con los mejores Guhnka de su tiempo, aunque algo que no le agradó fue como el espadachín tiró a Behelit como un proyectil más hacia el estigia, dejando el arma olvidada en el piso por el resto del combate..


Ayayemuch: Buena estrategia…pero demostrar poco conocimiento sobre arma tan poderosa, no dudar, ser uno de los mejores guerreros que haber visto, pero no ser un digno portador.

Y así el conflicto siguió hasta su final, donde el comandante fue hecho pedazos literalmente por uno de los legionarios…

Era la hora y Ayayemuch lo sabía, de forma que en el momento que los legionarios celebraban simplemente abrió sus ojos con un fulgor rojo y su stand empezaba a aparecer.



Ayayemuch: King crimson…

De Nuevo, Ayayemuch entró en ese estado donde todo se tornó de un color carmesí y toda secuencia que ocurría se yuxtaposicionaba con otra constantemente. El tribal no perdió tiempo y empezó a caminar en dirección al campo de batalla, pasaba entre el fuego sin que le pasara absolutamente nada, pues todo este momento sería borrado del tiempo, nada de esto pasaría salvo el resultado…y fue por eso a la confusión de todos, principalmente de Zeke que no se le ocurriría a ir por su arma en el piso hasta dentro del periodo de tiempo que fue borrado, de forma que a los ojos de él y todos a su alrededor apareció a medio camino hacia su arma y con un gigantesco y músculoso tribal al final de su recorrido.

Zeke: Pero que…

El hombre que trascendió su humanidad(ost)


Ayayemuch: Felicidades…Haber ganado su guerra, esforzarse por sus creencias y haber conseguido victoria masacrando a sus enemigos, por eso , tu más que nadie joven espadachín, merecerse mi respeto…

Ayayemuch ahí frente a todos dio un leve aplauso, el tribal reconocía la fuerza de sin duda el mejor spirit bringer en el rol, pero este estaba sumamente confundido, nadie sabía que pasaba…excepto por alguien que miraba sumamente sorprendido de que esa persona estaba ahí frente a ellos…¿era temor? No… era una sensación extraña que no podía explicar que mezclaba duda e ira

Karee: “Ese maldito... (se pone en estancia de combate rápidamente)¿Q-que hace aquí…? Una vez más no pude sentirlo…Que clase de poder tiene, no puedo descifrarlo”


Zeke: ¿Y tu eres…?

Ayayemuch: Yo ser una deidad que haber sido olvidada por el paso del tiempo y que viene a recuperar todo tiempo perdido mientras estar sellado…Y la última pieza para lograr mi divino regreso me la has traído ante mí…Verte pelear, verte luchar fervientemente contra enemigos, pero poder notar que la matanza no es algo que tu gozar,…no lo suficiente pero a su tiempo podrás abandonar parte de tu humanidad …no, no abandonarla…¡trascenderla!

Karee: ¡Zeke, retrocede!

Ayayemuch rápidamente tomó la espada en el suelo, en el momento que sus dedos tocaron tan solo el mango de la espada todos notaron un extremo fulgor en el arma, repentinamente fue emitida un aura fría que apagó todas las flamas cercanas del combate, era una horrible sensación a muerte la cual se intensificó cuando Ayayemuch la tomó con ambas manos para orgulloso alzarla hacia arriba junto con sus 2 brazos y liberaba esas macabras ondas de energìa que creaban un efecto constante donde todo el panorama oscurecia y regresaba a sus colores normales repetidas veces


Zeke: Hijoles

Karius: “¿Quién es este sujeto? Es Humano pero...no, no siento que lo sea...¿Que hace aquí? ¿Y porque aparece ahora de todos los momentos…? ”

Karee:”Si antes era peligroso…Ahora con esa arma…”

Ayayemuch: Behelit , arma que aumentar fuerza mientras más sangre derramar, con el tiempo tu haberte podido convertir en buen portador, pero espada ser creada para mí hace miles de años, y por derecho debe estar en mis manos, pero agradecerte por haberla cuidado para mí regreso, ahora con ella poder retomar los caminos de mi tribu, devolvernos la gloria que merecemos y hacer que todo suelo que yo pise sea parte de Ayayalandia, el mundo volverá a benerarme


Karee: El poder de esa arma…aumenta con todos los que has matado y el poder que acabo de sentir fue uno terrorífico…¿Cuántos?...¿Cuántas vidas te has llevado?

Ayayemuch: …Hmmm…bufón no mentir con que volver a verte después de tu muerte…Y ser pregunta díficil, es como yo preguntarte, cuantas palabras haber dicho durante toda tu vida

Karee: Tu…! “Debe estar bromeando…No creo nada de esa historia de una deidad pero…la forma en la que hace las cosas…la forma en la que parece saber que va a pasar…”

El hombre tribal lentamente bajó su arma, a pesar de que Zeke estaba frente a toda esa energía no se inmutó en ningún momento, simplemente miraba fijamente a Ayayemuch…Si, no cabía duda, el repartidor quería pelear con él ahora mismo y quitarle esa arma…La ejecutora fue un enemigo que tomó su vida en Unukalhai con esa misma arma y ella no estaba ni cerca de la cantidad de personas de las que había matado el tribal…Pero si peleaba ahora ¿no expondría a los pocos legionarios que quedaban incluyendo a su padre? Sin mencionar que Yura seguía en condiciones deplorables…

Ayayemuch: …Ustedes apenas acabar de ganar su combate, reconocerles valía y yo no quitarles triunfo en su victoria por lo que no pelear con ustedes…por hoy, descansen sus heridas para luchar mañana pues estar seguro que nuestros caminos cruzar de nuevo pronto y entonces ser combate más justo, pero si querer arruinar los frutos de su esfuerzo y pelear conmigo por la propiedad de Behelit solo para llenar de más muerte este cementerio lleno de ceniza, son libres…(de la nada desaparece y reaparece unos metros separado de los bringers)…de atacarme y no dejarme ir, pero tendrán que atenerse a las consecuencias de hacerlo .


Xavier: “No pude sentirlo…Eso no fue ser muy rápido, literalmente solo acaba de aparecer en otro lado, nunca supe de este individuo en las filas enemigas ¿Acaso es un especie de arma secreta? ”.

El Guhnka comenzó a caminar tranquilamente mientras Karee lo miraba con odio, la última vez lo dejó como dona pero ciertamente iniciar un conflicto ahora con él y exponer más vidas no era lo apropiado…Sin embargo, todos se sorprendieron de nuevo al escuchar a Zeke hablando en voz alta

Zeke: Hey!

Ayayemuch: ….(voltea a verlo de reojo sin detener su paso)

Zeke: No me importa si eres una deidad o si esas espada es tuya por derecho, no me has dicho quién eres


Ayayemuch: …Hmp, sin duda ser un verdadero guerrero…Ayayemuch, Ayayemuch Guhnka


En ese momento los bringers presentes se sorprendieron al escuchar eso…Guhnka…Guhnka…ese nombre de clan tan pelicular al que pertenecía el pilar de Unukalhai…más misterios aparecían en este día, pero la pregunta ahora era…¿querrán resolver este el día de hoy?

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Kida el Vie Sep 29, 2017 3:04 am



Su cuerpo contra el frío suelo, pero su mente ausente. Respirar se le dificultaba, su pulso era inestable. Subiendo y bajando más que nunca antes en su vida. Su cuerpo desobedeciendo todas sus órdenes, desperdiciando valiosos recursos al humedecer su rostro. Sentía miedo, un terror comprensible hacia la muerte. Estaba sola en el bosque. Solo árboles a su alrededor y demonios rondando en las sombras. Tal vez pensaban que estaba ya muerta, tal vez simplemente huyeron cuando Atrocious se puso en su contra... todo lo que sabía era que estaba indefensa y esa idea era lo que se convirtió en miedo. Se empezó a arrepentir de varias cosas, errores y decisiones que había tomado.

Su supuesta inmortalidad no tenía presencia en su mente... la pérdida de sangre y el miedo que había sentido enfrentando a un demonio por primera vez se mezcló con tantos otros sentimientos embotellados, eliminando completamente su raciocinio. Aquel símbolo de su inmaculada devoción a su padre había sido mancillado por una criatura, yendo contra su romántica idea de "siempre tenerlo a su lado". Ese objeto era su catalizador, el recuerdo de que siempre la protegería... ahora sentía haber perdido eso... tal vez eso le hizo darse cuenta de un hecho inmutable: Nunca los volvería a ver. Ni a él, ni a Shinja, ni a nadie de los que Rem se había llevado... y ahora seguía ella. Por un momento, entendió a los inquisidores... ¿fue por este dolor que su padre los había apoyado...? ¿Fue la realización que Shizuru nunca volvería que le hizo abrazar como fanático aquellos ideales...? ¿O era solo su deber, como siempre decía...?

Y la mayor ironía no era que compartía esos ideales en estos, que temía fuesen sus últimos momentos, no. La mayor ironía eran sus miedos... Y he aquí su mayor miedo... tener demasiado miedo para morir. Los revenant son justamente eso. Quienes no aceptan su final... y olvidando su bendición, la Samurai temía que se terminaría convirtiendo en uno más, que traería dolor a otros. Por un lado no quería aceptar su muerte aquí, sin haber cumplido ninguna de sus metas, sin haber vivido más que 20 años, sin haber visto los futuros que tanto deseaba... pero no podía gritar para pedir ayuda, por más que trataba de forzarse a gritar... además... ¿que bien haría...? Nadie divagaba esos bosques de noche, como bien le advirtieron, más que demonios. Una vez más, su impulsividad le había costado cara.

No podía hablar.

No podía defenderse.

Cerró los ojos y aceptó que si iba a morir, sería para ver a su padre de nuevo, para poder escuchar por fin la voz de Shinja, para verlo con Kagaho una vez más, para hablar con su madre de todo lo que no pudo, para disculparse con Fargus y con aquellos que habían muerto en los asaltos a Durandal... Y lentamente, su consciencia la comenzó a abandonar... sintió su cuerpo comenzar a flotar, ¿O solo estaba entumeciéndose por pérdida de sangre?. Estaba desvaneciéndose... pero una lágrima más vino de su rostro. La pudo sentir. Seguía viva. Ese simple recuerdo... la lágrima en su rostro le trajo un recuerdo...




"Quiero que pelees por algo que crees y no solo porque sientes que tienes que hacerlo..."

No... Yo quiero estar... Quiero...

"Para Vincco, somos lo único que tiene. Lo más cercano a una familia que dice haber tenido. Nos apoya no porque quiera derrotar a los inquisidores, si no porque quiere protegernos. ¿No es así para tí también...?"

Familia... proteger...

"Hazme un favor. Mira al cielo. Dime que es lo que ves en las estrellas."


—No... quiero...—

Había perdido por un momento la consciencia. Pero entonces se dio cuenta... el brillo que su cuerpo desprendía era distinto al de un moribundo... ¿Era ésto de lo que habló Seigaku...? Las dudas en su mente lentamente una a una encontraban su resolución... una respuesta apropiada para ella: una romántica, una emocional contrario a racional... No quería morir aún. Tenía que responder a eso que no pudo... Tenía que decirle que es lo que veía en las estrellas. Era lo único que le quedaba... lo que había visto en las estrellas... esos sentimientos... una extraña epifanía, donde realizó de sentimientos nunca antes considerados, donde contempló ideas hasta entonces inexploradas...



Paradojas en su mente se sobreponían una sobre la otra, pero en ellas, encontró algo. Su cuerpo finalmente comenzó a obedecerle de nuevo... y se puso de pie. No sabía cuánto tiempo había estado allí tirada, las estrellas habían cambiado su posición y a la distancia podía ver un débil indicio de luz del día, aún lejano. Usando aquella hórrida lanza como bastón, se apoyó para levantarse... y entonces se detuvo... su respiración seguía errática y dolorosa, aún no debería estar lista para moverse. Y sin embargo, tras unos momentos, lo hizo. Siguió escurriendo lágrimas mientras lo hacía, tanto por el dolor físico como por el recordatorio constante cada vez que miraba hacia su arma... el arma de su padre.

Cojeando, siguió caminando, cayendo al suelo en más de una ocasión... apoyando su cuerpo en aquella lanza... el camino estaba despejado ahora...




Siguió caminando, herida, dolida y rota... pero determinada a llegar a su destino.

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por StrifeEH el Miér Oct 04, 2017 9:03 pm

Miriam: ¿Y entonces?

Alexander: Pues nada, buscamos las Songstones y comenzamos el proyecto de replicar el poder de las torres, por suerte el profesor permitió que se llevara en simultaneo el desarrollo de la "Torre" de Infel y la "Torre" de Shurelia, irónicamente ya estaba tratando de replicar el poder de una torre desde antes... ¿Conoces la Torre de la Aguja? Ese fue el primer intento, pero luego de que fracasara simplemente se volvió eso, la torre de los de la aguja, al menos hasta que volvimos a comenzar la replican, el Orgel iba a ser movido a esta tras terminar los experimentos.

Miriam: Espera, ¿La torre de la aguja? Espera, ¿Por que ese lugar?

Alexander: Estas curiosamente mas interesada desde que nombre a la aguja, en fin, ni idea realmente, solo sabíamos que al terminar el Orgel lo moveríamos a la torre, luego de eso el profesor tendría en sus manos el generador de energía mas grande de energía del mundo entero en sus manos.

Miriam: ¿Entonces que paso luego?

Alexander: Pues no tengo que decir que ese proyecto no se concreto, digamos que darle un arma capaz de destruir al planeta entero al profesor no sonaba como una buena idea, ademas, y no estoy diciendo que esto fuese la razón principal pero si influyo mucho, para poder usar la torre hacia falta usar a Nyuh de proxy y para eso tenían que conectarla a una maquina por el resto de su vida, convirtiéndola en un objeto; así que simplemente hice lo que tenia que hacer.

Miriam: ¿Pero que fue lo que hiciste?

Alexander: Le di una muy buena razón al profesor de quererme muerto, robe el Orgel y el satélite.

Miriam: Espera ¿Te robaste un satile? ¿...Como?


Sol Syana escribió:




La ciudad baja, quizás considerado por los ricachones de las corps como el peor lugar del bloque A,
es el centro de reunión de el hogar de muchos de "la plebe" de vygor, muchos de los de "arriba" jamas se acercarían a este lugar, ya sea por el peligro de que algún ladrón o matón los termine "despojando" de sus pertenencias o por el hecho de que aquí odian a todos aquellos pertenecientes a una corp o megacorp, al punto de que si llegaran a reconocer a algún trabajador, CEO o presidente terminaría apareciendo en algún callejón al amanecer con al menos 30 tiros encima, curiosamente en otra situación tu pellejo estaría en peligro también, científico o no trabajas para el profesor y eso, según los del bajo mundo es considerado pertenecer a una megacorp, si no fuese por el hecho de que este fue uno de los primeros lugares que conociste al llegar a Vygor y, gracias a Emrick conoces el lugar como la palma de tu mano y para los lugareños eres simplemente uno mas.


Emrick: Por aquí viejo.


Hablando del diablo, Emrick Fucking Frost, una de los pocos imbeciles que puedes llamar un amigo y uno muy bueno si se puede decir, muchos lo consideran "El duque" de la ciudad baja, tiene sus manos metidas en tantos asuntos turbios como en negocios con las corps, si algo pasa en la ciudad Emrick seguro lo sabia con varios dias de anticipación, ademas de ser el principal comerciante de información de la ciudad es el encargado de planear varias de las misiones que llevan a cabo los corredores del submundo incluso se podria decir que el es quien dirige las guerras que tienen las corps entre ellas. Indiferentemente de todo Emrick fue uno de los primeros amigos que hiciste en Vygor siempre te ha ayudado con todos los problemas que haz tenido y es la única persona a la que puedes recurrir para poder
tener una oportunidad de escapar del territorio.


Alexander: Emrick maldito bastardo tenemos que hablar.

Emrick: Si ya se, ven discutamos esto con un tazón de fideos, conozco un lugar excelente a una cuadra de aquí.


Emrick: Dios adoro este aroma... Se de que quieres hablar pero igual puedes comenzar.

Alexander: Imagino que ya lo sabes pero necesito una forma de escapar de Vygor.

Emrick: Creo que eso es bastante fácil para alguien con tu posición, el hecho de que recurras a mi por esto es porque hay algo mas.

Alexander: Estaré llevándome varias cosas importantes y probablemente apenas pise fuera de la ciudad estarán tras de mi.

Emrick: Entonces no puedes usar las salidas convencionales...

Alexander: ¿Tienes algo que pueda funcionar?

Emrick: Viejo, ¿Sabes con quien hablas? Soy Emrick Fucking Frost claro que tengo una forma de que salgas aun si toda la maldita ciudad esta tras de ti.

Alexander: ¿Entonces me ayudaras?

Emrick: Mañana al anochecer en la salida sureste, te estará esperando un vehículo y si tienes suerte no volveré a saber de ti.

Alexander: Gracias amigo...

Emrick: No me tienes que agradecer, al menos no despues de todo lo que hemos pasado... Escucha se que no es mi incumbencia pero ¿Que harás con Sol?

Alexander: Es mejor que no sepa nada... Al menos por su propia seguridad.

Emrick: ¿Y si el Profesor la tortura?

Alexander: No lo hará, el profesor es extremadamente inteligente y sabe que no conseguiría nada haciéndolo, ella no sabrá para donde fui así que no tiene información importante y al terminar esto estaré suficientemente lejos para no enterarme de nada, así que torturarla seria una perdida de tiempo y una perdida de una de sus mejores científicas.

Emrick: Mantendré un ojo encima de ella por si acaso, ¿Donde planeas ir? Meruntosh sera el primer lugar en el que te buscaran.

Alexander: Por eso planeo ir a Valaflam.

Emrick: ¿Valaflam eh? No seria al primer lugar que iría pero al menos es suficientemente inesperado para que no se lo esperen.

Alexander: —Suspira— No es como si quisiera volver a Meruntosh, no tengo nada a que volver ahí.

Emrick: ¿Enserio no quieres saber nada mas de tu familia?.

Alexander: Emrick ellos ya no son familia y con sinceridad no me importa lo que hagan.

Emrick: Entiendo que los odies pero el apellido tiene poder y mas cuando detrás de él hay tanto dinero... Aunque no es como si eso fuese a cambiar tu mente ¿Verdad?.

Alexander: —Levanta los hombros— ...Gracias amigo, gracias por todo...

Emrick: Oh vamos tu harías lo mismo por mi si estuvieras en mis zapatos viejo.

Alexander: Deberías dejarme de llamar viejo, no soy mucho mayor que tu.

Emrick: ¡Jajaja! Para mi eres un viejo, viejo.

Alexander: Mañana sera un largo día...




Sol:  Es bastante hermosa ¿No?.

Alexander: El poder del universo en nuestras manos...

Sol:  Deberías estar orgulloso, ¡El científico que descifro y entendió la teoría de las Ondas!

Alexander: Vamos todo el conocimiento que tengo es de Shurelia.

Sol:  Si, pero el poder entender y poner en practica tal conocimiento no es algo que todos puedan hacer, además ¿Me vas a decir que gran parte de los cambios que hiciste a la teoría también son cosa de Shurelia?.

Alexander: El proyecto de una vida entera ¿Eh?

Sol:  Si una vida entera y juro que planeo dormir el resto de esa vida tras terminar esto.

Alexander: ¿Y por qué esperar? Tomemos el resto del día libre.

Sol:  Jajaja ya quis.... Espera... ¿Hablas enserio?

Alexander: Si, ya Sol Syana está completo y las pruebas con el Orgel están listas solo queda unas pocas cosas que hacer y ya las delegue, tenemos el resto de la noche y probablemente mañana libre ¿Quieres ir a comer algo?.

Sol:  Yo este…. Esto es muy repentino, no te has tomado un solo día libre desde que comenzamos ¿Por qué ahora sí?

Alexander: No sé, estoy cansado y no quiero esperar más para tomarme un buen descanso... Entonces mi damisela, ¿Lista para una cita?

Sol:  Hmmm... Está bien, pero nada de salir a comer, pedimos a domicilio y nos divertimos juntos.

Alexander: ¿…Me va a doler no?

Sol:  Si a mí no me duele lo suficiente a ti te va a doler.... Mucho.


Sol:  Hogar dulce hogar.

Alexander: ¿Enserio pediste 4 hamburguesas y 10 porciones de papas?

Sol:  ¿Qué? Oh vamos sabes que te gustan las papas.

Alexander: Pero, ¿Siquiera te cabe tanta comida?

Sol:  Oh créeme me va a dar hambre, además planeo quemar todas las calorías que eso trae.

Alexander: Esperaba algo más romántico.

Sol:  No seas niña y ven.



Sol: Wow.... Yo... ¿De dónde sacas tanta energía?

Alexander: ¿Magia? (Es cierto... Desde que le doy de comer a Nyuh tiendo a tener mucha más energía... ¿Este también es uno de los efectos de los Harmonics?) ¿Entonces segunda ronda?

Sol:  ¿Hablas enserio? ¿Esa fue la primera ronda? Sé que te dije que tenía que dolerme pero dios... No hablaba enserio.

Alexander: ¿Que arrepintiéndote?

Sol:  Al menos vamos a comer algo antes de seguir... Compramos esas hamburguesas por algo.

Normalmente no esperarías mucho de comida chatarra como esta, claro si fuese comida hecha en esa cadena de comida rápida cuyo nombre no quieres mencionar debido a problemas de derecho de autor™️, está en cambio es comida hecha por el viejo Armando cuyo negocio queda en la esquina e irónicamente se llama así "en la esquina" das una mordida a la hamburguesa, un mar de sabor llena tu boca, el tostado pan con un toque de mantequilla, los frescos vegetales, el suave queso y por sobre todo la jugosa carne, ese jugo que desprende al morderla es potente y al mezclarse con la salsa agridulce da un orgasmo de sabor en tu boca, sabes que esta buena, más bien esta tan buena que ninguno de los dos habla mientras devora rápidamente su comida, en menos de 10 minutos la montaña de papas y las hamburguesas desaparecen completamente dejando en cambio a dos muy satisfechos amantes.

Sol:  ¿Quieres que tomemos un baño juntos?

Alexander: Y devuelta a la maratón...


Sol:  Sabes... Deberíamos parar antes de que mi cuenta del agua aumente más.

Alexander: Oh vamos tu eres la que me sigue jalando para continuar cada vez que trato de salir.

Sol:  Oh vamos como si te disgustara, pero de verdad deberíamos continuar en la habitación.

Alexander: Está bien pero te advierto que no planeo parar en el camino.

Sol:  Ay.


La luz del sol entrando por la ventana me despertó, al abrir los ojos la visión de los dorados cabellos de Sol brillando por... valga la redundancia la luz del sol ocupo mi mirada, dándole una apariencia de diosa, bastante irónico considerando la cantidad de cosas nada divinas que hizo anoche; es gracioso, siempre me han encantado las rubias de pelo alborotado y de ojos brillantes como de gatos, no se tienen algo que me mata y Sol me mataba, bastante duro, quería enserio que ese momento durara para siempre, poder tenerla en mis brazos eternamente y nada me dolía más que saber que mis acciones no separarían por siempre, pero era algo que tenía que hacer.

Alexander: Sol...

Sol: —Murmurando somnolienta—  ¿Si Alex?

Alexander: ¿Te he dicho que te amo?

Sol: —Quitándose la somnolencia y comenzando a sonrojarse— ¿Q-que? ¿P-por qué lo dices tan repentinamente?

Alexander: ¿Por qué puedo?

Sol: : E-eres un tonto... Si me lo has dicho antes, pero lo dices tan poco que con sinceridad no sé cuándo esperármelo...

Alexander: Pues te amo.

Sol: D-deja de decirlo.... N-no mentira sigue diciéndolo... Yo también te amo tonto.

Alexander: —Comienza a incorporarse y a sentarse— Es bueno saberlo, tengo que ir al laboratorio a acomodar unas cuantas cosas y a revisar otras, volveré en la tarde.

Sol: Pensé que ya tenías todo preparado ¿Quieres que te acompañe?.

Alexander: Na, son solo unos cuantos detalles pequeños, quédate descansando.

Sol: ...Me alegra que digas eso porque creo que no puedo levantarme... Me duele todo.

Alexander:—sonríe— De nada.

Sol: Púdrete.

Alexander: Bueno nos vemos al rato —Termina de levantarse— ¿Un último beso de despedida?

Sol: Mejor mil.


Quien diría que un último beso sabría tan amargo, el dolor de saber que probablemente nunca la volverías a ver hace que el sabor de lo que siempre te pareció la miel más dulce se volviera tan amarga, pero no podías perder el tiempo, necesitabas moverte rápido y terminar todo antes de que supieran que los golpeo, el plan era simple, integrar el Orgel a Sol Syana, borrar toda la data, salir de la región en el vehículo que te preparo Emrick y activar el satélite para que saliera volando por la fuerza de la torre, esto no solo inutilizaría cualquier progreso que pudieran hacer con la investigación sino que además que les quitaría el Orgel y por lo tanto no podrían tratar de replicar otra torre.



¿Cuántas veces haz estado en estos laboratorios? Todos  los días de los últimos años haz estado constantemente atendiendo a estas monótonas paredes blancas, siguiendo el mismo patrón de siempre y sin embargo todo eso se siente tan lejano ahora, tomas un profundo respiro, nunca te ha gustado mentir, pero si haz aprendido algo en tus días en Vygor es que no asciendes y sobrevives al día a día sin callar muchas de las cosas que piensas y Rem sabe que una vez salgas de esta pocilga no dejaras que nada te contenga a la hora de abrir tu boca, pero por ahora y para poder asegurar el logro de esto, vas a actuar y mentir como nunca lo haz hecho.

Alexander: Buenos días esclavos, necesito que suban el Orgel al piso donde tenemos guardado el satélite para poder hacer varios ejercicios de integración.

Cientifico1: ¿Espera que? Pensé que el jefe quería que hiciéramos los preparativos para mover el Orgel a la torre no de integrarlo al satélite.

Alexander: En realidad hasta no darle mi visto bueno el Orgel no será trasladado a ninguna parte y no planeo dárselo hasta que este seguro que todo saldrá bien y eso también involucra el no tener un satélite descontrolado estrellándose contra el suelo.

Cientifico1: Está bien… Si eso es lo que consideras apropiado llamare a los trabajadores para que lo trasladen inmediatamente.

Bien eso fue fácil, hasta tú mismo te creíste la mentira que acabas de decir, ahora solo era cuestión de continuar con el plan, mientras esperabas el ascensor meditabas sobre tus acciones y sobre el por qué las hacías, sabias que darle una super arma al profesor no era buena idea, pero… ¿A ti en que te afectaba eso? No es como si hubiese algo ahí afuera que quisieras proteger y sin embargo aquí estas, a punto arrojar todos esos años de experimentación y a la persona que amas por la ventana solo por “hacer el bien”.


Justo cuando las dudas y el arrepentimiento comenzaron a bañar tu mente apareció Nyuh, la pequeña hada con la que haz estado “harmonizando” las últimas semanas, es cierto que el proceso es usado por ella para alimentarse, pero sin embargo hay algo especial en el poder sentir exactamente lo mismo que otro ser y estar en completa sincronía con él, en pocas semanas haz llegado a entenderla y conocerla, escuchar su historia, la de su mundo y como ella por torpe se perdió a este y finalmente haz desarrollado una profunda conexión con ella, es cierto que haz sentido el amor antes, maldición sientes amor por Sol ahora, pero esta sensación, lo que sientes por Nyuh es diferente, te importa como si fuese una hija… Por unos segundos piensas si esta misma conexión es una forma de ella para meterse con tus sentimientos y provocar en ti una respuesta innata de querer protegerla… No es del todo ilógico, pero al mismo tiempo tampoco crees que sea así, después de todo esperarías que un parasito capaz de alterar tus emociones para protegerlo fuese más inteligente que una papa.


De todas formas, antes de darte cuenta estabas tecleando frente al monitor, el Orgel ya estaba dentro del satélite y solo faltaba inicializar la integración.

Alexander: Okay ciérrenlo al vacío, si al vacío, no me miren así si llegamos a iniciar la integración y una onda de energía se escapa terminara friendo todos los sistemas eléctricos en un radio de 2 kilómetros… Excelente iniciando integración del Orgel.

Las máquinas y sistemas que te rodean comienzan a tomar vida, curiosamente todos los sistemas sonando al unísono, ya sea con una serie de silbidos que demuestran los engranajes internos trabajando o pitidos con los que gritan los sistemas operativos todos los sonidos artificiales comienzan a alinearse para formar una melodía, no es algo que te sorprenda de toda forma, después de todo casi toda la tecnología relacionada con los Reyvateils tiende a tener, de una u otra forma patrones musicales, un rápido vistazo a los otros científicos te hace darte cuenta que probablemente que ninguno de ellos se ha percatado de esto… Quizás el constante contacto y armonización con Nyuh te ha hecho más sensible ante esto y capaz de escuchar las melodías sutiles o simplemente te estas volviendo loco finalmente, sea como fuese la inicialización está terminada y el Orgel está perfectamente integrado ahora solo queda una excusa para sacar a todo el mundo de aquí.

Alexander: —Estirandose— Bien chicos, dejémoslo toda la noche adentro para que los sistemas se autorregulen y mañana sacaremos a este bebe a dar una vuelta antes de llevarlo a la torre.

Cientifico1: Espera ¿Qué? ¿Por qué tenemos que dejarlo dentro? Si funciona, funciona deberíamos hablar de una vez con el profesor para trasladarlo.

Alexander: —frotándose la frente con los dedos— Escúchame Bobby ya he tenido suficiente de tus pendejadas durante la investigación, si esta cosa se cae y explota vendrán por mi cuello, no el tuyo pasante de pacotilla.

Cientifico2: Si pendejo cállate, así tendremos el día libre y podremos dormir finalmente.

Parecía como si Bobby fuese a decir algo más pero termina resignándose y encogiéndose de hombros, que fácil es manipular a los pasantes ofreciéndoles un día libre, más bien que fácil es manipular a cualquier trabajador ofreciéndole un día libre; una vez todos salieron del cuarto lo cerraste con llave y te dispusiste a caminar en dirección a tu oficina, ahí te esperaba el hada y también el penúltimo paso antes de tu gran escapada.


Alexander: Nyuh...

Nyuh: ¿Señor Alexander?.

Alexander: Ven tenemos que irnos.

Nyuh: ¿A donde vamos?.

Alexander: Lo mas lejos de acá que podamos.

Nyuh: P-pero...

Alexander: No hay tiempo.

Con una de tus manos abre la jaula de cristal y tomas a la pequeña Sharl y con la otra dejas caer un pequeño objeto metálico dentro, circular como una moneda y no mas grande que un botón este inmediatamente deja salir una nube de polvo y en ella comienza a proyectar una imagen del hada, quizás esto no engañe a nadie que lo vea de cerca pero engañara lo suficiente para darte tiempo de escapar metes al hada dentro de tu chaqueta y te dispones a salir, tratas de actuar lo mas relajado posible saludando al ocasional guardia de seguridad mientras calmadamente sales del edificio.

Alexander: Salida al sureste...

Nyuh: Señor Alexander...

Alexander: Silencio Nyuh nadie puede saber que estas aquí conmigo.

Llegar a la salida suroeste fue fácil y como Emrick dijo un vehículo los esperaba ahí, uno de esos viejos Jeep militares usados constantemente para misiones secundarias, por suerte este tipo de vehículos tiende a no ser revisado en la salida de la ciudad por lo que la salida probablemente sera bastante conspicua y sin percances.

Conductor: ¿Alexander?

Alexander: Afirmativo.

Conductor: Soy el conductor asignado por el señor Emrick lo sacare fuera de Vygor con seguridad.


Le diste un ultimo vistazo a la ciudad mas tecnológica del mundo por un momento la melancolía estrangulo tu pecho abrazando tu corazón y dejándote sin aliento, quizás no era la mejor ciudad del mundo y quizás casi siempre te aburría tu monótono trabajo pero esto es todo lo que tenias, una vida a la que estaba renunciando por un bien mayor... Pero quien sabe capaz Rem tiene algo mas grande preparado para ti mas allá de la frontera.  
Spoiler:
Lol nope she doesnt
Te subiste al vehículo y soltaste la respiración, no sabes cuanto tiempo la llevabas aguantando pero había sido un rato, el alivio te inundo mientras el vehiculo dejaba tras de ti las luces estramboticas de la ciudad al entrar en las tierras baldías de terreno exterior, a pesar de que ya estaban un poco mas seguros decidiste no dejar salir a Nyuh de tu chaqueta solo como medida de precaución tras casi una hora de viaje ya estaban mas cerca del muro y con ello mas cerca del escape.  

Conductor: Lord Emrick mando a decir que al otro lado del muro les espera otra forma de vehículo, no especifico cual pero dijo que estaba escondido entre varios matorrales, dijo que sabría que es cuando lo vea.

Alexander: ¿Otra forma de vehículo? ¿No puede ser mas enigmático el imbécil ese?.

El conductor levanta los hombros y tu suspiras en respuesta, tipo de Emrick después de todo...



Alexander: Ugh.. yo..


Nyuh: Señor Alexander  

Alexander: ¿Que? Yo... Mi cabeza..


Alexander: Con que los robots... jaja... Tanto te molestaste ¿Eh? Nyuh... Escuchame tienes que escapar estamos cerca del muro...

Nyuh: ¡No! ¡No lo abandonare!  

Alexander: No te puedo escuchar... Mis oídos...




Nyuh: xA harr hLYUmLYUmOrO eje/.  

Alexander: Esa es...

Nyuh: xA sorr kLYUvLYUr  du qejyu/.  

Alexander: ¿REPLEKIA?


~En algún lugar en Vygor~


Alexander: El sol esta brillante... ¿Sol? Pero... es de noche






~End del Ost~


Silencio... no se escucha otra cosa mas que el silbido que dejo en tus oídos la explosión, mientras las piezas de los robots caen como estrellas fugaces quemándose en la atmósfera, sobre ellos Sol Syana descansando en su forma de satélite encima de las nubes, por alguna extraña razón sobrevivieron.

Nyuh: Esta es la primera vez que veo el cielo...

Alexander: Y no sera la ultima, ven tenemos que irnos.


Miriam: Wow... Espera ¿Y el satetile? ¿Donde esta?

Alexander: Pues esta aquí tontita.

Miriam: ¿Aquí? ¿En la mansión?

Alexander: Claro que no, es muy grande para caber dentro de la mansión... Ven déjame mostrarte —Se levanta en dirección de la venta y la abre—.


Alexander: Ese si fue el parlamento... —Cierra la ventana ignorando lo que acaba de pasar— Mejor te muestro mas tarde.

Miriam: ¿Y que vehículo encontraste al otro lado del muro?

Alexander: Ah una motocicleta, bastante bonita la verdad.

Miriam: ¿Y que le paso?

Alexander: Quien sabe, seguro esta en alguna parte de Valaflam.

Nyuh<=Spe.SiL.Epir:

Nyuh:
Los Sharl son una forma de Genom nativos de Sharlonia. Llegó a esta tierra accidentalmente. Todo lo que se sabe es que estaba huyendo de la destrucción de "kiu wa-fen". Posee una habilidad no comprendida basada en lo que llama "Harmonics", aunque requiere un compañero para crearlos, en este caso Alexander. Debido a la constitución Sharl, Nyuh no necesita comer ni beber, si no alimentarse directamente de la energía vital de su compañero (Proceso constante), a cambio, Alexander obtiene una fuente de energía extra que puede usar para regenerarse mas rápido, ser mas ágil o simplemente resistir mas daño, consagrando una relación simbiótica.

Canciones conocidas:
Harmonics(Ar tonelico): La fuente de poder de las canciones y un potenciador para los Genom. Es generada cuando un guardian y su Genom comparten sentimientos idénticos. La Sharl se puede alimentar de éstos mientras el guardián recibe una serie de beneficios positivos de los mismos.

EXEC_VIENA/.(Ar Tonelico 2): Esta canción permite activar y desactivar el camuflaje de Sol Syana ocultándolo completamente de cualquier radar o de la vista.

EXEC_PAJA/./PURGER (Ar Tonelico): Purger es una canción que solo sirve para cortar la fuente de poder sinfónico de otros, interrumpiendo otras canciones que usen el programa EXEC_HYMME/ y otras tecnologías basadas en el mismo principio, así como debilitar a criaturas creadas con magia de canto.

Lxa ti-cia (Ar nosurge: Ode to an Unborn Star): Una canción usada para entrenar la mente de aquellos que la escuchan, para esto crea dentro de la mente de quienes la escuchan un escenario adecuado en el que se enfrentan a sus sentimientos y pensamientos negativos, estos sentimientos tomaran una forma dentro de sus mentes y los atacaran, pero si logran vencerlos podrán liberarse de las cadenas que estos representaban y podrán obtener paz interior.

EXEC_HARMONIOUS_FUSION/. (Ar tonelico 2) Un hymmnos usado para calmar y tranquilizas a las almas iracundas, así como también mitigar sentimientos negativos y calmar a personas iracundas y desbocadas.

The Forest of Shelanoir (Ar tonelico): Una canción que entrelaza profundos sentimientos de vida con soledad y tristeza, permite crear vegetación y hermosas flores llenas de vida, pero en caso de ser cantado con ira o tristeza crea espinas y enredaderas.

METHOD_REPLEKIA/. (Ar Tonelico 2): Usa los Harmonics creados por el guardián y la cantante para activar la forma REPLEKIA de Sol Syana. Éste toma la forma de un cañón orbital que, usando la energía recopilada en un día, realiza un disparo de alta energía enfocado a un blanco específico.

MA Trait (Requiere que Nyuh y Alexander estén juntos):
Dependiendo del número de enemigos seleccionados para ser objetivos del ataque se aplicarán los siguientes efectos:
-1: El objetivo tira 3 dados de Celtic. Por cada dado de Celtic que supere el risk level del enemigo, este sufre 1 de daño.si al menos un dado de Celtic cae en 3, 2 o 1, el usuario recibira, 1, 2 o 3 de penalización respectivamente.
-2: El objetivo puede aplicar un daño fijo a uno de los adversarios y tirar 2 dados de Celtic.  por cada dado de Celtic que supere el risk level del enemigo (El usuario elige que dado aplicar a que enemigo), este sufre 1 de daño.si al menos un dado de Celtic cae en 3, 2 o 1, el usuario recibira, 1, 2 o 3 de penalización respectivamente.
-3 o más: El usuario puede aplicar uno de daño fijo en 2 enemigos y tirar un dado de Celtic. Si el dado de Celtic supera el Risk level más alto de entre los enemigos, todos reciben uno de daño menos aquellos que recibieron el daño fijo. Si el dado de Celtic cae en 3, 2 o 1, el usuario recibira 1, 2 o 3 de penalización respectivamente.



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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Caco el Jue Oct 05, 2017 8:15 am


09:00

El festival había terminado. Luego de varios días de jolgorio y vacaciones, hoy Bynquisterr amanecía de regreso en la rutina. Cazadores, maestros, artesanos, herreros, músicos y arquitectos, todos volvían a su profesión, de regreso a la realidad hasta que, dentro de un año, volverían las luces del festival. Un hombre, no obstante, no había cambiado su rutina durante esos días de fiesta. Frederick Cross caminaba por las calles del centro llevando su saco de herramientas al hombro. A su alrededor, la gente comenzaba a moverse. Era temprano. Aún era posible ver serpentinas en el suelo, al igual que farolillos semi quemados, de esos que la noche anterior no alcanzaron a elevarse por completo y a perderse en el cielo, y terminaron cayendo, junto a los sueños de quien sea los haya lanzado.

Frederick: -Pasa al lado de una estatua de Aiden sin prestarle atención-. ...


Su herrería estaba repleta de encargos como siempre. Algunos particulares, como cierta espada que habla, seguían esperando en la bodega a su portador. Otros, como un par de botas de dinosaurio, se irían pronto del lugar. El día recién empezaba, pero el herrero ya debía iniciar sus labores. Martillo en mano, metal rojo en el yunque, el trabajo continuaba. El sonido de los martillazos seguía un compás parecido al segundero de los relojes, como aquel que se encontraba a lo alto del parlamento hecho cenizas la noche anterior.



11:00

El tema que estaba en boca de todos era el último día del festival y la épica conclusión que había tenido con el parlamento de la ciudad volviéndose un enorme pilar de fuego. Salía en todos los periódicos y era motivo de discusión tanto de la clase alta como la clase baja. Algunos pensaban que de hecho todo había sido planeado como un rito de finalización del festival, una especie de "farolillo gigante", pero nadie había dicho declaraciones al respecto. Una persona especialmente era buscada para hablar sobre el tema, Aiden Cross, el héroe que había regresado pero que no había sido visto desde la noche anterior. Su palabra tenía tal peso que si dijera que fue su idea, le creerían y se lo perdonarían. Ahora, una serie de reporteros se encontraba fuera de la residencia de la familia en busca de respuestas.

Margareth: Se los digo, no sé nada de mi hijo. Lo último que me contaron sus amigos es que estuvo envuelto en una riña con un pandillero o algo así, y desde ahí que no ha regresado

Reportero: Entonces no tiene nada que ver con el parlamento en llamas?



Margareth: Me temo que no sabría decirle, pero le prometo, señor, que apenas vea a mi hijo le pediré que responda todas sus preguntas

Ni Al ni Vincco en su momento se atrevieron a contarle la verdad a la madre, y por eso hablaba con sinceridad cuando decía no saber nada de Aiden. Era raro, él no era esa clase de personas que se iba sin avisar. No obstante, también era un hombre que sabía qué batallas pelear y qué batallas evitar, por lo que Margareth confiaba ciegamente en que en cualquier momento el parchado volvería con una sonrisa y exagerando lo que sea que le hubiera pasado. Poco a poco el tiempo corría, y en la residencia Cross, Margareth, Nicole y Walter se mostraban expectantes a lo que el destino le traería a los elegidos y a Bynquisterr en general ese día.



14:00

En una calle en la periferia de Mehruntosh, Dianne se encontraba reposando contra un muro. Cerca de ella, su caballo bebía agua de un balde. La pelirroja miraba el cielo, miraba el sol, que poco a poco comenzaba a avanzar. La tarde, el momento en que deberían reunirse para el asalto, estaba cada vez más cerca, y de Aiden no había rastro alguno. Tampoco había visto a los compañeros que viajaban con él. ¿Habrá pasado algo? Se decía la cazadora, pensativa, pero al mismo tiempo decidida. Confiaba en su amigo y confiaba en que así como ella, cientos de cazadores estaban dispuestos a luchar para cambiar de una vez por todas la realidad de Bynquisterr.


Dianne: -Se sube con cuidado a Carpacho-. (Los cazadores montados de Marcus llegarían alrededor de las tres de la tarde a la periferia de Mehruntosh) -comienza a moverse por las calles sobre su corcel-. (Debo ir a su encuentro, luego tomaremos posiciones en el lugar señalado, en los límites norte de la ciudad. Con o sin Aiden, esto debe hacerse...)

Preocupada pero ansiosa, Dianne comenzó a acelerar a su caballo a medida que avanzaba por las calles de la periferia, rumbo a las afueras de la ciudad a encontrarse con el ejército montado que había conseguido el día anterior. Aun había muchas dudas, pero poco a poco el ambiente de la ciudad se preparaba para el gran momento.



14:30

Los cazadores de la familia Corwin se encontraban en el último piso de su edificio, uno de los más altos de Mehruntosh. Observaban la ciudad desde las ventanas a medida que pasaban las horas. Con ellos, Simon, el joven líder de la familia, parecía estar dando un discurso a su gente, unos 50 hombres y mujeres aproximadamente. El asalto estaba cerca, podía notarse en el hecho de que ningún cazador había aceptado misiones ese día. En que las herrerías estaban más llenas que nunca. En que había menos gente en las calles del centro y más en las periferias.

Simon: Nos dividiremos a lo largo y ancho de Mehruntosh, le asignaré a cada uno una decena de manzanas bajo su protección. Escuchen, la última vez que atacaron Beagalltach, una horda de cientos de demonios aprovechó el caos para intentar llegar a la ciudad. La última vez, ese ejército desapareció en circunstancias extrañas, pero pienso que esa misma suerte no volverá a repetirse. Nuestra misión es cuidar la ciudad, como la importante familia de cazadores que somos. Ningún demonio pisará territorio mehruntoshense hasta ver de regreso a los cazadores del asalto.


Con francotiradores, cazadores montados, guardias en las esquinas, poco a poco Mehruntosh fue cubriéndose con la protección de una de las actuales casas más fuertes de cazadores. Al mismo tiempo, decenas de cazadores de otras familias y casas comenzaban a moverse, a salir de la ciudad, a realizar los últimos ejercicios previos. Cada minuto parecía una hora a medida que todos esperaban el llamado de un héroe que seguía sin aparecer. Sin uno que los guíe, ¿podrán realizar con éxito el asalto a Beagalltach?



15:00

La casa de Kor se encontraba casi vacía. La tarde había llegado a Mehruntosh y con ella tanto el dueño de casa como la bruja se habían ido, probablemente en busca de reunirse con el resto de personajes que protagonizarían el asalto. Kor, viendo que el clérigo seguía sin despertar, debió encontrar a alguien que lo cuidara, para lo cual recibió el aviso de Brunilda de que efectivamente había alguien perfecto para el trabajo. Alguien que no tenía nada que hacer en el asalto y que al mismo tiempo era lo suficientemente cercano a Aiden para aceptar ir a esa casa abandonada y cuidarlo. Por eso, ahora en la habitación del peliblanco en coma una persona más lo vigilaba desde una silla. Un tipo con sombrero.

TCS: ...


Llevaba allí un buen rato. Lo habían encontrado en el Dragón Danzarín haciendo nada y ahora seguía haciendo, básicamente, nada, sólo que tenía a su lado a un hombre inconsciente. Miraba fijamente al clérigo, sus ojos indescifrables hacían imposible saber si efectivamente estaba preocupado o le daba igual. Había silencio. El único sonido era la débil respiración de Aiden que ignoraba que su ciudad comenzaba a agitarse mientras él seguía envuelto en la ilusión infinita del Diablo.

TCS: Aiden -crea una galleta en su mano y trata de dársela a Aiden, intentando metérsela entre los labios sin resultado-. Despierta Aiden

No había respuesta.



Era mi tercer día con los antiguos elegidos. La esperanza es lo último que se pierde, dicen, y la verdad sólo eso me mantiene aún en pie. El día anterior había sido una montaña rusa de emociones, había descubierto más sobre mi familia y conocido mejor a quienes viajaban conmigo, pero también había recibido dos fatídicas noticias: La imposibilidad de Rem para regresarme a mi tiempo y el augurio de una derrota de los elegidos. Quizás por esta inestabilidad emocional, esa vez fui el primero en despertar.

Eithne: ...



La joven vio a sus compañeros, aun durmiendo. Incluso Dalgren respiraba profundamente y con los ojos cerrados, apoyado en uno de los pilares del enorme templo. Había sólo silencio, y por la luz que se colaba entre las paredes, la mañana apenas estaba comenzando. ¿Qué nuevas aventuras se pondrían en su camino? ¿Descubriría, esta vez sí, alguna forma de terminar la ilusión? Eithne ignoraba por completo lo que le esperaba, pero sí sabía que cuanto antes se movieran, más rápido podría retomar su búsqueda.

Eithne: -Se acomoda el cabello y mira a su alrededor. Ve los cuerpos de sus compañeros, el escaso equipaje y provisiones que llevaban. Sus ojos se detienen en el báculo de Elena y en ese sol sonriente que parecía mirarla con burla-. (¿Qué fue lo que te hizo cambiar de expresión, maldito báculo?)

El tiempo pasó. La rubia se mantuvo en silencio y poco a poco el resto fue abriendo los ojos, estirando sus cuerpos y rápidamente activando todos sus sentidos. A Eithne le parecieron soldados, de esos que saben que cada día es una guerra y por lo mismo no pueden darse el lujo de los "5 minutos más". Era una realidad que con el tiempo todos habían aceptado, y nuevamente, agradeció lo fácil que la tenían los elegidos del presente en relación a esos 4 seres humanos.

La mañana fue tranquila. Dalgren y Caleb se cobraron lo de ayer y esta vez fueron ellos los que utilizaron el lago para bañarse, relajarse y quién sabe qué otras cosas pueden hacer dos hombres desnudos y solos. Las chicas, por otro lado, se encargaron de preparar el desayuno con lo poco que tenían. Elena, cortando verduras y echándolas a una olla, le comentó a la Cross que aquellas eran sus últimas provisiones.


Eithne: Enserio? Pero prácticamente a diario al menos uno de nosotros sale a cazar o recolectar. ¿Cómo se nos acaba tan rápido?

Elena: Bueno, me gustaría decir que es porque Caleb tiene el apetito de 10 hombres, pero no es sólo eso
-la jovencita le muestra a su compañera lo que parecen ser unas hiervas, pero parte de ellas estaban oscuras-. Por donde pasan los demonios, no sólo traen la muerte consigo, sino también su esencia queda impregnada en animales, vegetales y hiervas. Sí, buscamos mucho alimento, pero gran parte de él está contaminado de tal forma que ni la Diosa puede hacer algo al respecto



Eithne: (Clásico de Rem)

Elena: Y en los pueblos y aldeas ocurre lo mismo. La gente está pasando hambre

Eithne: Por eso nos trataron así la última vez... No sólo la presencia de demonios atenta contra su vida, también afecta a sus cosechas y animales

Elena:
-Asiente-. Eso ha traído pobreza en gran parte del continente, a excepción de ciertas zonas a las que los demonios aún no han podido ingresar. Pero cada vez son menos...

Eithne: Diablos, yo... No lo sabía


La situación era aún más complicada de lo que pensaba. Y por primera vez valoró que en su tiempo tuvieran un guía que podía crear galletas de la nada. Con cuidado cocinaron los ingredientes que tenían y no tardaron en llegar los hombres. Comieron en paz, a sabiendas de que entre esas cuatro paredes no serían atacados, y posteriormente se prepararon para partir definitivamente hacia el norte. Antes de ello, llamaron una vez más a su diosa para agradecerle y que los guiara con su inifinita sabiduría.



Caleb: Diosa Rem, muchas gracias por cobijarnos en su morada


Rem: No hay de qué hijos míos. Resguardarlos aquí es lo mínimo que podría hacer por ustedes

Dalgren: De aquí en más, quizás no volvamos a entrar a uno de estos en un buen rato

Caleb: Es cierto, Diosa. El reencuentro con nuestros compañeros está cerca, y de ahí en más, sólo quedará terminar con la misión

Rem: Sobre eso, hijos míos, hay una misión más que quiero que hagan antes de reunirse

Eithne: Antes de reunirnos? Pero eso no nos retrasaría?

Rem: Efectivamente los retrasaría, pero es un retraso que valdrá la pena. Me atrevo a decir, es una misión fundamental para que puedan cumplir su objetivo

Elena: Fundamental... De qué se trata? Qué puede ser tan importante?

Rem: Llegó la hora de que visiten a los empyreanos.



Pudo ver de reojo el rostro de sus compañeros alterándose, los ojos abriéndose de golpe y las mandíbulas desencajándose. Incluso Dalgren, que normalmente estaba impávido ante cualquier circunstancia, ahora se mostraba realmente sorprendido, sin creer todavía lo que su Diosa les estaba comandando. Era tal la situación que Eithne fingió también un rostro de sorpresa para no verse extraña, aunque en el fondo se cuestionaba quienes eran esos llamados empyreanos, y por qué causaban esa reacción en los elegidos. En el presente, no recordaba haber visto ningún indicio de un grupo con ese nombre, ni una zona, libro o relato que se acercara remotamente. Un nuevo misterio, para variar, invadía la mente del atrapado en el pasado.

Elena: Enserio, Diosa Rem?

Caleb: Hubiera preferido que nos mandara a una madriguera de demonios o algo por el estilo

Dalgren: Hmp...



Eithne: (Todos se ven muy aproblemados)

Rem: Entiendo que puede parecer abrupto y hasta cierto punto innecesario, pero sólo con ellos, con su conocimiento y tecnología, pueden conseguir llevar a cabo su misión

Dalgren: Quiere que negociemos con ellos?

Rem: Negociar no es la palabra adecuada, Dalgren. Dialoguen con ellos, y estoy segura que entenderán

Dalgren: ... Está bien

Elena: C-Capitán, estás seguro?!

Dalgren:
-Asiente-. Sé que puede ser complicado, pero confío en las palabras de la Diosa. Mientras la tengamos de nuestro lado, todo saldrá bien. Están de acuerdo?

El resto asintió, aunque no sin resquemores frente a la compleja misión. Eithne por otro lado seguía sin entender casi nada de lo que ocurría, pero al ver que todos parecían saberlo muy bien, prefirió no preguntar para evitar cualquier sospecha. Recorría los rincones más oscuros de su buena memoria tratando de encontrar un indicio de ese grupo de los empyreanos, pero no llegó a nada. Tampoco es que tuviera mucho tiempo, ya que una vez todos aceptaron, la Diosa Rem extendió una de sus manos, y un sello de energía brillante apareció no muy lejos en el suelo. Era amplio, lo suficiente para que un puñado de personas pudieran pararse encima.


Rem: Este portal los llevará directamente a Empyrius

Caleb: Bueno, esto es conveniente. Ya me preguntaba yo cómo podríamos llegar a tanta altura

Eithne: (Altura? Estarán en una especie de montaña?)

Elena: Tranquilo, siempre podría llamar a uno de mis amigos para que fuéramos sobre él

Dalgren: Diosa Rem, una última cosa. Qué necesitamos exactamente de ellos?

Rem: Un camino... Díganles que necesitan un camino, eso es todo.

Dalgren: Así será
-mira a su alrededor para cerciorarse de que estuvieran los cuatro sobre el sello-. Bien, estamos listos

Eithne: Adios, Rem. Gracias...
-la figura de la joven, junto a la de sus compañeros, desaparece en un flash junto al sello. De esta forma, los elegidos antiguos habían salido del templo, y vale decir, de Brennevin-.

Rem: Adios y suerte, hijos míos

Nunca le había tocado ser transportado por Rem. Sintió su cuerpo flotar, y luego, su mente apagarse, como un corto estado de coma. La visión borrosa y un pitido en sus oídos, era como estar entrando a una batalla espiritual, pero de forma mucho más vertiginosa. Todo duró unos segundos, quizás menos, y entonces, cuando abrió los ojos....


Eithne: Wooooooaaaahhh...


Impresionante era quedarse corto. A sus ojos apareció de pronto una enorme pedazo de tierra flotando en el cielo, con ella encima. Edificaciones, ríos, nubes y montañas, todo unido en una acuarela fantástica que ni en sus mejores sueños había ideado. Impresionada, la joven caminó hacia atrás hasta detenerse en el borde, miró sobre su hombro y sólo vio cielo, un cielo azul acompañado de nubes. Si esforzaba lo suficientemente la visión, creía poder ver tierra allá en el suelo, tan pequeña e insignificante como podría parecerle a un humano ver un nido de insectos. Alrededor de la inmensa isla flotante, otras más pequeñas la rodeaban, cada una más singular que la anterior.

Se alegró de ver que no sólo ella, también sus compañeros se mostraban igual de impresionados, demostrando que para todos era la primera vez en tan singular lugar. Empyrius, el hogar de los empyrianos... Un paraíso flotante del que nunca había escuchado, pero que ahora se presentaba en gloria y majestad en un paisaje de ensueño. Le sorprendió el poder respirar con facilidad, y también que las corrientes de aire no fueran tan fuertes como deberían a semejante altitud. ¿Será ese también otro de los secretos que escondía semejante lugar?


Dalgren: Bueno, estamos aquí, Empyrius en todo su esplendor

Caleb: H-Había oído historias, pero esto es simplemente demasiado

Elena: Me tiemblan las piernas... De verdad tenemos que estar aquí?

Eithne: Tranquila, Elena
-la rubia le rodea los hombros a su compañera-. Si tienes miedo quédate cerca de mí



Dalgren: Hmp...

Caleb: Bueno, qué dicen, pongámonos en marcha?


Cuando olvidabas que estabas a quién sabe cuantos cientos de kilómetros de altura, realmente no era tan malo. El suelo era firme, los árboles eran verdes y el agua corría a través de un intrincado sistema de cascadas que alimentaba no sólo a las plantas, sino también a las edificaciones. Mención especial a ellas, pues no tenían un simil ni con las Brennevin de hace 600 años ni con la actual. Eran estructuras muchas veces extrañas, con símbolos que nunca había visto y materiales que desconocía. Sellos y glifos mágicos podían verse en ciertas puertas y calles, mostrando una tecnología ni tan arcaica como la Bynquisterrence ni tan artificial como la Vygorence. ¿Dónde diablos estaba exactamente? Pensaba el clérigo, siendo, como ya venía siendo costumbre, un amasijo de dudas.


Dudas que se acrecentaron, cuando vio a los primeros pobladores. Efectivamente, el lugar no estaba desierto ni mucho menos. Había gente caminando por las calles, cuidando sus flores, conversando cerca de lo que parecían medios de transporte voladores. A Eithne le sorprendió enseguida que todos fueran bastante altos, los hombres de musculatura apolinea y las mujeres verdaderas musas. Pero sobretodo, encontró singular el hecho de que la mayoría, sino es que todos allí, llevaban el cabello blanco. Y sus miradas, que pasaban de la tranquilidad al recelo una vez los veían a ellos, los intrusos.

Caleb: No me gusta cómo me ve ese hombre de allí

Elena: Creo que todos... Nos miran raro. No deben recibir muchas visitas

Dalgren: Es que no lo hacen. A como lo veo, debemos ser su primera visita en decenas de años

Eithne: Empyreanos...



Caminaban por las calles sin un rumbo definido más que los pasos de Dalgren, quien miraba de un lado a otro intentando encontrar alguna edificación notable o alguna persona de alto rango. Contrario a lo que normalmente harían en un pueblo de Brennevin, es decir, hablar con las personas para conseguir indicaciones hasta llegar a su líder, aquí parecía querer evitarlo a toda costa. Semejante cambio de actitud le pareció tan raro a la Cross que no dudó en preguntarlo, consiguiendo mucho más que la respuesta deseada.

Dalgren: Evitamos hablar con las personas porque ellos, en primer lugar, no quieren que les hablemos

Eithne: No?

Dalgren: Los empyreanos son, a groso modo, una civilización muy, muy antigua. Se dice que su historia se remonta a miles y miles de años en el pasado. Toda esta... Tecnología extraña que vez, y el hecho de estar flotando como si nada en medio del cielo, son pruebas de sus conocimientos milenarios

Eithne: Ya veo...

Dalgren: Pero es ese mismo estatus el que los ha vuelto reacios con cualquiera que no sea uno de ellos. ¿Me explico?

Caleb: Me extraña que no lo sepas, hermanita. Pero básicamente, si no eres empyreano, eres un ser inferior. El hecho de que pisemos su glorioso Empyrius ya debería ser un crimen



Eithne: O sea que estamos en problemas...

Dalgren: Lo estaríamos, sí, si no vinieramos de parte de la diosa Rem. Ellos lo saben, y por eso mantienen la compostura.

Elena: Los empyreanos también creen en nuestra diosa, aunque de forma algo... Distinta a nosotros

Eithne: (Woah, todos parecen saber sobre los empyreanos, menos yo... Por qué no hay registro alguno de semejante civilización en el presente?)

Dalgren: El caso es que, mientras menos hablemos y más rápido hagamos lo que vinimos a hacer, será mejor para todos...

¿¿??: Buenos días, ¿qué se les ofrece?



Frente a ellos, una dama aparecía sin que se hubieran dado cuenta de su llegada. Era delgada, pálida, llevaba ropas blanquinegras y, claro, su cabello era blanco como la nieve, al igual que sus ojos. No sabían de donde había aparecido, pero la realidad es que ahora se encontraba observándolos, con duda e inquisición en la mirada. El grupo se mantuvo en silencio, sorprendidos por la mujer. Desprendía un aura extraña, como todos en ese pueblo, pensó Eithne, mientras el capitán finalmente tomaba la palabra.

Dalgren: Buenas, somos los ele---

¿¿??: Sé quienes son

Dalgren: ... Queremos ver a su líder

¿¿??: Al líder...?
-La voz de la mujer era pausada y tranquila mientras miraba a sus interlocutores. De pronto se mueve, pasando de entre ellos, quedando frente a frente con Eithne. La mira fijamente y ladea la cabeza-.

Eithne: ...? -Siente que la mujer le toma el cabello, acercándolo a sus ojos. Esos mechones rubio platinados no eran muy diferentes del blanco de la extraña-.

¿¿??: Cuál es tu nombre?

Eithne: A... Eithne Cross



¿¿??: ... -Le suelta el cabello y se gira, avanza hasta quedar delante de todos, y sin voltear, habla-. Síganme, los llevaré con el líder

¿Qué diablos había sido eso? Pensaba la rubia mientras comenzaba a moverse junto al resto. Sus compañeros también la miraban, sin entender la actitud de la empyreana. No había maldad en su mirada, pero tampoco podían ver algún gesto bondadoso o siquiera una sonrisa que la delatara como ser humano. Realmente, todas esas personas que paseaban por las calles se veían tan perfectas y distantes, que de humanos tenían más bien poco. Se sintieron de pronto en una colonia alienígena, y no ayudaba el hecho de estar literalmente sobre las nubes. En el camino, no obstante, uno de ellos rompió el silencio.

Elena: Uhm... Y cómo te llamas? -dice la jovencita con algo de verguenza-. Yo me llamo Elena, el joven de aquí es Caleb y el capitán se llama Dalgren

¿¿??: Ru'thea
-Responde la joven aun sin voltear-. Sacerdotisa de Empyrius

Elena: Oh, qué coincidencia, yo también soy una sacerdotisa!

Ru'thea: ...



Al parecer hablar no era lo suyo, o más bien, no sentía la necesidad de ello. Irónico, pues los elegidos del pasado podían ver en su camino por las calles claramente a gente hablando de forma animada y conviviendo en paz y armonía.
Eran ellos. Ellos, los de abajo, quienes representaban una escoria poco digna a la que dirigir la palabra. En un principio el clérigo no había creído todo lo que le habían dicho sus compañeros, pero ahora, cada vez más, parecía cierto: Los empyryanos se sentían un escalafón por encima de cualquier otro ser vivo. Y quizás lo estaban.


Ru'thea: Aquí estamos

Caleb: Rem santa...



Frente a ellos, una imagen tan impresionante como increíble: Una innumerable serie de cascadas golpeando el suelo con potencia, generando los ríos de agua que luego se administraban por toda la ciudad a través de complejos sistemas tecnológicos. Nuevamente, materiales y estructuras nunca antes vistas se hacían presentes, acompañados de un paisaje arcoíris provocado por el reflejo de las gotas salpicantes.

Ru'thea: Tomaremos el ascensor -La mujer avanza hasta uno de los pilares entre las cascadas, pone su mano encima y se abre. El grupo la sigue-.

Caleb: E-Esto es seguro? -Pregunta el Cross mientras entra a la estructura-.

Ru'thea: Lo más seguro que has visto en tu vida

Una vez estuvieron todos dentro, sus cuerpos fueron translocados de golpe. Cuando reaparecieron y salieron del pilar, se encontraron en la parte superior de la cascada. Habían subido decenas de metros en cosa de segundos, aunque realmente ni siquiera habían subido, sino que sus cuerpos se habían desmaterializado y vuelto a materializar en un lugar diferente del espacio, como si nada. Ahora podían ver delante una fastuosa estructura, la morada de quien se suponía era el líder de los empyreanos. Ru'thea los guió sin vacilar ni decir una sola palabra. Los guardias, al mirarla, la dejaban pasar, mandando miradas de duda y desprecio por igual a los extranjeros. Finalmente arribaron al portón principal, que se abrió ante la presencia de la sacerdotisa.


Elegidos: !!!






Continuará


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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Resh_69 el Vie Oct 06, 2017 5:21 am


La tensión era demasiado palpable en la atmósfera de la ciudad, las calles se inundaban de un cierto silencio el cual dejaba ver con gran claridad la preocupación existente en la ahora urbe Bynquisterrense. La noche anterior sucedieron varios sucesos que dieron por hecho algo que ya muchos esperaban en la región; El golpe definitivo en contra de los inquisidores, pues la explosión del parlamento no solo significo un parteaguas para la libertad de Bynquisterr, sino también la señal de iniciar el ataque final contra los enemigos de los elegidos.

Brunilda:... -Camina por las poco transitadas calles del centro de la ciudad-




La bruja lo sabía, no faltaba mucho para que se diera inicio al asalto contra la fortaleza del pilar inquisidor, pero también al mismo tiempo no podía sino pensar en lo que le esperaría a ella en aquel lugar y el momento en que se encontrara con Abraxas. Por un lado, un cierto enojo la invadía, pues estar bajo el control de alguien más que ella misma la hacía sentir humillada, sobre todo después de todo por lo que había sucedido en su pasado. Pero por el otro lado un extraño sentimiento crecía dentro de la hechicera, pues se deleitaba con la idea de tomar la vida de sus compañeros con sus propias manos.

Brunilda: Este debe de ser el lugar... -Se para justo frente a una construccion-


Momentos antes escribió:Brunilda: Y el bello durmiente jamás despertó -Dice mientras se peina su cabello frente a un espejo-




Kor: ¿No te preocupa que no muestre signos de querer despertar? -Pregunta con un cierto tono de apatía-

Brunilda: Para nada -Le responde con una sonrisa y de igual manera con un tono de voz bastante apático-

Kor: Hmm... ¿Realmente eres parte de los elegido de Rem? -Ahora se dirige con un tono sarcástico-

Brunilda: Hah... Por supuesto -Voltea a ver momentáneamente al peliblanco- pero no por eso significa que soy muy cercana con ellos, de hecho son pocos a los respeto dentro del grupo -Se cepilla con aun más fuerza- y solo a uno de ellos diría que estuve apegada de manera más "sentimental" y te puedo decir que Aiden no fue uno de ellos.

Kor: Como sea, no es como que me interese mucho sus relaciones como personas -Termina de acomodar al chico-

Brunilda: Lujuria.

Kor: ¿Huh?... -Se queda callado unos momentos-

Brunilda: Tal vez sea lo más cercano a lo que he sentido hacia Aiden, pues como persona no me interesa del todo sin embargo tiene un cuerpo del cual presumir y saber hacer las cosas muy bien -Toma un ungüento para labios y se los aplica de manera muy sutil en sus labios- aun que más bien diría... -Sonríe de manera coqueta- que se deja hacer muy bien las cosas.

Kor: Esa explicación no era necesaria... -Se sonroja levemente-




Brunilda: Lo sé pero me dieron ganas de decírtelo... -Se acomoda su cabello- Bueno, ya termine de arreglarme así que vayamos por TCS para que se encargue de Aiden mientras nos preparamos para el asalto.

Kor: Hablando de preparar -Saca de su bolsillo lo que parece ser un croquis- Ten.

Brunilda: ¿Qué es esto? -Observa el papel- ¿Una herrería? Pero si ya tengo mi equipamiento necesario.

Kor: Esa no es una herrería cualquiera, la persona que la trabaja es una muy especial.

Brunilda: ¿Especial? Hmm... ¿En qué sentido?

Kor: El herrero que se encarga de forjar las armas en ese lugar tiene un don bastante peculiar, pues puede transformar hasta tu equipamiento más inútil en uno mucho más poderoso, pero... -Voltea hacia el clérigo- Esa persona no se encuentra del todo bien de la cabeza, así que no te sorprendas si termina rompiendo lo que le pediste que te reforzara.

Brunilda: Vaya que si suena muy especial esa personas ¿Y con el nombre de quien lo busco?

Kor: Frederick... Frederick Cross.

Brunilda: Un familiar de Aiden -Sonríe levemente- No sé porque no me sorprende -Guarda el papel en su gabardina- Bueno, después de que nos ocupemos de traer a Tecese me daré una vuelta para ver qué tan bueno es.

Kor: Muy bien, entonces no nos demoremos más -Abre la puerta de su cuarto y se encarga de que todo esté bien seguro antes de dejar al peliblanco-

Brunilda:... -Da una mirada rápida al cuerpo dormido de su compañero-








En efecto, al entrar dentro de la herrería la bruja pudo notar al hombre de cabellos blancos martillando aquel yunque de metal, sin embargo, en esta no había más sin embargo el herrero continuaba golpeándolo como si se encontrara forjando algo. Era cierto lo que le contó Kor a Brunilda, el padre de Aiden no se encontraba del todo bien en su cabeza sin embargo ciertamente no era algo que le importara a la hechicera, aunque probablemente si le preocupaba un poco que este pudiera romper su equipamiento.

Brunilda: Buenas tardes vengo buscando sus servicios -Se acerca al mostrador-

Frederick:... -Continua martillando el yunque- Dura dura dura... Apache... -Deja de martillar y voltea hacia la elegida-

Brunilda: Ya veo de donde saco lo atractivo su hijo... -Le sonríe mientras acerca su mano a su ojo- Si lo que dice Kor es cierto entonces usted -Comienza a sacar el Sharingan de su ojo- No debería de tener problema en reforzarlo.

Frederick:... -Se cerca hacia la bruja y mira detenidamente el artefacto en forma de ojo-

Brunilda: Dios que incomodo fue sacarlo... -Se da cuenta que ya no puede ver de un lado- Tenga, me gustaría ver de qué es capaz usted -Se lo entrega al padre de Aiden-




Frederick:... -Toma consigo el artefacto-

El herrero de cabellos blancos no demoro ante la petición de Brunilda, pues al parecer, aunque este tuviera problemas mentales algo dentro de su persona parecía moverlo por simple instinto para llevar acabo su trabajo, casi como si para el fuera la única manera de vivir en este mundo, el cual ante sus ojos es muy distinto a lo que los demás lo perciben. Sin más que agregar la maga dejo al Cross proseguir con su trabajo, quien sin titubear un solo momento tomo unas pinzas y metió aquel ojo en las ardientes brazas del fuego, logrando con ello ponerlo al rojo vivo y subsecuentemente comenzar a trabajarlo.

Brunilda:... -Observa detenidamente la forma de forjar de aquella persona-

El martilleo era constante y las chispas volaban por doquier, los golpes eran fuertes al punto de que le preocupaba a la hechicera si su ojo podría resistir tanto embate, o si se rompería para siempre dejándola como una tuerta por el resto de su vida...

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Cuenta sin uso el Vie Oct 06, 2017 5:21 am

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Celtic el Vie Oct 06, 2017 4:05 pm

Frederick: Hmp... es una daga muy interesante esta... redonda y todo.

Brunilda: Pero eso no... Quiero decir, pero eso no es problema para usted ¿verdad?  

Frederick: Para mañana estará lista

Brunilda: La necesito ya. Nadie sabe que la ciudad siga en pie para mañana.  

Frederick: Buenas tardes señorita ¿Que se le ofrece? (Sigue martilleando).


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Crossgan: Un globo ocular reforzada por las ancestrales técnicas de forja de Frederick. Este ojo permite al usuario ver detalladamente el uso de las habilidades del adversario, siendo capaz de anticiparse a ellas si su cuerpo es capaz de moverse a la velocidad que sus ojos captan lo visualizado. También permite al usuario copiar temporalmente una técnica realizada por una unidad aliada o enemiga siempre y cuando corresponda a su clase. El crossgan solo puede copiar una técnica por un máximo de 12 horas y solo puede copiar hasta 3 habilidades a la vez, de las cuales, una puede tener trait (El cual está sujeto a su cooldown correspondiente). Si se intenta aprender otra habilidad en un plazo de 12 horas donde ya se han aprendido 3 habilidades, reemplazará a la más antigua. Para poder copiar una habilidad con trait diferente, se debe esperar a que la habilidad con trait se olvide naturalmente en el periodo de 12 horas.

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[/center]

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Caco el Vie Oct 06, 2017 6:06 pm



Cuando se abrió la puerta de la imponente edificación, los elegidos sintieron de golpe un fuerte pesar. Era una cantidad de prana reunida en un único punto escondido en las sombras de la estructura, pero lo suficientemente potente como para alertar a Eithne y sus compañeros. Un ente de poder inconmensurable que, no obstante, no asustó en lo más mínimo a Ru'thea. La sacerdotisa subió las escaleras e ingresó a la penumbra, seguida, muy lentamente, por los brennevianos.

Ru'thea: Líder Khi'zan, espero no ser inoportuna

Khi'zan: Nunca lo eres, joven Ru'thea
-una voz resuena en lo oscuro de la habitación-. Los has traído contigo?

Ru'thea: Sí señor

Khi'zan: Perfecto, perfecto, pasen
-Resuena un golpeteo en el suelo-. Esto es sin duda... Singular

Al sonar el golpeteo, poco a poco extrañas luces comenzaron a encenderse. No eran eléctricas ni de fuego, sino una especie de energía lumínica que reposaba en el cielo cual lámparas, iluminando una habitación mucho más modesta de lo que esperaban. De no haber un trono en el centro, podía pasar fácil como una habitación estándar de alguna casona de Bynquisterr, pensó Eithne, hasta que la figura del líder emergió de entre las sombras, y demostró que toda la falta de grandeza de la habitación se equilibraba con la energía que irradiaba aquel hombre



Ru'thea: -Hace una reverencia para luego hacerse a un lado e indicarle a los elegidos que se acercaran-.

Elegidos: -Tragan saliva-.

Khi'zan: Bienvenidos al reino eterno de Empyrius, donde los sueños se hacen realidad. ¿Pero a qué precio?

El hombre era alto, incluso más que Dalgren. Su cuerpo era el de un guerrero, pero su rostro el de un sabio. La melena blanca caía en sus hombros con gracia y a lo largo de su tonificado cuerpo podían verse tatuajes de apariencia tribal decorándolo. Portaba, además, una inmensa hacha prácticamente más grande que sí mismo. El rey de Empyrius despedía un aura de salvajismo, sabiduría y grandeza a partes iguales, un hombre con el que vale la pena arrodillarse. Khi'zan los escrutó a cada uno con sus ojos rojizos, durante segundos que parecieron horas, hasta que, de un gesto, les dio la palabra.

Dalgren: Saludos, líder Khi'zan -hace una leve reverencia-. Por sus palabras, me imagino que ya sabía de nuestra presencia

Khi'zan:
-Asiente-. Supimos de ustedes apenas llegaron, pues no es normal contar con visitantes. Sé que mi pueblo puede ser... "complicado" con los habitantes de la superficie, por lo que me disculpo de cualquier cosa que les hayan dicho o hecho

Dalgren: No debe preocuparse, pues su gente se mostró respetuosa. Mi nombre es Dalgren. Mis compañeros aquí presentes son Elena, Caleb y Eithne. ¿Debo dar por entendido que sabe también quienes somos, no?

Khi'zan: Oh, claro que sí. Su cuerpo irradia la bendición sagrada de Rem. Sólo por eso, ustedes tienen la excepción y el privilegio de estar aquí

Dalgren: Y estamos muy agradecidos por ello. Sabemos que ustedes son conscientes de lo que ocurre ahí abajo, líder Khi'zan

Eithne: (Abajo... Entonces sí estamos exactamente encima de Brennevin? ¿Qué es exactamente este reino?)




Khi'zan: Más que sabido, Dalgren, más que sabido. Nos apenas mucho como.... Han terminado las cosas, si sabes a lo que me refiero

Dalgren: ...

Caleb: Señor Khi'zan, vinimos en representación de la diosa Rem para pedirles ayuda!
-recibe una mirada asesina de Dalgren por interrumpir la diplomacia-.

Khi'zan: Oh? Así que ahora buscan la ayuda de nosotros?

Dalgren: Es... Necesaria, líder Khi'zan. Para nuestra misión, para cumplir con los designios de la diosa. No pedimos mucho, sólo un camino.

Khi'zan: Un grupo de habitantes de la superficie se aparece buscando la ayuda de nosotros, los empyreanos? Son conscientes de nuestra milenaria tecnología? De nuestro lugar dentro del mundo?



Dalgren: Lo sabemos... Pero sabemos que quieren ayudar

Khi'zan: Valiente afirmación, Dalgren. Me gusta. Pero debes saber que, como la civilización milenaria que somos, tenemos reglas, pactos que seguir. Reglas que ni la misma Rem tiene derecho a romper

Dalgren: (Tsch...) Ya veo

Khi'zan:
-Le muestra la palma, en señal de tranquilidad-. No comas ansias, hijo de Rem, pues aun no hay rechazo en mis palabras -lleva su mirada a Ru'thea-. Puedes llamar a la Gran Sacerdotisa?

Ru'thea: A sus órdenes
-La joven cierra los ojos, los elegidos intuyen está usando algún tipo de telepatía, y en cuestión de segundos, una nueva persona se materializa en la habitación-.


Gran Sacerdotisa: Ru'thea, líder Khi'zan, me alegro de verlos -exclama la recién llegada. Una mujer adulta, de mechones rubios y traje ceremonial-.


Ru'thea: Lo mismo digo, Gran Sacerdotisa. Lamentamos molestarla y distraerla de su labor como oráculo de Empyrius, pero su asistencia es requerida en un momento como este

Khi'zan: Estos hombres y mujeres, los habitantes de la superficie, reclaman nuestra ayuda. Bien sabes la relación que tenemos con los seres de su... Calaña. Mas esta es una petición directa de la Diosa Rem

Eithne: (¿"Calaña"?, ¿Qué clase de término es ese? Y esa mujer... ¿Es una especie de consejera del líder?)

Gran Sacerdotisa: Comenzaré entonces con el ritual, si no le molesta.


La mujer se sentó en el suelo, cerró los ojos y puso las manos delante, como si sostuviera una esfera invisible. De pronto, abrumadoras cantidades de prana comenzaron a rodearla, energía que acumulaba entre sus manos. Su cuerpo entero comenzó a iluminarse.

Caleb: -Se acerca a Ru'thea-. Qué está haciendo?

Ru'thea: A la hora de tomar decisiones que podrían transgredir la seguridad de Empyrius, se le solicita a la Gran Sacerdotisa que realice su ritual, para conocer los designios de la voluntad misma de Empyrius. Las palabras que posteriormente diga, tienen incluso más peso que las del líder de nuestro pueblo. Se dice que si los empyreanos no cumplimos con la voluntad de Empyrius, nuestro reino caerá en la destrucción



Caleb: Wow... -Dice sorprendido el joven, aunque no tanto por el contenido de las palabras de la peliblanca-. Sabía que en el fondo te gustaba hablar. Gracias!

Ru'thea: ...
-Era cierto, esa clase de información nunca, jamás, se lo debería haber revelado a un simple mortal de la superficie. No obstante, por un segundo, aquel joven parecía...-.

Gran Sacerdotisa: Ah! -La exclamación dirige la mirada de todos hacia ella, quien ahora, en estado de trance, abre los ojos. Entre sus manos, un mundo giraba-. La voluntad de Empyrius... Es forjar el camino que requieren los elegidos de la Diosa Rem. No más, no menos. La voluntad de Empyrius es irrevocable


Ninguno de los cuatro mostró algún gesto, pero en el fondo, gritaban de alegría. Después de todo, por más conocimientos ancestrales o ejércitos que pudieran darles, lo único que deseaban de aquel reino había sido aceptado. La Gran Sacerdotisa salió de golpe del trance y volvió a reincorporarse. Khi'zan le agradeció por su trabajo, para posteriormente concentrarse de nuevo en los elegidos, que lo miraban expectantes.

Khi'zan: Ya lo han oído. Tendrán lo que vinieron a buscar -Se queda un momento en silencio, haciendo cálculos en su cabeza-. Al amanecer del tercer día a partir de hoy, en la costa norte de Brennevin, tendrán el camino que buscan. Sólo durará un día, luego de eso se cerrarán, y no podrán volver a usarlo.

Elena: Un camino... A donde?

Khi'zan: Ustedes deberían saberlo mejor que yo, a Darganndea

Eithne: (¿Darganndea?)

Dalgren: Era de esperarse... Con que allí serán los últimos compases de la aventura

Caleb: Estoy ansioso

Eithne: ...


Todos en esa sala parecían saber de lo que hablaba el líder de los empyreanos, menos claro, el sujeto de 600 años en el futuro atrapado en el cuerpo de otra persona. No obstante, de algo estaba seguro: El combate decisivo de esos elegidos estaba cerca, muy cerca, y con la ayuda de los empyreanos, era cuestión de días para llegar a su destino final. Parecía que la reunión, a pesar de la tensión momentánea, había terminado con éxito para los enviados de Rem, y ya se disponían a retirarse, cuando la voz de Khi'zan resonó en la habitación.


Khi'zan: Una cosa más

Dalgren: Hm?

Khi'zan: Dalgren, me equivoco si te asumo como líder de los elegidos?

Dalgren: ... No, no se equivoca

Khi'zan: En ese caso, hay algo más que podemos hacer por ti
-Dalgren lo mira extrañado, al igual que el resto de elegidos-. No conozco tu historia ni me interesa saberla, pero veo tu presente, y está lleno de malos augurios

Dalgren: A qué te refieres?

Khi'zan: No eres digno de ser el líder de esta gente
-Las palabras del empyreano llamaron la atención de todos, especialmente de los de Brennevin-.


Elena: Qué está diciendo?! El capitán... Dalgren, es el hombre más inteligente, más fuerte, más confiable que conozco!

Caleb: Cómo puede saber usted la valía de una persona así como así?

Eithne: (Dalgren...)
-Se queda en silencio, mirando detenidamente al pelirrojo a ver qué respondería-.

Dalgren: Me está diciendo que tiene algo para mí, porque no me considera un buen líder? No es un poco absurdo?

Khi'zan: El fervor de tus compañeros me indica que confían en ti, y eso es clave para ser un buen líder. Dalgren, mis palabras iban más bien dirigidas a tu capacidad como guerrero. Con tus habilidades actuales, no podrías combatir al mal que les espera. Tu fuerza no es una en la que el resto pueda apoyarse

Dalgren: ...

Khi'zan: Tu silencio me comprueba que ya habías pensado en esto. Escucha, Dalgren, la diosa te escogió por algo, y te mandó aquí porque podíamos ayudarte. Entrega tus armas, y nosotros sabremos qué hacer con ellas

Dalgren: !! Mis armas?

Khi'zan:
-Asiente-. Si bien la voluntad de Empyrius prohibía ayudar más a los elegidos, esto es un regalo que yo, como Khi'zan, centésimo primer rey de los empyreanos, quiero darte

Dalgren:
-Suspira-. Supongo que sería una falta de respeto negarme


Dalgren procedió a sacarse todo su equipo de batalla, consistente en un guantelete viejo, la armadura de hierro gastado que portaba y su clásica espada de acero. Las dejó en el suelo, frente al rey, para luego hacer una reverencia. Khi'zan le indicó que el proceso tardaría media hora, pues requeriría que los herreros del pueblo utilizaran la milenaria tecnología empyreana en el reforzamiento de esas armas. Los 4 elegidos se retiraron entonces de los aposentos del rey, volviendo a la zona sobre las cascadas, desde donde tenían una vista privilegiada de gran parte de la isla flotante.


Pasaban los minutos lentos como las nubes a su alrededor. Elena se divertía analizando los árboles que crecían en la zona, muchos de ellos jamás los había visto. No perdía detalle de ninguno dibujándolos en una libreta o, cuando podía, extrayendo muestras para probar en un futuro. Algo alejados, Caleb conversaba con Ru'thea, con Empyrius majestuoso de fondo. Eithne, por otro lado, observaba el cielo desde un mirador, contemplando las nubes y las maquinarias voladoras moviéndose elegantemente por el aire. Era un paisaje de ensueño.

Dalgren: Es bello, no?

Eithne: Uh?
-se gira, encontrándose casi de frente con el capitán de los elegidos-. Bello... Sí. Empyrius es muy bello.

Dalgren:
-Se sienta a un lado de ella, ambos mirando al cielo-. Nunca pensé que viviría para llegar hasta aquí. ¿Sabes? Este tipo de cosas son las que hacen que ser elegidos valga la pena

Eithne: Creo que te entiendo...




Dalgren: Arriesgamos nuestra vida, dejamos atrás nuestros hogares y seres queridos. Pero somos pioneros. Vemos cosas que nunca nadie ha visto antes, hacemos cosas que parecerían imposibles. Hablamos con dioses, entramos a Empyrius sin morir en el intento. Incluso Darganndea es ahora una realidad

Eithne: Vaya Dalgren, no conocía esa faceta tuya

Dalgren: Qué puedo decir, verme aquí, sobre las nubes, podría decirse que encendió una llama en mí que creía apagada

Eithne: Ah, sí? Cuál?

Dalgren: La del soñador proveniente de Bolgester que se sentía capaz de conquistar el mundo bajo la bendición de la diosa

Eithne: Si el resto te ve deprimido, ellos tenderán a deprimirse también... Tal es el trabajo de un líder.
-recita la joven, recordando. Luego mira a Dalgren, sonriéndole-. Me alegra verte así

Dalgren: De dónde sacaste eso?

Eithne: Oh, me lo dijo una anciana (600 años en el futuro) hace muchos años. Tenía una gran familia y...
-se detiene, antes de revelar más información de la que debería-. Por cierto, por qué crees que Khi'zan te ofreció ayuda con tus armas?

Dalgren: Supongo que... Quería asegurarse de que la misión fuera un éxito. Con la tecnología empyreana, no hay duda de que podremos ganar

Eithne: (...) Pero, por qué sólo a ti? Realmente es porque como líder debes ser fuerte y ya?

Dalgren: Quién sabe. Ese hombre es sabio, quizás vio en ti y en Caleb la sangre particular que corre por sus venas, o las armas únicas que portan. Quizás vio también que Elena, a pesar de su edad, lleva consigo la energía de decenas de espíritus de inconmensurable poder, además de un báculo bendecido por la propia diosa. Quizás sólo quería darme unos cachivaches para, ya sabes, "ponernos al mismo nivel"?

Eithne: Supongo que sí...



Luego ambos se quedaron en silencio, sintiendo la tranquila brisa y presenciando el cielo que se abría frente a ellos. Disfrutando de la calma que implicaba tener al otro y contar con el otro. Por un segundo, la rubia sintió su corazón palpitar con más fuerza, y su cuerpo estuvo al borde de dejarse caer en el hombro del pelirrojo, de no ser porque recordó que en el fondo era un chico sintiendo cosas inexplicables por otro chico y rápidamente abandonó la idea. Se quedaron así, hasta que el propio líder empyreano salió de su morada y llamó la atención de todos, especialmente de Dalgren.


Khi'zan: Hemos terminado

Dalgren:
-Se levanta y se acerca al empyreano-. Están listas?

Khi'zan: Quedarás más que conforme con el resultado, Dalgren. Pasa adentro


Lo siguiente fue una corta espera que acabó con el capitán de los elegidos saliendo una vez más, pero portando esta vez su nuevo equipo. Su guante, armadura y espada habían sido reforjados, mostrándose ahora de una tonalidad dorada, con extrañas runas y glifos que brillaban como sólo la tecnología ancestral empyreana podía hacerlo. Cuando le preguntaron al respecto, Dalgren no entró en detalles, pero prometió enseñarles sus nuevos juguetes "cuando llegue la hora". Con la misión cumplida y la magia milenaria de Empyrius de su parte, los elegidos se despidieron y volvieron por donde empezaron... Encontrándose con que el portal ya no estaba. Claro, Rem les había dado boletos de ida, mas no de regreso.


Caleb: La caída es algo... Grande desde aquí -decía el Cross, con sus pies rozando el borde de Empyrius y mirando a las nubes bajo él-.

Elena: Tú puedes lanzarte y a ver qué pasa, Caleb. Para el resto, Seth!


Al llamado de la clériga, un dragón demoníaco de proporciones considerables se materializó en el cielo, girando en el aire antes de aterrizar a un lado del grupo. Con la ayuda de uno de sus "amigos", Elena y el resto de elegidos pudieron descender de la isla flotante y comprobar con sus propios ojos, luego de unos minutos, como Brennevin aparecía en gloria y majestad justo debajo. El aterrizaje hubiera sido perfecto, de no ser porque Seth no era precisamente un summon spirit amigable, y cuando se vieron a una distancia no-mortal, el demonio simplemente desapareció, dejando a todos caer en unos frondosos bosques.

Elena: -Queda colgando de una ramita-. Lo siento...

Caleb: Pudo ser peor
-Dice el Cross, agarrado de otra ramita, pero esta se rompe y lo deja caer a lo profundo del bosque. Su voz se escucha en eco-. Ya noOoOoOoOo!

Eithne: D-Dónde estamos?
-la rubia se encontraba más arriba, había conseguido mantenerse en la copa de unos árboles-.

Dalgren: En el bosque al norte de Bolgester. Retrocedimos un par de kilómetros, pero estamos bien y en nuestro continente, que es lo que importa. -Responde el líder desde el suelo, muchos metros más abajo-.



Así pasaron los días. Hasta cierto punto, fue un tiempo que Eithne agradeció y pudo usar para poner en orden su cabeza. Tantas revelaciones, cada una más importante que la anterior, hubieran vuelto loco a cualquiera, y ella misma había estado apunto de cometer una locura de no ser por el abrazo de Rem. Se acostumbró finalmente a llevar un cuerpo de mujer, y a sus nuevos compañeros, con los cuales ya podía desenvolverse con facilidad. Vivían de forma precaria, utilizando una táctica que consistía en ir a pueblos pequeños, mandar a uno del grupo disfrazado a pedir o robar alimentos, y luego salir lo más rápido posible para reunirse con el resto. No era mucho, pero gracias a eso y a la caza y recolección que siempre hacían, a diario podían tener algo que llevarse al estómago.

El tiempo lo pasó también aprendiendo del mundo antiguo, de sus costumbres y de sus compañeros. Entrenaba hasta el desmayo junto a su hermano para conocer los límites de sus capacidades, aunque seguía sin poder activar Dragon Fang. También hablaba largamente con Elena sobre los summon spirits, siendo un lujo aprender de alguien que, según sus propias palabras, "había perdido la cuenta de cuántos espíritus amigos tenía bajo contrato". Con Dalgren, cuando no hablaban temas personales, las conversaciones trataban de estrategias de combate, hablando de casos hipotéticos o planteando encrucijadas que resolvían muchas veces entre ambos y otras siendo el capitán quien daba con la solución antes que la rubia.

Al quinto día, Eithne comenzó a tener problemas de consciencia. A ratos olvidaba quien era, o confundía una personalidad con la otra. Su yo de 600 años en el futuro poco a poco se apagaba y Eithne Cross estaba más despierta que nunca. Para evitarlo, comenzó a pensar más en sus compañeros y amigos, los elegidos del presente. Trataba de encontrar similitudes entre ellos y los elegidos del pasado, aunque era algo difícil. Elena tenía un poco de Lycoris, era demasiado buena para su propia bien, mientras que Caleb a ratos era tan ingenuo como Al, pero mucho más efectivo en combate que él, como Zeke. Dalgren era un caso singular, pues como él no había nadie. No había nadie con tal bravura, tino, carisma y personalidad. Lo aceptó como un ejemplo a seguir, en caso de, algún día, regresar.


Dalgren: Ven eso? -Apunta a una alta montaña a la distancia-. Ese es el pico de Vyn, el más alto del norte de Brennevin, y nuestro punto de reunión


Caleb: Ya era hora, ha sido casi una semana completa sin ver a los chicos

Elena: Y cuando estemos todos... Nada podrá detenernos

Caleb: Ya quiero ver sus caras cuando sepan que fuimos con los empyreanos! Jeje

Eithne: Hablando de los empyreanos... Su portal se abre mañana, no?

Dalgren:
-Asiente-. En la costa norte de Brennevin, muy cerca del pico de Vyn, tomaremos el camino que prepararán para nosotros. Escuchen, sé que es muy tarde para decirlo, pero de aquí en adelante no hay vuelta atrás. Si alguno quiere retirarse, volver con sus familias o a sus hogares, este es el momento. Estoy plenamente confiado en que con nuestros poderes y la bendición de la diosa, conseguiremos cumplir nuestro misión

Eithne: (...)

Dalgren: Pero quiero que sepan, que lo que nos espera será duro. Lo más duro por lo que jamás hemos pasado. Ahora les pregunto, ¿están conmigo?


La respuesta fui un "sí" al unísono, incluso Eithne, normalmente introvertida, se contagió y gritó con el resto. La larga travesía de los antiguos elegidos comenzaría a escribir sus últimas páginas en el monte de Vyn, lugar al que arribaron por la tarde del quinto día. El viento era tormentoso, podían oír las olas del mar del otro lado. En la cima, habían unas extrañas estructuras, o mejor dicho ruinas de lo que antes fue una estructura. Por la forma de los pilares, Eithne no tardó en darse cuenta de qué se trataba, aunque le costaba creerlo.


Eithne: Eso es... Un templo?

Dalgren:
-Asiente-. Más bien, lo era. El templo de Vyn era un lugar de peregrinación muy importante para los creyentes de la Diosa Rem. Un lugar donde las personas venían a pedirle cosas o a pagar penitencias, razón por la cual se ubicaba en la cima del monte más alto

Elena: Fue... El primer lugar que los demonios destruyeron, no?

Dalgren:
-Asiente-. Y eso fue hace ya varios años, cuando aún no éramos conscientes del mal que se nos avecinaba.

Caleb: Esperen
-todos se detienen de golpe, mirando al Cross quien tenía los ojos fijos en las ruinas-. Hay alguien allí


Todos se pusieron en posición de defensa ante la señal del menor de los Cross, observando los pilares corroídos y las estatuas decapitadas de la Diosa. Y entonces, apareció. Una silueta oscura salió de detrás del pilar, viéndose descubierta antes de sorprender al grupo de elegidos. Llevaba un traje oscuro, y un aura mortal que corroía a quien se le acercase. Era, no obstante, una figura conocida. Especialmente para uno de ellos, el elegido que se encontraba más afectado ante el ser que tenía en frente. Inaudito. Imposible. Espeluznante. Las palabras no conseguían reflejar el sentimiento de Eithne al observar a quien tenía delante.


¡Una rivalidad que trasciende el tiempo! Frente a Eithne, el mal encarnado, una vez más entra en escena.



Durante todo el día el rostro de Aiden había sido tranquilo, casi apacible, como quien duerme en un sueño profundo, pero TCS no tardó en notar un cambio en su expresión a medida que pasaban los minutos. La paz que demostraba era ahora dolor. Un rostro de sufrimiento que extrañó a TCS, quien observaba al elegido mostrando claras señales de estar incómodo. Una de sus manos de pronto se movió, agarrando con fuerza las frazadas. Sus dientes chirriaban, su respiración se agitaba. Sin saber muy bien qué hacer, el tipo con sombrero puso su mano en la frente del clérigo, como si quisiera hacer un encantamiento.

TCS: Pobre Aiden -le hace pat pat-. Debe estar teniendo una.... pesadilla



_________________


Aiden:
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-Retribution Staff.
-Lycoris Potion.
-Atund's Stick.
-Mysterious Scroll.
-Tome of Arms.
-Holdrege Royal Earrings.
-Vol Luminatio Glyph.
-"Vale por una acostada por despecho".
-Soul Devourer.

Skills:
-Heal.
-Lumino heal.
-Sharpness.
-Lumino Sharpness.
-Greatshield of Artorias.
-Phantom Knight.
-Phaselock.
-Vol Luminatio.
-Byakugan.
-Vol Byakugan.
-¡ENORMIZAR!
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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

Mensaje por Celtic el Sáb Oct 07, 2017 1:39 pm

>Seguir con nameless king



???: Miren nada más a quienes tenemos aquí...

Eithne: ¡¡¡


Llegado un punto en el que pensó que no volvería a ver a nadie más de su propia época, el héroe legendario que ostentaba el cuerpo de la joven Eithne tuvo la mala fortuna de toparse ni más ni menos que con el responsable de toda esta situación en primer lugar. El recuerdo de su aplastante derrota provocó una sensación de malestar y dolor, la cual afortunadamente pudo disimular sin causar extrañeza en sus "nuevos" compañeros.

Pero aún así, había tantas cosas que quería preguntarle. ¿Por que lo había encerrado en esta ilusión en primer lugar? ¿Por que en el cuerpo de aquella joven? ¿Por que permitirle algunos momentos de dicha al lado de los antiguos elegidos si aparentemente lo único que quería era causarle absoluto sufrimiento? Pero más importante ¿Era enserio que no había ninguna forma de salir de aquella realidad? Si no fuera por que no quería salirse del personaje de Eithne a la que tanto tiempo le había tomado apegarse, seguro las hubiera gritado todas en un arranque de furia, frustración y bastante pánico.  


Dalgren: ¿Que intenciones tienes aquí Satanael? ¿Acaso vienes a cometer el mismo error de la última vez?

Satanael: Hahahaha, Dalgren, Dalgren, Dalgren. Te consideras el más astuto de estos perros de Rem, pero no dejas de ser un mortal tonto e ingenuo.  

Dalgren: Tu también lo eres.  

Satanael: ¡FALSO! (Se nota que el último comentario lo hizo rabiar bastante). Estoy por encima de cualquier humano o especie viviente en este mundo. Si bien la última vez la victoria fue de ustedes, fue por que en esa ocasión solo perseguía una meta individual. Pero ahora... ahora tengo órdenes... Jamás llegaran a Darganndea. No completos al menos. ¡JA!  


Afortunadamente para Aiden, su concentración en la remembranza de los eventos que lo llevaron a su panorama actual no fue tanta como para poner nula atención en el diálogo del capitán de los elegidos del pasado y aquel que el conoció como el diablo, quien aparentemente en esta realidad asumía otra identidad. Por lo que habiá escuchado, parecía que este grupo no solo lo había encarado antes, sino también triunfado sobre él. ¿Era eso posible? Se imaginaba que aún si todos los elegidos de 600 años adelante lo enfrentaran, no estaba seguro si pudieran derrotarlo, menos aún con solo 4 personas. Volvía a preguntarse quien era realmente más peligroso en este Brennevin ancestral.  

Satanael: ¿Que pasa Dalgren? ¿Tus amigos solo se van a quedar mirando sin hacer nada? ¿Tanto miedo me tienen? (Reclama mientras realiza golpes y patadas repletos de una poderosa energía demoníaca que su oponente solo bloquea o esquiva).  

Caleb: ¡Te mostraré quien tiene miedo!

Dalgren: ¡No dejes que te provoque Caleb! (Usa su guante dorado y su espada para repeler todos los ataques de Satanael). Su intención es clara. Debilitarnos lo suficiente para garantizar ventaja para su bando en la batalla final. Un peón más en las ambiciones del rey de los demonios.  

Satanael: ¿A quien llamas peón sucio...!!!!?  

En medio de su iracundo reclamo, Dalgren notó como los músculos del enemigo se tensaron, y su guardia había sido descuidada unos segundos al acompañar su cuestionamiento con declamaciones. Fue justo en ese momento que el pelirrojo se desplazó con gran velocidad frente a aquel seguidor demoníaco y le asestó un tremendo golpe con su guantelete, y un corte en la rodilla justo antes de que la fuerza del primer ataque lo arrojara decenas, tal vez cientos de metros, arrasando con árboles y montañas.  


Dalgren: Ohh... (Mira con incredulidad su nuevo guantelete). Y pensar que allá arriba hay toda una civilización armada con juguetes como estos. Que diferencia hubieran hecho en esta guerra si se hubieran dignado a ayudar...  

¡KNEE DEEP IN THE DEATH!  

Caleb: ¡CUIDADO DALGREN!

Confiado en que no tendría que preocuparse de un contraataque luego de que su oponente se hubiera perdido cientos de metros a la distancia, no pensó que este podría activar una habilidad de modo tan repentina, una que no había visto en su último encuentro. El suelo se abrió justo debajo de él, atrapándolo en una charca repleta de sangre hirviendo que despedía un aroma sumamente repulsivo, el de la muerte y la putrefacción. La sangre revoloteaba y formaba una serie de filamentos que sujetaban las piernas del elegido, manteniendolo sujeto sin que pudiera hacer nada. Además, sentía que si intentaba usar prana para liberarse, este rapidamente era absorbido por aquella fosa, incrementando su temperatura.    

Satanael: No es precisamente una técnica para derrotar a alguien como tú... pero me permitirá guardarte para el final. ¿Ahora con quien proseguimos?

Caleb: ¡Fuera de nuestro camino!

Eithne: No Caleb, no pierdas la calma... Un momento.

Visiones de su hermano siendo leído como un libro se manifestaban tanto dentro de su cabeza como frente a ella poco después. El poder de los elegidos era increíble, no había duda, pero ese individuo que conocía como el diablo, parecía no necesitar igualar su poder para enfrentarlos. Bastaba algunos cuantos trucos y hacerlos perder la calma para encontrar su oportunidad para hacer su movimiento. Entonces, fue cuando notó a Elena bastante nerviosa.    

Eithne: ¿Que sucede Elena?  

Elena:  ¿No lo están sintiendo?... Es la maldición. La maldición del rey demonio... a diferencia de otros enemigos, el está repleto de ella.


Caleb: ¿Que? (Se detiene al escuchar, pero entonces siente un puñetazo en el rostro que lo manda al piso).

Satanael: Así que esa chiquilla es lo suficientemente susceptible para darse cuenta....

Caleb: Pero... somos inmunes a la maldición.... no veo por que debería ser un problema.

Dalgren: Nuestros cuerpos lo son, cierto. Pero recuerda, la maldición también puede afectar tu mente... Emociones como el ego, la ira, el miedo y la incertidumbre se intensifican mientras más nos exponemos a ella. ¡Maldición! Debí percatarme antes.  

Satanael: Nadie se hubiera percatado de nada si esas 2 mocosas se hubieran mantenido calladas. Quizás si ya no están, podamos tener una pelea de verdaderos hombres. Un excelente final para esta lucha.

Caleb: ¡Como si te lo fuera a permitir!

Satanael: ¡THE NUMBER OF THE BEAST!

Una marca hecha completamente de llamas que hacía alusión al número 6, comenzó a manifestarse en el suelo, dejando la tierra hecha ceniza donde se había manifestado aquel símbolo. Lo mismo ocurrió en las manos de tanto Satanael como Caleb, este último completamente confundido por lo que ocurría pero sin que fuera suficiente para detener su ataque. Para su suerte, su espada logró clavarse en el hombro del enemigo, quien pese a que no pudo ocultar el dolor del ataque, tomó al Cross de su mano con la suya, de modo que ambos número se juntaron, provocando una enorme llamarada en medio de ambos.  

Caleb: ¡¿QUE ESTAS HACIENDO!

Satanael: Invoco a la bestia responsable de tu perdición. Los números están colocados, el pacto de sangre se ha llevado a cabo ¡el ritual ha terminado! ¡APARECE KERBERUS!


Una gigantezca y feroz criatura había aparecido ahora frente a los elegidos, una especie de espíritu de invocación que aparentemente requería de una especie de rito. Pero a diferencia de cualquier otro summoning spirit, este emanaba únicamente prana demoníaco, un ente que seguramente debía tener una afiliación o posiblemente todo su origen, en el mundo de los demonios.    

Satanael: Acaba con él...

Su brazo seguía herido, colgando por algunos músculos expuestos a la vista de todos mientras sangre negruzca escurría de la herida. El precio había sido alto. En cuanto al Cross, este no pretendía dejar que su enemigo se saliera con la suya tan fácil, pero la bestia era tan veloz como él pese a su tamaño, era imposible burlarla. Tendría que derrotarla de algún modo, pero el pensar que mientras la enfrentaba, su hermana y compañera peligraban, lo hacía desesperarse.  

Dalgren: ¡Puedes vencerlo Caleb! ¡Pero si te desesperas solo caerás en su juego!  

Caleb: ¡¿QUE SE SUPONE QUE HAGA?! MIENTRAS PIERDO TIEMPO CON ESTE SACO DE PULGAS ELENA Y EITHNE... Ellas...


Eithne: Tsch... (Mira a Elena tratando de concentrarse en hacer una invocación, pero cada vez que lleva reunido algo de prana para hacerlo, pierde la concentración y tiene que volver a empezar, desesperandose más y más).  

Elena: Y-yo... y-yo... p-por favor disculpen... h-hagoloquepuedoperono... no... (Siente una mano colocarse sobre su hombro) ¿oh?

Eithne: Calma... todo estará bien (Le sonríe)... Yo me haré cargo de este sujeto. "Tengo cuentas personales con él".  

Satanael: Desde aquí no parece que puedas hacer mucho. Ni siquiera estás en guardia. Pero esta bien, estoy disfrutando la expresión de tu pequeña amiga... Ya quiero verla... ¡CUANDO VEA COMO TE ARRANCO EL CORAZÓN!

Visión de Eithne escribió:

Elena: ¡NOOOO!


A solo unos instantes de alcanzar el pecho de la joven, el firme apretón de una mano brusca sobre su muñeca fue suficiente para detenerlo. Era inaudito para Satanael ya que estaba seguro que no había ninguna otra prescencia cercana. También notó el rostro de alegría de la jovencita rubia, y las miradas de alivio en los dos varones del grupo. Volteó de reojo para ver que lo sujetaba, pero antes de apreciarlo, un enorme rayo láser en diagonal con dirección hacia abajo, lo hundió en el piso.  

Eithne: ¿Eh? P-pero la visión...

Dalgren: Ufff... gracias a Rem que llegaste... Aunque sabes lo que te dirá Maotelus por separarte de nuevo.  

Elena: ¡HANSEL!

Hansel: ¿Que hay?  


Satanael: Así que el quinto de ustedes ya está aquí... Diablos.

El quinto escuchó decir a Satanael. ¿Era parte del grupo de elegidos que se había separado? ¿Por que venía solo? Aunque Eithne daba gracias que lo hubiera hecho por que en ese momento no sabía si hubiera podido evitar el ataque del diablo. Aquel mago simplemente le dio unas palmadas en la cabeza a ambas chicas y levantó el pulgar  a Caleb, quien le devolvió el gesto y pudo volver a pelear con calma contra el cerbero en una titánica lucha de hombre contra bestia gigante.  

Satanael: Al menos me ahorraste el trabajo de venir a buscarte.

Hansel: No iba a venir, pero extrañaba bastante a todos así que tuve que adelantarme pese a la desaprobación de mis otros compañeros... Pero ¿Que crees satanael? (Apunta su bastón frente a él). A ti no te extrañé.  

Una serie de esferas rojas salían despedidas del báculo de aquel mago de verde indumentaria, estás se desplazaban lentamente por el campo de batalla, pero se dividían en esferas más pequeñas que incrementaban un poco su velocidad, y así consecutivamente, al punto que el Diablo se encontraba completamente rodeado de ellas.  


Hansel: Hmp... (Vuelve a extender su bastón pero ahora frente a Dalgren) ¡CONTROL DEL CAOS!

El enorme canino se lanzó directo a su maestro para servir como escudo para bloquear todos sus ataques. Por su parte, la magia de Hansel provocó que el cuerpo de su capitán comenzara a desintegrarse magicamente, mientras que Caleb y Elena miraban preocupados la escena, con Eithne no entendiendo que pasaba. Unos instantes después, frente al trayecto del Kerbero, un desorientado Dalgren vuelve a manifestarse en la realidad, pero gracias a sus reflejos sobrehumanos, logra entender la situación, darse la vuelta y cortar el hocico de la criatura, impidiendole cubrir todos los disparos y que algunos cayeran sobre el diablo.  

Satanael: AAAAGGG...

Elena: Ufff... ¡¿EN QUE QUEDAMOS HANSEL?! Prometiste que nos avisarías antes de usar tu control del caos.  

Hansel: Ohh cierto... Voy a usar el control del ca...

Elena: No, ya no cuenta.  

Eithne miraba confundida la escena, pero algo le quedaba claro. La presencia del recién llegado había dado un tono más relajado al combate y los elegidos parecían alegrarse con su llegada lo suficiente como para superar los efectos de la maldición. Undine apareció de nuevo en el campo de batalla gracias a una más calmada Elena y la misma Cross protagonizada por Aiden, pudo concentrarse en invocar su regalia y prepararse para el combate, mientras que Caleb cortaba una de las cabezas del Kerberus, borrando la marca del 6 en su mano.  

Satanael: ¡Esto no se quedará así! Si tanto quieren ver Darganndea ¡CON GUSTO TRAERE UN POCO DE ELLA AQUI!  (Un pulso malévolo como ninguno comienza a manifestarse)


Dalgren: Maotelus y los demás no deben estar lejos, recuerden que el control del Caos de Hansel solo sirve en distancias y tiempos cortos.  

Elena: Sí, aguantaremos en lo que llegan.  

Caleb: Si no fuera por que nos estamos guardando lo mejor para el final, este sujeto ya sería historia.

Hansel: Por cierto Eithne, cuando acabemos con todo esto, ya podrás ir y hacer lo que tu desees.  

Eithne: ¿Mande? claro, g-gracias.

Caleb: Hey ¿Pasó algo entre ustedes antes de que nos separaramos o algo?

Eithne: "No tengo idea" Luego hablamos de eso, primero énfocate en la pelea hermano... ¡Esta vez sí estoy preparada!




Tecese: ... Creo que estarás bien Aiden (Se pone a leer un libro titulado de cuentos infantiles para gente grande que encontró en un librero del propietario de esa casa).  

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Re: ♕ SPIRIT BRINGERS: EMPYREAN REALM. (SAGA DE BYNQUISTERR)

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