✮ SPIRIT BRINGERS: THE SIDER STORIES (ANTES LABERINTO DE LA DEMENCIA ☠)

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Re: ✮ SPIRIT BRINGERS: THE SIDER STORIES (ANTES LABERINTO DE LA DEMENCIA ☠)

Mensaje por Resh_69 el Mar Dic 26, 2017 5:22 am

Non-Canon Spin-Off donde Brunilda crece junto con su familia en la casa de los Lovecraft.



Dance of the Sugar Plum Fairy

La Feliz Navidad de los Lovecraft


"Brunilda, levántate hija mía"

Brunilda: ¿M-mama...? Solo 5 minutos más... ZzZz

"Sino te levantas ahorita no vas alcanzar a desayunar, hoy hicieron puré de papas con gravy"

Brunilda: ¡Y-ya me levanté!

De un brinco la jovencita se levantó con gran animo al escuchar que uno de sus platillos favoritos seria servido como el desayuno del día, aun medio dormida y abriendo lentamente sus ojos pudo ver como la figura de su madre de hermosos cabellos blancos y ojos color carmesí se hacía presente ante ella. Lentamente la mujer acomodaba las ropas que debía de usar su hija para ese día.

Priscilla: Tu papa, tus tíos y tu prima ya también se están alistando para ir al comedor así que métete a bañar que hoy tendremos un día ocupado -Le da una palmaditas en la espalda- Después de todo hoy es noche buena -Le sonríe a su hija-

Brunilda: ¿Y mi abuelo?




Priscilla: ¿Cuál de los dos?

Brunilda:... Pues el único que vive con nosotros mami, dudo que mi abuelito Izidro vaya a venir desde Unukalhai hasta acá.

Priscilla: Jijiji ya lo sé -Comienza a salir del cuarto- Tu abuelo Theodore salió para hacer unas compras de último momento, así que no te preocupes por el -Abre la puerta del cuarto de la niña y lentamente comienza a salir- No te tardes mucho Brunilda.

Brunilda: ¡Si mami! -Se levanta de la cama en sus pijamas y comienza a tomar dirección hacia el tocador de su baño- ¡Hoy va a ser navidad~~~!

La joven se dirigió con gran ímpetu hacia su espejo desde donde pudo ver su cabello desarreglado y sus ojos cubiertos con pequeñas lagañas que denotaban lo mucho que había dormido, pues la noche anterior se cansó debido a que se la pasando jugando y entrenando con su pequeña prima. Sin demorar mucho la brujita tomo su cepillo de dientes y comenzó a cepillarlos mientras que terminaba de despabilarse completamente del sueño.

Brunilda: "Me pregunto qué regalos me traerá hoy Santa" -Continúa limpiando sus dientes-




Brunilda:... -Toma una vaso con agua y se enjuaga la boca- ¡Graarararg! -Escupe el agua- ¡Hora de bañarme!

Con gran elocuencia la joven maga comenzó a quitarse sus prendas y con ello revelando su pequeño cuerpo aun no desarrollado, pues sus pechos de preadolescente no pasaban de una copa A y sus caderas muy apenas comenzaban a tomar una forma curva, sin duda alguna era el cuerpo de una niña de no más de 14 años. Rápidamente y tras acomodar sus prendas la brujita comenzó a tomar su baño matutino, la tibia agua pasaba por sobre su pequeño cuerpo y brillante cabello mientras que esta se aseguraba de lavar muy bien cada parte de ella con jabones que suavizaban su piel además de usar un aromático champú el cual dejaba su cabello muy limpio y con un lindo olor muy parecido al de la avellana.

Brunilda: Que refrescante~ -Sale del baño y comienza a cambiarse- Tuturu~ -Comienza a tararear las notas de una famosa obra clásica- Tatara ruru rara~




La joven de cabellos blancos termino de cambiarse y con un paso rápido se dirigió hacia donde el comedor de la gran mansión, saliendo de su cuarto y pasando por los refinados pasillos de aquel lugar al que ella llamaba hogar, hermosos cuadros de paisajes y personas adornaban las paredes mientras que esta avanzaba danzando al compás de su tarareo con dirección hacia las escaleras principales las cuales daban hacia la entrada principal de la casa y el cual se encontraba bellamente adornados con motivos navideños, desde flores hasta cascabeles y peluches hechos por las niñas de la casa.

Brunilda: ¡Ya llegue~! -Dice en una alegre voz-




Logarius: ¡Veo que hoy estas más alegre que de costumbre sobrina mía! -Dice el hombre de cabellos rubios quien yacía en un sofá leyendo el periódico-

Brunilda: ¡Como no estarlo tío! Jijiji hoy es víspera de navidad lo que significa que tendremos regalos y rica comida en la noche -Le sonríe a su familiar- Ademas de que hoy servirán puré de papas con gravy para el desayuno.

Logarius: ¡Es verdad, el desayuno! -Dice en un tono de sorpresa- Con razón tu tía Hylda y tu prima se fueron al comedor -Se levanta del sillón y acompaña a su sobrina hacia el cuarto del comedor- Vamos sobrina, seguramente tu papa y tu mama también ya nos están esperando.

Brunilda: ¡Te la vives mucho en las nubes tío! -Comienza a dar saltitos alrededor del rubio- Sino tienes cuidado algún día terminaras volando más allá de las nubes.

Logarius: Vamos no soy tan distraído, es solo que en estas vísperas uno se relaja más de lo que debería hehe.

Brunilda: ¡No se te olvide que santa no le trae regalos a la gente floja tío!

Logarius: Créeme sobrina, Santa sabe muy bien que si no me trae regalos lo voy a estar esperando con mi gran rueda justo frente a la chimenea -Le guiña el ojo a la joven- Sobre todo si se le olvidan tus regalos.

Brunilda: ¡Jijijiji! ¡Ya llegamos!




Los dos familiares no tardaron en llegar hacia aquel lugar donde se encontraba el gran comedor de madera, adornado con los más aterciopelados manteles y lujosas vajillas dignas de una casa pudiente como la de los Lovecraft. En aquella mesa ya se encontraban los demás miembros de la familia de la casa, el padre de la joven Brunilda; Howard, Su hermosa madre bruja; Priscilla, su noble tía; Hylda y finalmente su única prima de rojos cabellos; Marie. Todos yacían sentados esperando a los 2 familiares, quienes rápidamente tomaron lugar junto a sus seres queridos para así dar comienzo a la primera comida del día.

Hylda: Logarius amor mio ¿Por qué te tardaste? -Le preguntaba la linda rubia de ojos verdes a su querido esposo- Creí que solo ibas a recoger el periódico.




Logarius: ¿Eso dije? -Se sienta al lado de su esposa- Bueno, vi un artículo interesante y no pude evitar comenzar a leerlo -Se soba su nuca en señal de disculpa- Perdónenme, menos mal que llego Brunilda para avisarme del desayuno.

Marie: ¡Papiiii! -Exclama la pequeña pelirroja- ¡Qué bueno que volviste papi!




Howard: De no ser por Brunilda seguramente nos hubiéramos quedado esperándote Logarius -Le sonríe a su hermano y con un tono de rivalidad le dirige la palabra- Siempre has sido el más distraído de los dos.

Logarius: ¡Ja! ¡Mira quién habla Hermano! -Le apunta con un tenedor- ¡Tal vez seas el más perspicaz de nosotros pero al menos yo siempre ganaba los entrenamientos!

Howard: Cuando se trataban de fuerza, en todo lo demás siempre te ganaba -Le sonríe de manera presumida-

Logarius: ¡Hoy estas más avivado de lo normal! ¿Acaso quieres gastar esas ganas en la practica de la tarde? -Le sonríe de igual manera-

Hylda: Ya van empezar ustedes dos...

Priscilla: Vamos chicos, hoy es noche buena y hasta ustedes merecen un descanso de tanta practica y trabajo -Esboza una sonrisa a su esposo-

Brunilda: Además me prometiste que me contarías la historia del cascanueces

Howard: Claro que si Brunilda, no creas que lo olvide -Le acaricia la cabeza a su hija-

Brunilda: Jijiji




Marie: ¡Yo también quiero escuchar esa historia tío!

Brunilda: Papi nos la contara a todos Marie -Le sonríe a su prima- ¡Para que estés lista en la noche!

Marie: ¡Yupiiii!

Finalmente, la familia se dispuso a desayunar tras terminar sus charlas, gustosamente la Brujita comía su puré de papas y uno que otro pedazo de pollo mientras que sus padres y tíos saboreaban un delicioso filete Wellington, por el otro lado su prima también saboreaba aquel delicioso puré el cual combinado con la salsa de gravy lo convertía en toda una delicia para las dos pequeñas de la generación actual de los Lovecraft. Con gran tranquilidad el desayuno paso volando pues entre platicas y risas de los familiares el tiempo paso volando, ya que en menos de lo que esperaron daban más de las doce de la tarde, por lo que terminaron sus respectivos platillos y cada quien se dispuso hacer sus respectivos deberes antes de la noche buena.






La brujita decidió por su parte estudiar algunos libros de magia arcana los cuales pertenecían a su madre, mientras que sus padres se encontraban preparando los regalos que deberían dejar a las 12 de la noche secretamente para la joven Brunilda, pues ella aun creía en las historias del viejo san Nicolas y de cómo este les entregaba regalos a los niños que se portaron bien durante todo el año. Logarius y su esposa Hylda se encargaron por otro lado de cerciorarse de que tenían todo el preparativo para la cena de navidad en lo que además Marie terminaba su práctica de piano, y finalmente su abuelo Theodore no tardó en llegar con bolsas llenas de regalos para toda su familia, incluyendo sus hijos y nietos, sin duda alguna toda una figura parecida a la del gordo bonachón de los cuentos.

Y así en menos de lo que canto un gallo la noche cayo en la ciudad de Meruntosh y con ello la Familia Lovecraft se reunió en la sala principal donde ahora yacía un hermoso pino el cual desprendía un delicioso olor y totalmente adornado de todo tipo de motivos navideños, pero sin duda alguna lo que más brillaba es que justamente en la cima de este brillaba la espada familiar de la casa, la resplandeciente Holy Moonlight Sword.




Howard: Debo de decir que te quedo excelente el árbol de navidad, Logarius.

Logarius: No lo hice solo -Carga con su brazo a su hija- Mi hija y mi Hylda ayudaron también.

Hylda: ¡Ay Logarius pero si yo casi no hice nada! huhu -Deja salir una pequeña y delicada risa- Tu y Marie se llevan el crédito por colgar lo más alto del pino.

Marie: ¡Yo ayude a poner la espada!

Logarius: ¡Y lo hiciste muy bien hija, sin duda alguna tienes las cualidades de todo una guerrera para usar la espada!

Marie: ¡Siiii! ¡Cuando crezca seré una fuerte guerrera como mama y tu!

Logarius: ¡Esa es mi hija! -Le comienza a frotar la cabeza-

Marie: ¡Yaaaeh!

Brunilda: ¿Ya puede Santa traer nuestros regalos?




Theodore: Aun es muy temprano Brunilda -Toma del hombro a su nieta- Veras que cuando vayamos a cenar Santa dejara los regalos en el arbolito.

Brunilda: ¡Entonces vayamos a cenar! -Exclama con gran ímpetu- ¡No puedo esperar por ver que regalos tendré!

Priscilla: Paciencia hija, veras que tendrás todo lo que le pediste a San Nicolas -Le toca la nariz con su dedo- ¿Qué me dices si por mientras tu papa te lee el cuento del cascanueces?

Brunilda y Marie: ¡Yaaaay!

Howard: Muy bien niñas vengan -Se sienta cerca a la chimenea y agarra un libro que yacía cercano al sillón donde se acomodó- Esta es una historia que tu abuelo nos contaba cada navidad -Abre el libro- Y se trata sobre una niña llamada Clara y su pequeño cascanueces...

Así el padre de Brunilda comenzó a contar aquel cuento de hadas tan conocido en las tierras de Bynquisterr, las dos niñas escucharon fascinadas aquel relato tan fantástico, desde cómo el místico Drosselmeyer le regalo aquel mágico juguete a la pequeña Clara, así como su aventura cuando ella se volvía pequeña y la ardua batalla entre el cascanueces y el ejercito del rey de los ratones.




Sin duda alguna las pequeñas Lovecraft quedaron cautivadas con aquel cuento sobre todo la pequeña Marie quien había sido la primera vez que la escuchaba pues aun contaba con tan solo 7 años. Finalmente, tras terminar el cuento, la familia se dispuso a cenar aquel delicioso pavo, tras el cual aprovecho el abuelo para acomodar todos los regalos en aquel árbol de navidad. Antes de que fueran las 12 de la noche Brunilda fue a su cuarto para prepararse para abrir sus obsequios.




Brunilda: Ya casi son las doce que emoción, no puedo esperar ni un segundo más~

*toc*toc*toc*

Brunilda: ¿Huh? -En ese momento pudo escuchar como alguien tocaba la puerta- ¿Si? -Abre la puerta y mira a su pequeña prima-

Marie: ¡B-brunilda ven rápido algo paso en mi cuarto!

Brunilda: -Le sonríe a la pelirroja- ¿Qué es lo que paso primita? -Es tomada de la mano por la niña quien la lleva rápido a su cuarto- ¡Wow! ¿Por qué tanta prisa?

Marie: ¡Mira! -Entran a su cuarto y observa como la ventana de su cuarto yace abierta- ¡La ventana de mi cuarto no estaba abierta y ahora lo está mágicamente! -Exclama algo emocionada- ¡¿Crees que sea como en el cuento del cascanueces y Drosselmeyer vino a dejarnos juguetes mágicos?!




Brunilda: Hmm... -Se acerca la ventana desde donde puede ver que hay unas pequeñas pisadas marcadas en la nieve- Que extraño... ¿Quieres ir averiguar quién es? Tal vez sea el rey ratón y se está preparando para atacarnos.

Marie: ¡N-no! -Dice un poco asustada- ¡Si es el rey ratón entonces tenemos que pelear contra el!

Brunilda: ¿Qué te parece si seguimos las pisadas entonces? -Apunta hacia afuera de la ventana- No parece que estén muy alejados de nuestra casa, incluso y si tenemos suerte veamos a Santa salir de nuestra casa.

Marie: ¡Siii! -Va por su abrigo- ¡Vayamos entonces!

Brunilda: ¡Déjame ir por mi abrigo también!

Y así las dos primas tomaron camino por aquella ventana del cuarto de Marie, desde donde comenzaron a seguir las pequeñas pisadas con forma de bota, si bien su cuarto estaba en el segundo piso el techo y las partes de las ventanas tenían un lugar exterior desde el cual uno podía limpiarlas, por lo que les facilito bajar con gran rapidez y seguir aquellas pequeñas marcas en la nieve. Sin perder un solo momento (Pues sus papas se podrían dar cuenta de que habían salido sin permiso) las dos niñas caminaron hacia el pequeño bosque de la propiedad de los Lovecraft y siendo guiadas por aquellas pisadas no tardaron en dar con el centro de aquel pequeño bosque.




Marie: ¡Qué bonito se mira el bosque!

Brunilda: ¡Siii! -Mira con emoción el panorama- ¡Pero recuerda hay que darnos prisa antes de que mis papas y los tuyos se den cuenta!

Marie: ¡Si si vamos! -Continúa siguiendo las marcas mientras que agarra de la mano a su prima-

La nieve continuaba cayendo y los copos de nieve rodeaban con un bello color blanco todos los árboles, mientras que Brunilda y Marie disfrutaban de la bella vista dejada por la misma naturaleza, estas no pudieron sino evitar dejarse caer en la nieve y hacer ángeles en ella mientras que también daban vueltas cada vez que aquellos fríos cristales caían sobre ellas.




Brunilda: ¡Incluso si no encontramos nada esto es muy divertido!

Marie: ¡Mira! -Apunta hacia las pisadas y estas las llevan a un sendero del bosque- ¡Aquí terminan las pisadas!

Brunilda: Es verdad -Voltea hacia todos los lados- Pero no veo nada...

Marie: ¡Tal vez se está escondiendo el malvado rey de los ratones! -Se acerca a donde terminan las pisadas-

Brunilda: Oh tal vez... -Comienza a retroceder unos pasos de donde está su prima- Lo que sea que dejo aquellas pisadas... -Su voz cambia a una seria y sin tono- Lo hizo para atraer a niñas tontas que creen en cuentos de hadas.

Marie: ¿Huh? -Se voltea lentamente hacia su prima-




Brunilda: Hazlo ahora... -Dice en una voz seca-




En ese momento todo parecía haberse detenido por unos instantes, pues de un momento a otro una horrorosa criatura apareció ante las dos niñas, una monstruosidad que solo podría ser descrita como... Un Demonio, una bestia de gran hocico y espantosos dientes tan filosos que podían cercenar con gran facilidad la carne de sus víctimas y un aura tan oscura que helaba de miedo a la personas que se pusiera frente a él...

Marie:... -Trata de gritar pero no puede debido al terror que ahora siente por todo su cuerpo-

¿͢Es̢ta̸ ̧e͝s ȩl ͝s͟a҉crif̨i͏cio͝ que̛ me̢ ͟p͘r͟o̢me͟tìste͏?

Brunilda: Así es, como te lo dije, esta fresca y tierna como un delicioso lechón.

Marie: P-p-p-pa-pa -Comienza a tartamudear-

Brunilda: Date gusto, estoy segura que disfrutaras unos cuantos bocados gracias a mi Necromancia, pero no te puedo asegurar que no se vuelva partículas antes de que te la termines.

Ưno͜s cưa̵n͜t͘os ͠b͝o̕ca̸dos ͢e̕s͏ ̡t͘ơdo̡ l̛o ̛q͟u͞e ͠ne҉ce̶s҉i҉t̕o ͞p̡a͟ra ͡es͡ȩ ͝c͞uȩr̛p͘o̢ tan̸ tieŗn̛o

Marie: M-ma-m-m-ma... -Se orina del miedo al ver la bestial boca del monstruo-

Brunilda: Para serte franca prima, no me gusta la competencia -Le sonríe de forma malévola a la pelirroja- porque veras planeo quedarme con toda la herencia que le corresponde a la cabeza de la casa y pues... La espada te escogió a ti, pero no a mí, por lo que en ese sentido ya tenía una gran desventaja para convertirme en la cabeza de los Lovecraft. Pero contigo fuera de mi camino pues... Me facilita más mi objetivo.




Marie:... -Una gran cantidad de lágrimas salen de sus ojos pero aun así no puede gritar-

Brunilda: Por cierto antes de deshacerme de ti quiero decirte una cosa... Santa Claus no existe y todo este tiempo los que nos dejaban los regalos fueron nuestros padres -Le sonríe una ultima vez- Adiós prima.

*CRACK*

Un fuerte crujido fue lo único que se pudo escuchar en aquel momento en el que la boca de la bestia se cerró sobre el pequeño cuerpo de la pelirroja, tras lo cual solo se podía escuchar el sonido de los dientes mascando aquella tierna carne de la niña y pequeños crujidos de los huesos siendo rotos mientras eran triturados por las enormes fauces de aquel horroroso demonio, mientras que la sangre salpicaba por toda su boca y la nieve de aquel lugar se tornaba lentamente de un color escarlata. Un mordisco, dos mordiscos... Fueron todo lo que basto para que este monstruoso ser devorara casi por completo a la prima de la bruja.




Brunilda: ¿Y qué te pareció? -Observa como mastica una última vez para después tragarse el cuerpo triturado de la niña-

Tie̡rno͟..̢.҉ ̨Tier̢no̕.̸..̴ ͜y ͏D͞el̕ic͢ìoso̵.͘.. ͝U͝n̡ ̸suc҉ulęnt̸o ͡ma̡n͜ja̕r..͘..̕ Re̶a̛lmen҉te͘ ͟n̸o ͘m͢e̷nt̛ía͏s͜ hum̀a͝n҉a͠.̧

Brunilda: ¡Yaaay! Entonces supongo que con esto cerramos el trato -Observa como la sangre comienza a desaparecer en pequeñas partículas- Yo te traigo más comida y tú me brindas el poder necesario para que nadie se atreva a cruzarse en mi camino.

Trat͜o ͜hecho....̛ ̕Cońt͜ŗáto͏ c͞o͡mpl̡etad̨o... Al͡imenta͜mȩ y̷ ̨yo̴ ̕te dare ̸es̴e̢ ́po̡d̀ęr ̶que͏ ͢b̢u͜s͝c͢a̸s̷

Brunilda: Te lo agradezco señor Demonio -Le hace una reverencia- Esto sera el inicio de una hermosa amistad.




Brunilda: Y por cierto, no te preocupes porque nos vayan a descubrir -El cuerpo de la brujita comienza a verse borroso- En lo que a mi familia concierna, yo ahorita mismo estoy con ellos...


Con los Lovecraft escribió:Brunilda: ¡Que será! -Dice moviendo el regalo que sostiene-

Priscilla: Vamos ábrelo Brunilda, de todos modos ya solo quedan unos pocos minutos para las 12.

Brunilda: ¡Esta bien! -Comienza abrir el regalo- ¡Woow es un nuevo bastón!

Priscilla: Te lo mande hacer de una de las ramas del árbol más antiguo de Unukalhai, ahora definitivamente te convertirás en una gran bruja como tu mama, hija mía.

Brunilda: ¡Muchas gracias mami! -Abraza a su figura materna- ¡Me asegurare de ser la bruja más poderosa de todas!




Logarius: ¿No han visto a Marie? La última vez que la mire subió a su cuarto sola.

Hylda: ¡Marie ven abrir tus regalos!... -Una extraña sensación la invade- ¡¿MARIE?! ¡MARIEEEEEE!

Brunilda:... -Solo sonríe mientras que lentamente el caos comienza a invadir la casa-


Brunilda: Parece ser que ya son las doce -Su cuerpo comienza a desintegrarse- Este duplicado estático funciono muy bien, esta magia resulto ser más útil de lo que pensé -Se voltea y se desvanece lentamente- ¡Feliz navidad señor Demonio, espero que nos volvamos a ver muy pronto!




Y en ese momento todo se desvaneció en aquel lugar, el cuerpo de la bruja, la figura del demonio y la sangre que quedaba en aquel paraje del pequeño bosque de los Lovecraft, la nieve continuaba cayendo, el frío se volvía más intenso y con ella llego aquella horrible sensación de desolación que sintió Hylda en aquel momento en que su hija no respondió a sus llamados... Pero para Brunilda esta había sido una navidad muy feliz que recordaría por muchos años.

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